Sexología

Algunas parejas se 'obligan' a reservarse días para practicar sexo: “Es bastante más frecuente de lo que parece”

Una pareja mira el atardecer. Miguel angel Morales García/Pexels
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Si hace unos años era habitual tener una agenda en el trabajo en la que apuntar qué toca y no perder el hilo, ahora cada vez más personas se han llevado esas prácticas a la vida cotidiana. Tener un Google Calendar familiar no es tan raro. Vivimos en un mundo acelerado e hipersaturado de eventos, actividades y compromisos. Por eso no sorprende tanto tampoco que existan ya parejas que calendarizan la intimidad: se reservan un día para el sexo.

“Es bastante más frecuente de lo que parece”, confirma a la web de 'Informativos Telecinco' Verónica Vivero, psicóloga y sexóloga. La experta apunta que, en realidad, no tiene nada de malo. “El problema no es tanto el programar, sino el cómo se programa y desde dónde se vive”. “Hay parejas a las que les puede, incluso, ayudar”, asegura. Se está también reservando “ese espacio”. Esto es, se está creando una ventana para que las cosas puedan ocurrir y se está dando una oportunidad a la intimidad. “Tenemos muy romantizado el deseo y que las cosas surjan de forma espontánea. A veces, la vida adulta es un poco complicada y, según el ritmo de vida y la situación personal que tengamos, muchas veces se tiene que negociar”, asegura. Cuando te supera la vorágine del día a día, señala esta sexóloga, el sexo es “de lo primero que se suele desconectar”.

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De hecho, aunque España es el país que muestra el porcentaje más alto de satisfacción sexual de las mujeres entre los países analizados en un estudio de Womanizer, solo un 23% responde que está totalmente satisfecha. De las no satisfechas, un 25% indica que la falta de tiempo es su principal barrera y un 23% el estrés diario.

“El hecho de que 4 de cada 5 mujeres a nivel global afirme que su sexualidad sí se ve afectada por el estrés, el cansancio y la vorágine del día a día pone sobre la mesa que tenemos un problema a nivel social con el estilo de vida que estamos llevando", explicaba al hilo de los resultados Ana Lombardía, experta en salud y bienestar sexual de Womanizer. Lombardía hacía ya entonces un diagnóstico: “El problema radica en la dificultad de encontrar esos momentos en medio de la vorágine, es un pez que se muerde la cola”.

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Ahí es donde entra en juego la principal ventaja de calendarizar el sexo. No se trata tanto de ponerse un día y hora inamovible. “No tiene que ser tan rígido”, indica Vivero. Puede que para algunas parejas eso sea, por sus circunstancias personales, lo único que realmente funcione, pero la experta insiste en que “lo ideal sería que no suene tanto a cita médica, sino a que vamos a reservar ese espacio para nosotros, para el cuidado, para el juego”. No hay que vivirlo como una obligación, señala, sino como una ventana para que puedan pasar cosas.

“A veces, eso también quita presión”, suma. “Cuando llevamos tiempo con una persona, se tiene que poder trabajar el deseo. Debes dedicarle tiempo y jugar previamente”, asegura. Si bien en los momentos iniciales de una relación, las cosas surgen espontáneas y casi fulminantes, “con el tiempo el subidón pasa”, algo completamente normal. “No significa que tenga que ser peor. Al llevar tiempo con alguien también hace que lo conozcas más”, señala.

Vivero recomienda un concepto, el de “erotizar el contexto”; que implica sumar una previa antes de ese momento o crear dinámicas para que puedan surgir cosas.

¿Un problema del siglo XXI?

Pero ¿dice también todo esto mucho de cómo vivimos en el siglo XXI, de esa vida acelerada que impide desconectar? “Claro, sobre todo en zonas más urbanas que vamos un poco como el conejo de Alicia, que siempre va tarde. Es como que la vida te demanda más velocidad de la que tú puedes ir”, responde Vivero. Esto aumenta el estrés y el agotamiento y, como recuerda la experta, en ese contexto se priorizan recursos. “El cerebro optimiza y considera que quizás la sexualidad no es tan importante”, indica.

La vida en pareja no es la única que se resiente. Una de las tendencias emergentes es la que apunta que las generaciones más jóvenes son menos activas sexualmente que las anteriores. De hecho, el ‘Informe de Tendencias en Sexualidad para 2026’ de LoveHoney bautiza a la Generación Z como los Celiba-Z. Solo el 13% de los Z asegura que mantiene relaciones sexuales con su pareja al menos una vez a la semana, frente al 37% de los millennials. El estudio puntualiza, eso sí, que no era tanto por desinterés, sino porque esta generación "prioriza límites, consentimiento y conexión emocional frente a la frecuencia".

A nuestras preguntas, Vivero confirma que hay también una conexión con el mundo hiperestimulado actual. “El estrés y la ansiedad influyen en un montón de cosas”, señala. Lo hacen igualmente en la vida sexual.

Desventajas de fijarse un día para el sexo

Volviendo a las parejas que se ponen un día para el sexo, al hacerlo se pierde un tanto de espontaneidad, pero esta no es la única desventaja. “Depende de cómo plantees el momento, la actitud”, insiste Vivero. Si se crea un guión de lo que debe pasar, posiblemente no funcione. Tampoco ayudará a ciertos tipos de personalidad. La psicóloga apunta que para quienes son muy exigentes y perfeccionistas, la cita programada “fomenta la ansiedad anticipatoria”. Se puede convertir en un plus de presión, algo que ocurre también cuando se tiene “alguna dificultad a nivel sexual”.

En resumidas cuentas, se trata de guardarte un día para que las cosas fluyan, no verlo como un examen de oposición. Vivero recomienda, igualmente, que antes de lanzarse a esto hay que tener una conversación previa. “Siempre digo que antes del sexo también se tiene que poder hablar”, asegura. Puede que algunas sea conversaciones incómodas, pero serán necesarias. Hay que decir qué funciona, qué no y qué se espera.