Un experto alerta de los efectos de beber poca agua: "Hay señales sutiles que no se suelen relacionar con la falta de hidratación"
La falta de hidratación, incluso en niveles leves, puede afectar a nuestra función cognitiva
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Beber agua es fundamental para nuestra hidratación y para nuestro día a día. Una falta de hidratación en nuestro organismo puede provocarnos diferentes síntomas que abarcan desde la sed intensa, la sequedad en la piel y boca, una sensación de fatiga, mareos y dolor de cabeza que nos afecta a nuestra rutina. Por eso, es fundamental obligarse a beber agua y mantener una rutina en la que nos hidratemos a diario para evitar estos síntomas en nuestra jornada
Hidratarse correctamente a lo largo del día es uno de los hábitos de salud más básicos, pero también uno de los más olvidados. Por este motivo, Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea, ha advertido en un comunicado de los peligros de no beber el agua necesaria que necesita nuestro organismo durante nuestra rutina.
Peor atención, mayor fatiga, dolor de cabeza e irritabilidad
“La falta de hidratación, incluso en niveles leves, puede afectar no solo al rendimiento físico o al aspecto de la piel, sino a la función cognitiva”, según advierte Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea.
Nuestro organismo está compuesto en más de un 60% por agua y su equilibrio resulta esencial para funciones como la regulación de la temperatura, el transporte de nutrientes o la eliminación de toxinas. Cuando este equilibrio se altera, pueden aparecen señales de fatiga, dolores de cabeza, dificultad para concentrarse o sequedad cutánea.
“Una hidratación insuficiente hace que actividades cotidianas como caminar, trabajar de pie o subir escaleras se perciban como más exigentes. El cuerpo regula peor la temperatura y el esfuerzo se nota antes. Mantener una buena hidratación ayuda a sostener el rendimiento diario y favorece la recuperación, especialmente cuando hay sudoración, ya que, en esos casos, además de perder agua también se pierden sales minerales”, explica Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea.
Además, el experto hace hincapié en un aspecto que no se suele tener en cuenta: “Incluso déficits leves de hidratación se asocian a peor atención, mayor fatiga, dolor de cabeza e irritabilidad. En el trabajo esto puede traducirse en menor concentración y peor estado de ánimo, sobre todo en jornadas largas y exigentes”.
¿Cómo se manifiesta la deshidratación en nuestro organismo?
Por eso, el experto alerta de que la deshidratación, cuando es leve, no siempre se manifiesta con una sed intensa.
“Es frecuente notar la orina más oscura y en menor cantidad, boca seca, dolor de cabeza leve, cansancio injustificado o una sensación de menor claridad mental. En algunas personas también aparece estreñimiento o peor tolerancia al calor. Son señales sutiles que a menudo no se relacionan directamente con la falta de agua u otros líquidos”, explica el catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea.
Consejos para evitar episodios de deshidratación en nuestro día a día
Para evitar estos problemas, el catedrático de la Universidad Europea aboga por crear hábitos sencillos, “como beber un vaso de agua al levantarse, acompañar las comidas con agua y tener una botella visible durante el día".
Además, una de las recomendaciones que destaca el experto es que un buen indicador práctico para mantener una buena hidratación "es mantener la orina de color amarillo claro".
"También conviene ajustar la ingesta si la calefacción está demasiado alta en estos meses de invierno, se camina mucho, se hace ejercicio o se consume alcohol. E igualmente, merece la pena recordar que muchos alimentos, como las frutas y las verduras, también aportan bastante agua al organismo”, termina recomendando el catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea.
El reloj de la hidratación
Otro de los trucos para mantener el cuerpo bien hidratado es el de la planificación de la ingesta de agua y su reparto en diferentes momentos del día. Para estar hidratados hay que tomar ocho vasos de agua en diferentes momentos del día. Por eso, no hay que esperar a que tengamos sed, hay que adoptarlo como una rutina.
En 2016, Anabel Aragón, responsable de Nutrición y Salud de Nestlé, recordaba a EFE que los niños suelen olvidarse muchas veces de la importancia de tomar agua a lo largo del día cuando están jugando o cuando están practicando algún deporte. Para que no se deshidraten "hay que educarles y predicar con el ejemplo".
Hay que ofrecerles siempre agua en lugar de otras alternativas más dulces porque puede ser fácil que acaben rechazando alimentos y bebidas que no tengan ese sabor.