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Miriam Ruiz, psicóloga experta en parejas: "Para que una pareja rompa de forma saludable ha de haber tres ingredientes"

Miriam Ruiz
Miriam Ruiz. Cortesía web: aterapiaconmiriam.com
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¿Algunas vez has oído hablar de la adicción emocional? Hemos romantizado la idea de parejas que se dejan y vuelven una y otra vez. Una de las más populares es la formada por el personaje de Carrie Bradshaw y Big en 'Sexo en Nueva York'. A lo largo de seis temporadas, la relación va y viene, ambos inician nuevas relaciones pero sin dejar de verse de forma intermitente, para que, finalmente, triunfe el amor. Sin embargo, la realidad no es una serie de televisión y, en muchas ocasiones, esas relaciones que se extienden a lo largo de los años se vuelven tóxicas y acarrean más sufrimiento y problemas que satisfacción.

¿Qué pasa para que una pareja tenga estos altibajos? La respuesta está, precisamente, en la adicción emocional. "Ese “ahora sí, ahora no” activa los mismos circuitos cerebrales que cualquier otra adicción. La persona no está enganchada a la relación, sino a la esperanza de que esta vez sí funcione. El bucle se rompe cuando entiendes que cada vuelta no es un reinicio: es una repetición del mismo patrón. Y solo sales cuando asumes que la única manera de recuperar la tranquilidad es no volver a entrar. Ahí empieza la verdadera libertad", explica Miriam Ruiz, psicóloga y fundadora de @aTerapiaConMiriam, una de las comunidades de psicología más grandes de las redes, con más de un millón de seguidores, y autora de 'Ya no dependo de ti' (GROU, 2026).

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Para que una pareja se rompa de forma saludable ha de haber tres ingredientesclaridad, coherencia y límites. Así lo señala en el libro que está destinado a aquellas personas que sufren en sus relaciones de forma recurrente o que no terminan de acertar con sus parejas, y que ha escrito bajo su propia experiencia y heridas emocionales. "Claridad para decir lo que necesitas sin entrar en reproches. Coherencia para no enviar dobles mensajes del tipo “no quiero seguir, pero te escribo cada noche”. Y límites para proteger el proceso: permitirse sentir, pero no retroceder. Es importante entender que una ruptura no es un castigo, es un acto de responsabilidad emocional cuando el vínculo ya no es seguro para ninguna de las dos personas".

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Lo que no hay que hacer cuando dejamos una relación

Por esa razón, cuando dejamos una relación deberíamos evitar una serie de actitudes como:

  • Intentar “quedar como amigos” al día siguiente.
  • Mantener conversaciones que alimentan la nostalgia.
  • Revisar redes, fotos, estados… los clásicos del auto-boicot.
  • Buscar un cierre que la otra persona no puede darte.

Sobre el contacto cero, la psicóloga subraya que casi siempre es recomendable, porque es el único escenario que te permite desengancharte emocionalmente. "Cuando hay adicción afectiva, cualquier migaja de contacto te devuelve al punto de partida". Mucho más si esa persona no contesta a tus mensajes. Es, entonces, cuando tu cerebro empieza a trabajar de forma compulsiva. En ese caso, las relaciones se vuelven mucho más adictivas y hay un enganche aún más fuerte. "Engancha porque activa la parte del cerebro que busca patrones impredecibles: el famoso refuerzo intermitente. La incertidumbre genera más dopamina que la estabilidad, por eso te quedas esperando un mensaje como si fuese un premio. Pero lo que realmente ocurre es que la relación te coloca en un estado de alarma emocional constante. No es magia, es ansiedad. No es conexión, es ambigüedad. Y evitarlo implica reconocer que si alguien tiene tiempo para ver tus stories, tiene tiempo para contestar tu mensaje. No es falta de tiempo, es falta de prioridad".

¿Y qué ocurre si pasado un tiempo necesitas volver a tener contacto con esa persona? Normalmente, eso puede ocurrir porque hay una necesidad emocional no resuelta, que, generalmente surge en momentos de soledad, estrés o vacío. "No echarías tanto de menos a esa persona si tú estuvieras bien contigo. Lo que echo de menos no es al ex… Es la versión de mí que yo era cuando creía que me quería. Normalmente el primer impulso de volver no es amor: es ansiedad. Y la ansiedad siempre pide alivio inmediato, no decisiones inteligentes. Por eso es tan importante no actuar desde ahí".

Sin embargo, hay parejas que después de haberse separado durante un tiempo, vuelven y funcionan. En esos caso, como explica la psicóloga, puede ser porque ambas hayan hecho un trabajo personal para estar mejor. "Si la ruptura no ha cambiado nada a nivel de patrones, volver es simplemente reiniciar el mismo dolor con otro envoltorio". Para que funcione, tiene que haber:

  • Autocrítica real.
  • Responsabilidad afectiva.
  • Límites nuevos.
  • Necesidades claras.
  • Acciones distintas, no promesas.

Si no hay eso, la segunda parte es solo la secuela de una película que ya sabías cómo acababa.

""Las discusiones que son necesarias son aquellas que abren espacio para comprendernos mejor, no las que desgarran, humillan o castigan"

Relaciones sanas: ¿cuáles son los ingredientes?

Como decía la terapeuta Elma Roura, para que una relación funcione ambos miembros deben darse a conocer -desde el inicio- tal y como son, sin trampa ni cartón. Es decir, ha de haber mucha sinceridad. Además, otro de los grandes ingredientes desde el principio es mostrar lo que esperamos de una relación de pareja, para que no haya malentendidos. Por ejemplo, en personas que no quieren o que sí quieren tener familia.

También cuando aparecen los primeros problemas, comunicarse y repararlo. "La fricción sana sí es necesaria. No porque discutir sea romántico, sino porque te permite conocer cómo se comunica la otra persona, cómo repara y cómo cuida los desacuerdos", añade la psicóloga Miriam Ruiz en una entrevista a Informativos Telecinco. Para ella, una relación sólida se construye cuando hay responsabilidad emocional, comunicación honesta, límites claros, reparación después del conflicto y un proyecto común que se cuida entre dos. "Las discusiones que son necesarias son aquellas que abren espacio para comprendernos mejor, no las que desgarran, humillan o castigan. Las buenas relaciones no son perfectas, pero sí seguras".

En este sentido, no se debería normalizar ni romantizar algunas cosas que se ven en consulta de muchas parejas, y que deberían ser "red flags" como:

  • Los celos.
  • El “si no duele no es amor”.
  • El sacrificio extremo.
  • La intensidad emocional sin regulación.
  • El drama como vínculo.
  • La dependencia como señal de conexión profunda.

Y añade: "Sentir mucho no es el problema. El problema es sentir sin estabilidad. Sentir a lo loco no es amor; es desregulación emocional con brillo romántico. El amor sano es profundo, pero no te descoloca. Conecta, pero no te anula. Te mueve, pero no te destruye".