¿Qué es el hielo azul? Curiosidades de un fenómeno insólito
El final del espectro visible
Para empezar por el principio, la nieve es incolora y transparente y su tonalidad blanca es producto de la absorción de los rayos del sol que se cuelan entre los pequeños cristales hexagonales que forman los copos de nieve. Ese aire es el responsable del color blanco porque dispersa la luz (la suma de todos los colores), la absorbe y luego la lanza en todas las direcciones, provocando la dispersión de todas las tonalidades.
Sin embargo, la composición del hielo apenas deja espacio para los rayos solares penetren entre las burbujas atrapadas en su interior. El hielo azul se produce cuando la nieve caída sobre un glaciar se fusiona y se comprime, lo que impide el paso de la luminiscencia entre sus moléculas de aire. Los fotones rojos penetran menos y son absorbidos antes, mientras que los azules, más resistentes, se hacen más visibles.
Este tipo de hielo suele formarse en el fondo de la zona de acumulación del glaciar (el circo), que bajo la enorme presión de las capas más altas y al efecto de la gravedad, hace que emane valle abajo formando una enorme lengua de tonos turquesas.
Cuevas y grutas de color índigo
Una de las mayores atracciones naturales de las que todavía puedes disfrutar este invierno (Semana Santa está a la vuelta de la esquina y es una excusa perfecta) es visitar cuevas y grutas de hielo azul, un espectáculo ideal para los amantes del frío. Los tonos turquesas de la caverna de hielo de Vatnajökull, en Islandia, son todo un espectáculo que todavía se puede admirar este mes de marzo. Sin abandonar el país helado y al sudeste se encuentra el Parque Nacional Skaftafell, donde se ubica el glaciar Svinafellsjokull, que entre sus muchas maravillas cuenta con unas galerías de muros de hielo azul casi transparentes.