La Puerta del Sol vuelve a "ser lo que era" tras el desalojo de la acampada y la limpieza de la plaza

La Puerta del Sol tras el desalojo de la acampada este martes 3 de noviembre. Europa Press
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La Puerta del Sol vuelve a "ser lo que era" después de que la Policía Nacional y la Municipal de Madrid hayan desalojado este martes de madrugada a las cerca de 300 personas que aún permanecían en la acampada y que los servicios de limpieza hayan realizado labores de retirada de residuos.

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38 días de acampada

Desde el pasado 26 de septiembre este espacio se había convertido en un punto de protesta contra el problema de la vivienda que estalló tras el desahucio de Maricarmen Abascal --la anciana de 87 años que fallecería días después en el Hospital Gregorio Marañón--. La plaza ha visto durante las primeras horas del día como el campamento que se había organizado ha quedado completamente desarticulado.

Durante la jornada, la estatua del oso y el madroño ha quedado cercada y el SELUR se ha encargado de quitar las pintadas y pegatinas que se le habían puesto, mientras el monumento ecuestre de Carlos III no contaba todavía con el agua de la fuente que rodea su estructura. También está vallado el acceso conocido como 'la ballena' de la estación de Sol para proceder a su limpieza, aunque el acceso por esa entrada y las demás bocas de Metro sí permanece operativo.

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El espacio en el que durante casi mes y medio se han juntado cientos de tiendas de campaña, con calles improvisadas, zonas de recogida de avituallamiento y mesas informativas, así como los accesos al Metro de Sol, se encontraban ya por la tarde en una situación de vuelta a la habitual normalidad de la zona.

Excavadoras, camiones de recogida de residuos y vehículos del SELUR, con unos 50 operarios municipales de limpieza, han retirado durante la mañana de este martes, y tras la intervención policial, los restos que quedaban de este campamento, incluyendo los toldos que han cubierto la plaza y protegido de la lluvia a los que han residido allí durante este tiempo. Según el Ayuntamiento de Madrid, se han cifrado en 36 las toneladas de residuos recogidos.

"Un panorama completamente distinto"

Ahora el 'kilómetro cero' de la ciudad presenta "un panorama completamente distinto", como ha descrito Sergio, de 28 años, que este martes ha llegado a Sol desde Villaverde Alto "con el tráfico habitual", pero sin saber lo que se iba a encontrar.

Para quien ha vivido esta acampada desde dentro, como Alejandro, de 27 años, el sentimiento de ver la plaza nuevamente llena de turistas y no con de tiendas de campaña es de "shock". "La verdad es que me ha saltado un poco la lagrimilla", ha confesado.

Aunque la acampada haya terminado, e "independientemente de que se haya podido alargar", Alejandro cree que "es importante reivindicar la protesta en sí" y que la gente "proteste donde le dé la gana".

Entre los turistas que este martes han vuelto a campar por la plaza han estado Sol, de 30 años, y Cecilia, de 29. Ambas uruguayas. Esta misma mañana, después de conocer la noticia del levantamiento, han decidido acercarse "a ver si estaba todo realmente desalojado". "Pensé que íbamos a encontrar más destrozos", ha declarado la primera, que creía que "iba a estar más revoltoso". Aun así, ambas han coincidido en señalar "la cantidad de seguridad" que existe en Sol todavía.

También "por la curiosidad" se ha acercado Marcos, de 52 años, que ha explicado que vive cerca de la plaza y ha vivido "todas las fases". A él tampoco le parece que los daños de la Puerta del Sol después de más de un mes de acampada sean graves. "Los desperfectos, si los hay, no son visibles", ha apuntado, para luego añadir que lo único que ha visto son "tres o cuatro pegatinas".

Varios los comercios de la zona han expresado a Europa Press que este último mes ha sido especialmente duro porque la acampada ha provocado una falta de clientes en la plaza y las calles aledañas. De hecho, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha cifrado en "más de 30 millones de euros en pérdidas del comercio de la zona" por "38 días de ocupación" con la acampada en Sol.

Salam, de la heladería 'Palazzo', situada en uno de los bajos del edificio coronado por el famoso letrero del Tío Pepe, ha celebrado "ver la plaza otra vez así". "Estoy muy feliz", ha asegurado, porque este último mes "han bajado mucho las ventas".