El paso fundamental que hay que hacer cuando una reforma se retrasa: "Cuanto más avanzada está la obra, más costosos son los cambios"
Licencias, cambios de última hora y errores de coordinación: así nacen los retrasos que pueden convertir una obra aparentemente controlada en un auténtico quebradero de cabeza
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Los retrasos forman parte de una de las grandes preocupaciones en cualquier proyecto de construcción o reforma.
Un calendario perfectamente definido puede terminar alterándose por múltiples factores. Que si cambios inesperados, que si retrasos administrativos, incidencias técnicas o problemas de coordinación entre equipos. Sin embargo, muchas veces el verdadero problema no es que aparezca un contratiempo, sino detectarlo demasiado tarde.
Las primeras desviaciones suelen aparecer mucho antes del gran problema
“Los retrasos suelen venir por una combinación de factores: falta de coordinación entre oficios, cambios durante la ejecución, retrasos en obra previa y problemas de planificación", explica Jesús Tirado García, director de proyectos en la empresa de decoración Lumon España. A su juicio, una de las claves está en entender que muchas partidas no funcionan de manera aislada y dependen directamente del avance correcto de otras fases anteriores.
En proyectos técnicos específicos, esa dependencia todavía resulta más evidente. Lo ejemplifica con un caso muy concreto: "Por ejemplo, en sistemas como cortinas de cristal o barandillas, se depende mucho de que la estructura, impermeabilización y acabados estén correctamente terminados antes de instalar". Cuando una fase llega tarde, el resto comienza a reorganizarse automáticamente.
Pero antes de llegar a ese punto, suelen existir avisos previos. "Las primeras señales suelen ser desviaciones constantes en la planificación, acumulación de repasos, falta de definición técnica y cambios continuos en obra", explica. A ello se suman problemas que, inicialmente, pueden parecer menores: "También es muy habitual detectar cuellos de botella en accesos, medios auxiliares o coordinación entre industriales".
Licencias, cambios y planificación
La parte administrativa continúa teniendo un enorme peso en muchos desarrollos. Especialmente en promociones residenciales, explica que "muchas veces las obras arrancan ajustadas en tiempos administrativos y cualquier retraso en licencias, modificaciones o aprobaciones acaba afectando a toda la cadena de ejecución".
Además, existen decisiones aparentemente pequeñas que pueden tener un impacto muy superior al esperado. "Tienen muchísimo impacto. Pequeños cambios dimensionales o estéticos pueden obligar a rehacer mediciones, recalcular soluciones técnicas o incluso volver a fabricar materiales", cuenta. Y añade una advertencia especialmente relevante: "Cuanto más avanzada está la obra, más costoso es cualquier cambio".
La logística y la mano de obra especializada siguen condicionando los plazos
Durante los últimos años, los problemas de suministro han sido constantes en las reformas, aunque actualmente el escenario ha evolucionado. "Sí, aunque actualmente el mayor problema suele ser la planificación logística y la disponibilidad de mano de obra especializada". En soluciones técnicas concretas, añade, "la instalación requiere personal cualificado y coordinación precisa con el avance real de obra".
Qué hacer cuando una obra ya se ha retrasado
Cuando el calendario deja de cumplirse, una reacción habitual suele ser intentar recuperar tiempo inmediatamente. Sin embargo, el experto considera que ese movimiento puede generar todavía más problemas.
"Lo primero es identificar el origen real del retraso y actualizar la planificación de forma realista". Además, advierte: "Muchas veces el problema empeora cuando se intenta recuperar tiempo sin reorganizar correctamente los trabajos ni coordinar a todos los industriales implicados".
También recomienda revisar varios elementos esenciales:
- La planificación contractual
- Los hitos parciales
- Las cláusulas de penalización
- Las responsabilidades de coordinación
Y añade: "Sobre todo, es fundamental revisar qué causas se consideran imputables o no al industrial". También considera importante revisar "quién asume los medios auxiliares y posibles retrasos derivados de terceros".
El momento en el que un retraso deja de ser algo puntual
No todas las desviaciones tienen la misma gravedad. "Cuando el retraso empieza a afectar a varios oficios a la vez, altera hitos críticos u obliga a solapar trabajos incompatibles. Ahí ya no hablamos de un ajuste puntual, sino de un problema estructural de planificación que puede afectar tanto a costes como a calidad final".
Aun así, existen mecanismos para recuperar parte del tiempo perdido. Explica que "replanificar fases, reorganizar tajos o reforzar equipos puede ayudar", aunque establece una condición importante: "siempre que exista coordinación real entre dirección facultativa, constructora e industriales".
Porque, como resume finalmente, "intentar acelerar una obra sin control normalmente genera más incidencias y repasos posteriores".
Y deja un último consejo preventivo: "La clave está en una buena planificación inicial y en definir correctamente el alcance de cada industrial desde el principio". A ello suma varias prioridades: "cerrar detalles técnicos antes de fabricar", "coordinar correctamente los medios auxiliares", "evitar cambios durante la ejecución" y "mantener una comunicación constante entre todos los agentes".