Reservistas voluntarios, la figura en el servicio militar que ha generado confusión sobre la vuelta de la 'mili' en España

Exhibición dinámica durante el Día de las Fuerzas Armadas en Vigo. Europa Press
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España dijo adiós al servicio militar obligatorio en 2001 y nada hace pensar que su retorno sea una posibilidad a pesar que hay países de nuestro entorno que mantienen este esquema. Nuestro país ha apostado por un Ejército profesional que cada día se apoya más en la figura de los reservistas voluntarios, otra figura que compartimos con otras naciones de nuestro entorno. La desaparición de la ‘mili’ respondió a un cambio de modelo con la vista puesta en las misiones internacionales y desde el Ministerio de Defensa se recalca que no existe ningún debate sobre la vuelta a un reclutamiento obligatorio. Tampoco ha sido propuesto por ningún partido político en la actualidad.

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Un aumento de 14.000 efectivos en la próxima década

Actualmente en Europa coexisten estos dos sistemas de Ejércitos. Hay diez países (Austria, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Grecia, Chipre, Croacia, Letonia, Lituania y Estonia) que mantienen la mili obligatoria. Frente a ellos, Alemania, Francia o Bélgica están introduciendo incentivos para un servicio de reclutamiento voluntario. En el fondo de estas diferencias y tensiones está el aumento del belicismo en Europa con la guerra de Ucrania o las constantes amenazas de Rusia. El conflicto de Oriente Próximo con las agresiones de Israel y Estados Unidos a Irán también juegan un papel importante en esta creciente sensación fin del periodo de paz para adentrarnos en otro de tensiones bélicas, o de enfrentamientos directos.

El Ejército español cuenta en la actualidad con casi 150.000 efectivos en activo, pero desde el ministerio de Defensa se trabaja en planes para aumentar la plantilla en 14.000 militares durante la próxima década.

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El aumento de efectivos profesionales se está acompañando con otro similar de lo que se conoce como reservistas voluntarios, una figura que se apoya en el artículo 30 de la Constitución, que reconoce el derecho y deber de defender España, y en el Real Decreto 383/2011, que regula su incorporación. No se trata de reclutas ni de jóvenes obligados a servir, sino de personas que eligen colaborar con el Ejército, la Armada o los Cuerpos Comunes según su disponibilidad y grado de compromiso.

¿Qué es un reservista voluntario?

Un reservista voluntario es un ciudadano que decide, de forma libre y temporal, aportar sus capacidades profesionales a las Fuerzas Armadas. En la convocatoria para este 2026, el ministerio de Defensa habilitó 500 plazas, lo que ha supuesto un incremento de 100 más en relación a la convocatoria de 2025. Como requisito principal está el de haber cumplido 18 años, hablamos de nacidos como mínimo en 2008, una fecha que ha generado bulos virales en torno al regreso de la mili obligatoria.

El proceso comienza con un compromiso inicial de tres años. El aspirante indica cuánto tiempo al año está dispuesto a ser activado y si desea participar en misiones internacionales o en operaciones de mantenimiento de la paz. Antes de adquirir la condición de reservista, debe superar una formación militar básica —de hasta 30 días, con una fase por correspondencia y otra presencial— y, en su caso, una formación específica de igual duración en la unidad donde vaya a encuadrarse. Durante estos periodos, el régimen es similar al de los alumnos que aspiran a ser militares profesionales.

Requisitos básicos para ser reservista voluntario

  • Nacionalidad española.
  • Edad: de 18 a 57 años para oficiales y suboficiales; de 18 a 54 para tropa y marinería.
  • Sin antecedentes penales.
  • Titulación mínima:
  • Alférez: primer ciclo universitario, diplomatura o grado.
  • Sargento: bachillerato, FP o equivalente.
  • Soldado/Marinero: EGB o 2º de ESO.
  • Superar los requisitos psicofísicos de cada convocatoria.

Una vez activado, el reservista puede ser destinado a unidades, centros u organismos del Ministerio de Defensa. La activación puede durar hasta un mes al año para formación continuada, o el tiempo que determine la convocatoria cuando se trate de prestar servicio. Si el reservista lo solicita expresamente, puede participar en misiones en el extranjero.

Retribuciones y condiciones de servicio

  • Durante la formación:
  • Alférez: tres veces el salario mínimo interprofesional diario.
  • Sargento: dos veces y media.
  • Soldado/Marinero: el doble.
  • Durante la activación:
  • Retribuciones equivalentes a las de los militares profesionales del mismo empleo.
  • El Estado cubre los gastos de desplazamiento cuando el reservista es activado.

Además, ser reservista voluntario ofrece ventajas administrativas: el tiempo de servicio cuenta como mérito en oposiciones y procesos selectivos de la Administración, se obtiene una tarjeta de identidad militar y, al finalizar el compromiso, se adquiere la condición honorífica de oficial, suboficial o soldado/marinero reservista.

Este modelo, plenamente voluntario, ha permitido a las Fuerzas Armadas contar con perfiles especializados —sanitarios, ingenieros, juristas, técnicos— que refuerzan capacidades sin necesidad de aumentar de forma permanente la plantilla. 

Un sistema que requiere reformas

Pero ya han surgido voces críticas con este esquema. La Asociación ARES de reservistas españoles considera que el sistema ha quedado desfasado y necesita una reforma profunda. A su juicio, el modelo actual “está amortizado” y requiere una nueva Ley de la Carrera Militar y un nuevo Reglamento de Reservistas que adapten la figura a las amenazas y necesidades del presente.

La asociación defiende que España necesita un sistema más amplio, más joven y mejor instruido, con protección laboral y académica para quienes decidan incorporarse. Plantea dos tipos de reservistas: especialistas cualificados, como los actuales, y reservistas con especialidad fundamental, con un límite de edad más bajo y en número suficiente para reforzar la estructura militar. También reclama un sistema de reclutamiento e instrucción adecuado, un procedimiento administrativo ágil y apoyo a las familias, que considera imprescindible para garantizar la viabilidad del modelo.

ARES sostiene que esta reforma debe abordarse en la próxima legislatura y con consenso político, porque la defensa nacional requiere una planificación estable y una visión de Estado. En su opinión, las Fuerzas Armadas no pueden asumir solas todas las misiones y necesitan una reserva potente, flexible y bien integrada.