El exchófer de Bárcenas admite que informó a Villarejo sobre los movimientos de Rosalía Iglesias en la Operación Kitchen
Durante el interrogatorio, Ríos también ha reconocido que participó en la entrega de 5.000 euros a Isidro Sánchez, compañero de prisión de Luis Bárcenas
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Sergio Ríos, exchófer de Luis Bárcenas, ha reconocido este miércoles ante la Audiencia Nacional que informó al comisario jubilado José Manuel Villarejo sobre las actividades de Rosalía Iglesias, esposa del extesorero del PP, en el marco de la denominada Operación Kitchen.
Durante su declaración como acusado, Ríos ha explicado que fue captado como confidente de la Policía Nacional dentro del supuesto operativo parapolicial que, presuntamente, buscaba obtener información sensible de Bárcenas y obstaculizar las investigaciones relacionadas con la presunta contabilidad opaca del Partido Popular.
Seguimientos a Rosalía Iglesias y recopilación de información
Según ha relatado, sus interlocutores le pidieron que no obstaculizara los seguimientos policiales y que facilitara información sobre los desplazamientos y contactos de Rosalía Iglesias. "Me pidieron los lugares a donde la llevaba, las personas con las que se reunía, los números de teléfono de prepago que pudiera tener y las matrículas de los vehículos", ha señalado.
Ríos ha definido estas tareas como una prolongación de su trabajo habitual. "Las mismas labores de un conductor, pero simplemente informar como parte del trabajo", ha afirmado, la Fiscalía solicita para él una pena de 12 años de prisión. El exchófer ha explicado que inicialmente fue contactado por el comisario Enrique García Castaño, aunque en aquel momento pensó que se trataba de un detective privado porque nunca se identificó como agente policial.
Posteriormente contactó con Andrés Gómez Gordo, también acusado en la causa, quien le presentó a Villarejo durante una reunión celebrada en un descampado. Ríos ha asegurado que desconocía la identidad real del comisario jubilado, que se presentó como "Tomy".
Según su testimonio, Villarejo le explicó que era "captador de fuentes" y que actuaría como su controlador en caso de aceptar colaborar con la Policía. Fue durante un segundo encuentro cuando decidió convertirse en colaborador policial.
Teléfonos "ilocalizables" y pagos mensuales
El acusado ha señalado que Villarejo le proporcionó varios teléfonos sin conexión a internet y difíciles de rastrear, conocidos en el argot policial como "canutos". A través de esos dispositivos trasladaba información relacionada con reuniones, movimientos sospechosos o encuentros mantenidos por el entorno de Bárcenas: "Informaba de cualquier tipo de problema, de alguna sospecha, de reuniones o de cenas con personas de aspecto nórdico", ha detallado.
Además, ha explicado que recibía 2.000 euros mensuales por esta colaboración y que incluso se le facilitó una pistola cuando detectó seguimientos en el entorno de su familia. Según ha explicado, inicialmente rechazó encargarse de esa gestión, pero finalmente accedió tras la insistencia de Villarejo y la petición expresa de Rosalía Iglesias. "Se lo entregué yo personalmente", ha afirmado, añadiendo que incluso hizo firmar al receptor en una servilleta como justificante de la entrega.
No obstante, ha asegurado que desconocía el verdadero destino de ese dinero y que Iglesias únicamente le indicó que se trataba de un asunto relacionado con "algo de Internet". Por otro lado, Sergio Ríos ha rechazado que su colaboración con la Operación Kitchen le facilitara posteriormente el acceso al Cuerpo Nacional de Policía: "Villarejo siempre me animó, pero a mí no me facilitó nada, es imposible", ha respondido ante las preguntas de la Fiscalía.
Asimismo, ha negado haber entregado a Gómez Gordo los teléfonos móviles y la tablet de Luis Bárcenas, dispositivos que, según la investigación, habrían sido analizados por la Policía en un restaurante madrileño en octubre de 2013.
Con esta declaración continúa el juicio por la Operación Kitchen, una de las piezas más relevantes derivadas del denominado caso Villarejo, en la que se investiga la supuesta utilización de recursos públicos para espiar al extesorero del PP y obtener información comprometedora sobre él.