Odile Fernández, médico: "El magnesio se ha puesto de moda, pero en este caso la moda tiene bastante base científica"
La Dra. Odile Fernández, desde la evidencia científica, nos enseña cómo podemos integrar con éxito los suplementos en nuestra rutina sin descuidar unos buenos hábitos
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Según el Consejo General de Psicología de España, un 59 % de la población española dice sufrir estrés; un 48 % depresión y un 23 %, ansiedad. No hay duda de que vivimos en un mundo acelerado y exigente. El estrés crónico es el enemigo silencioso que debilita el sistema inmune, altera la microbiota, favorece la inflamación y desequilibra las hormonas. Quizá por ello, en esta búsqueda del antídoto perfecto al estrés, haya surgido la suplementación como remedio para ello. Y, de entre todos los suplementos, el magnesio parece ser el rey para ese cansancio y esa fatiga que azotan a la mitad de la población española. Este suplemento -bien recetado- puede ayudar a descansar y a rebajar los niveles de ansiedad.
Habla de él, y de muchos de los suplementos de los que estamos oyendo hablar los últimos años -como el colágeno- la doctora Odile Fernández, médico de familia y madre de tres niños. La doctora es una referencia en España; en 2010 le diagnosticaron cáncer de ovario con múltiples metástasis. Tras sobreponerse al shock inicial y enfrentarse cara a cara a la posibilidad de morir, decidió buscar toda la información disponible sobre la relación entre la alimentación y el cáncer que pudiera ayudarla en su proceso. Fruto de esta experiencia publicó varios libros de grandísimo éxito como 'Mis recetas anticáncer', 'Mi revolución anticáncer', 'Recetas para vivir con salud' o 'Hábitos que te salvarán la vida' (estos tres últimos publicados por Planeta). Desde entonces, la doctora se dedica en cuerpo y alma a seguir estudiando la relación estrecha entre la alimentación, los hábitos de vida y la prevención de enfermedades, e imparte talleres por todo el país. También es fundadora de OFM Health. Este año ha publicado 'El poder de la suplementación' (Planeta), una guía para entender mejor cómo y por qué suplementarse. Esta es la entrevista que ha concedido a la web de Informativos Telecinco.
Pregunta: Hay un boom con la suplementación actualmente... ¿Cómo podemos saber qué escoger y saber qué es lo que realmente necesita nuestro cuerpo?
Respuesta: Es verdad que vivimos un momento en el que la suplementación está en todas partes. Y eso tiene algo positivo y algo peligroso. Lo positivo es que cada vez somos más conscientes de que la nutrición influye directamente en nuestra salud. Lo peligroso es pensar que todos necesitamos lo mismo. Mi recomendación siempre es empezar por lo básico. Primero revisar hábitos: alimentación, sueño, ejercicio y gestión del estrés. La suplementación no sustituye esos pilares, los complementa. Después hay que personalizar. No todos tenemos las mismas necesidades. Una persona con estrés crónico, por ejemplo, puede beneficiarse de magnesio o adaptógenos. Una mujer en menopausia tendrá otras necesidades, un deportista también... El criterio debería ser siempre el mismo: evidencia científica, calidad del producto y coherencia con el estilo de vida de la persona.
P: ¿Basta con un análisis de sangre? Pero si no tenemos deficiencias, ¿ya no necesitamos suplementación?
R: Los análisis de sangre son una herramienta muy útil, pero no cuentan toda la historia. Hay nutrientes que sí se reflejan muy bien en una analítica, como la vitamina D, el hierro o la vitamina B12. En esos casos nos orientan mucho, pero hay otros nutrientes donde el déficit funcional no siempre aparece claramente en la analítica. Además, vivimos en un entorno muy distinto al de hace cien años. Estrés crónico, contaminación, suelos agrícolas empobrecidos, dietas ultraprocesadas… Todo esto hace que muchas personas tengan necesidades nutricionales mayores aunque no aparezca un déficit grave. Por eso la suplementación bien planteada puede ser una herramienta preventiva, no solo correctiva.
P: ¿Qué son los complementos alimenticios y cuáles son para ti vitales para tener un buen estado de salud?
R: Un complemento alimenticio es una forma concentrada de nutrientes o compuestos bioactivos que usamos para apoyar funciones del organismo cuando la dieta o el estilo de vida no cubren todas las necesidades. Si tuviera que señalar algunos que con más frecuencia recomiendo serían tres. La vitamina D, porque es muy difícil mantener niveles óptimos solo con el sol y la dieta, y sabemos que influye en sistema inmunitario, salud ósea y equilibrio hormonal. El omega 3, especialmente cuando la dieta es pobre en pescado azul, por su papel en inflamación, cerebro y salud cardiovascular. Y el magnesio, porque participa en más de 300 reacciones enzimáticas y es clave en estrés, sueño, energía y sistema nervioso.
"La suplementación no es una terapia milagro ni sustituye a la medicina convencional"
P: A tus 32 años te detectaron un cáncer, ¿qué papel ha jugado la suplementación en el tratamiento de la enfermedad?
R: Cuando me diagnosticaron cáncer de ovario metastásico mi tratamiento principal fue el convencional: cirugía y quimioterapia. Eso es importante dejarlo claro. Pero, paralelamente, decidí trabajar todo lo que sí estaba en mi mano: alimentación, ejercicio, gestión emocional, sueño y suplementación basada en la evidencia científica disponible. La suplementación me ayudó sobre todo a mejorar mi estado nutricional, a reducir algunos efectos secundarios del tratamiento y a apoyar mi sistema inmunitario. No es una terapia milagro ni sustituye a la medicina convencional. Pero bien utilizada puede ser una herramienta muy valiosa dentro de un enfoque de oncología integrativa. Yo tome vitamina D, omega3, melatonina y extractos de setas.
P: Hay mucho furor por el magnesio. ¿Para qué sirve este suplemento? ¿Es realmente necesario?
R: El magnesio se ha puesto de moda, pero en este caso la moda tiene bastante base científica. Participa en cientos de procesos del organismo: producción de energía, función muscular, sistema nervioso, regulación del estrés y calidad del sueño. Muchas personas tienen niveles bajos porque el estrés aumenta su consumo, porque los suelos agrícolas tienen menos minerales que antes y porque la dieta moderna es pobre en alimentos ricos en magnesio. En consulta lo utilizamos mucho en personas con ansiedad, insomnio, fatiga, migraña o síndrome premenstrual.
P: También ocurre con el colágeno. ¿Para qué sirve realmente?
R: El colágeno es la proteína estructural más abundante del cuerpo. Está en la piel, las articulaciones, los tendones y los huesos. A partir de los 30-35 años empezamos a perder colágeno de forma progresiva. Por eso muchas personas lo suplementan. Los estudios muestran que el colágeno hidrolizado puede ayudar a mejorar la salud articular, la elasticidad de la piel y la recuperación muscular, especialmente cuando se combina con vitamina C y otros nutrientes que favorecen su síntesis.
P: ¿Qué tipo de suplementos ayudan a mejorar el rendimiento y el cansancio?
R: Cuando alguien sufre cansancio persistente siempre intento buscar primero la causa. A veces es falta de sueño, estrés o déficit nutricionales. Dicho esto, hay algunos nutrientes que pueden ayudar bastante. La coenzima Q10, por ejemplo, es clave en la producción de energía celular. Las vitaminas del grupo B también son fundamentales para el metabolismo energético. Y el magnesio vuelve a aparecer aquí; mientras que el omega 3 y la creatina también nos pueden ayudar. En personas con fatiga relacionada con estrés o tratamientos médicos también utilizamos combinaciones de aminoácidos, minerales y antioxidantes para apoyar la función mitocondrial.
"La clave es entender que la suplementación no es una moda, es una herramienta médica y nutricional"
P: ¿Cuáles recomendarías a personas con desajuste en su microbiota?
R: El intestino es uno de los grandes centros de la salud. De hecho, hoy sabemos que influye en el sistema inmunitario, el estado de ánimo y la inflamación. Cuando la microbiota está alterada suelo trabajar tres pilares. Primero la alimentación, rica en fibra vegetal y alimentos fermentados; segundo los probióticos, que aportan bacterias beneficiosas; y tercero, los prebióticos, que son el alimento de esas bacterias buenas. Cuidar el intestino muchas veces mejora problemas que aparentemente no tienen nada que ver con el sistema digestivo.
P: ¿Qué puede ocurrir si tomamos suplementos sin supervisión? ¿Pueden sobrecargar nuestro sistema?
R: Los suplementos son herramientas muy útiles, pero no son inocuos si se usan mal. El principal problema es tomar dosis innecesarias o combinar productos sin saber si interactúan entre sí o con medicamentos.Por ejemplo, algunas plantas o suplementos pueden interferir con anticoagulantes, tratamientos para la tensión o determinados fármacos, por eso siempre recomiendo informarse bien, elegir productos de calidad y, si existe alguna enfermedad o tratamiento médico, consultar antes de empezar. La clave es entender que la suplementación no es una moda, es una herramienta médica y nutricional que, bien utilizada, puede ayudarnos a vivir más y mejor. Pero debe hacerse con conocimiento y sentido común.