Una buena relación entre nietos y sus yayos tiene beneficios para ambos: "Los abuelos son más necesarios incluso que antes"
Javier de Haro, psicólogo con más de 20 años de experiencia, nos habla de los beneficios de que nietos y abuelos mantengan una buena relación
Contribuir con la crianza de los nietos sin agobiar: "Ayudar puede dejar de ser una ayuda"
En el Día de los Abuelos, que se celebra cada 26 de julio, hablamos de los beneficios que el buen vínculo entre abuelos y nietos supone para ambos. Sin embargo, no hay que dejar de lado que en países como España, donde la conciliación es muy complicada con jornadas de trabajo muy largas, muchos abuelos terminan siendo casi esclavos de los hijos y nietos, sin margen prácticamente para poder disfrutar de su vejez, y con un añadido, los problemas de salud que eso acarrea. Es en ese momento, cuando el exceso de sobrecarga no es beneficioso para ninguno, porque vemos abuelos al límite y niños que no disponen de sus padres el tiempo que necesitan realmente. Lo ideal, por lo tanto, sería algo más equilibrado y razonable. En este caso los beneficios, tal y como aseguran varios estudios, son positivos. Así lo asegura la investigación publicada en la revista 'Psychology and Aging' en el que demostraban cómo la ayuda en la crianza por parte de los abuelos mejoraba la prevención del deterioro cognitivo. Los investigadores descubrieron que los abuelos que cuidaban a los niños obtuvieron mejores resultados en pruebas de memoria y fluidez verbal que quienes no lo hacían, incluso después de ajustar por edad, salud y otros factores. Esto se mantuvo independientemente de la frecuencia y el tipo de cuidado que los abuelos proporcionaban.
También lo certifica el psicólogo y profesor, Javier de Haro, que cuenta con más de 20 años de experiencia y que acaba de publicar 'Disfrutar de la crianza' (Zenith, 2026), un libro donde -entre muchas otras cosas- habla de ese poderoso vínculo. "Para un niño contar con más referentes que le hagan sentirse querido y valorado es fundamental. Por ello, para un nieto tener una buena relación, un buen vínculo con sus abuelos es una bendición; y nosotros como madres y como padres es algo debemos fomentar porque tiene un efecto maravilloso para ellos", explica a la web de 'Informativos Telecinco'. Es verdad, que también advierte del cambio de rol en las últimas décadas. Los abuelos hace 50 años eran parte de la familia, vivían en la misma casa que sus hijos y nietos, por lo tanto la relación era distinta, hoy en día no suele ser así, pero se cuenta para la organización semanal y la logística familiar con ellos. "Diríamos que ya no surge de forma tan natural, sino que es parte de la organización familiar que hace que los abuelos sean incluso más necesarios que antes".
Y esta relación no es solo beneficios para los niños, sino también para adolescentes. Para Javier de Haro existen tres beneficios a destacar en la relación entre abuelos y nietos en la adolescencia y niñez. "En primer lugar, tener más referentes que ellos sientan que les aman incondicionalmente es algo muy bueno para ellos. Ese vínculo tan maravilloso que se crea es un factor protector incluso de la salud mental de nuestro hijo y, de hecho, está estudiado que una red de apoyo, de amor, de lazos que le conectan con lo más importante, con las personas, puede ayudarle a preservar esa salud mental que hoy en día es más importante que nunca. Un niño que se siente querido por más personas tiene esas defensas y esos recursos emocionales diríamos más fuertes para poder afrontar las dificultades", señala. En segundo lugar, les educan en aspectos muy necesarios como el respeto, los valores tradicionales y, además, de una forma sencilla. Y, en tercer lugar, les aportan un espacio de calma, de seguridad y de estabilidad dentro del caos o del estrés que envuelve a muchas familias hoy en día.
Cuando los abuelos hacen de padres
Como decíamos al inicio del artículo, hay numerosos estudios que avalan lo beneficioso que puede llegar a ser que los abuelos estén en contacto con sus nietos y participen de la crianza. Porque cuando esta se hace de forma voluntaria, organizada y coordinada, como sugiere el psicólogo Javier de Haro, es muy positiva para los abuelos. "A ellos les hace volver a despertar sentimientos que echaban de menos con la crianza de sus hijos. Les aporta felicidad y nostalgia (en el buen sentido). Cuidar de un nieto de forma organizada -vuelvo a recalcar- aumenta la esperanza de vida, mejora la calidad de vida y potencia mucho la actividad cognitiva". De hecho, confirma que él mismo les ha hecho esta pregunta a sus padres, y que estos le contestaron que sus nietos les daban un propósito para levantarse cada día y hacer cosas que les aportan felicidad.
Aún así, hay una línea muy delgada entre participar de la crianza e inmiscuirse en ella. Muchos hijos se quejan que, desde la llegada de los nietos, los abuelos quieren tomar decisiones sobre lo que es o no mejor para ellos o participar en determinadas decisiones que son propias de su rol. ¿Qué ocurre cuando los abuelos quieren hacer de padres? ¿Qué podemos hacer?
"Lo mejor, obviamente, sería una crianza donde todos tuvieran su rol: padres que educan y toman las decisiones principales y abuelos que ayudan en la educación, pero más centrados en acompañar y apoyar, y en disfrutar también. Pero cuando esos roles se confunden surgen los conflictos y, en ese punto, yo siempre recomiendo implicar en alguna medida a los abuelos para que no se extralimiten, para que no adopten ese rol de padres", explica el psicólogo. Es decir, apostar por una buena comunicación explicándoles por qué tomamos las decisiones que tomamos y qué necesidades hay detrás. "Desde mi experiencia, hay límites que se deben respetar y, sobre todo, hay que intentar que no sean los abuelos los que se enfrenten con los nietos. Muchas veces recordamos a nuestros padres siendo más serios con nosotros, pero muchas veces eso les cuesta con los nietos. Por eso, yo añadiría que si el nieto les habla mal, por ejemplo, ser nosotros quienes nos hacemos cargo de la situación".
La alimentación es otro de los temas que más conflictos causa entre abuelos y padres. En las meriendas, por ejemplo, los padres se quejan del exceso de azúcar o ultraprocesados que estos dan a sus nietos. En ese caso, Javier de Haro, explica que hay que ser muy claros y advertir de los riesgos que tienen para los niños en exceso estos productos. Pero, eso sí, sin echarles la culpa, sin responsabilizarles, sino ayudándoles a entender el porqué. "Al final la comunicación, la confianza, incluso el agradecimiento, el valorarles, aunque parezca contradictorio, son tres grandes ingredientes que van a ayudar a que no se inmiscuyan tanto, a que se sientan valorados y a que vayamos todos en la misma dirección".
Qué ocurre cuando no hay buena relación con los abuelos
Puede ocurrir que los abuelos y los nietos no tengan la relación esperada, porque alguno de ellos ha fallecido o porque están lejos o padecen alguna enfermedad. En ese caso, el psicólogo dice que es importante nombrarles en el día a día y mantener ese lazo. Se pueden poner fotos en casa o hacer videollamadas para no perder el vínculo, porque cuantos más referentes y vínculos de apoyo tengan los niños -siempre que sean de calidad-, mejor será su desarrollo emocional y afectivo.
Si hablamos de que no hay relación entre hijos y padres por conflictos o problemas anteriores, siempre habrá que priorizar el bienestar emocional y las necesidades del niño. "Yo lo equiparo a una ruptura sentimental o a una separación. Aunque la relación se tambalee o no esté al 100%, seguimos teniendo un propósito común que es la felicidad, en este caso, de nuestros hijos o de sus nietos. Ser padre o ser madre, para mí, es anteponer lo que ellos necesitan a lo que nosotros queremos. Pero cuando hay conflictos sin resolver los solemos transmitir a nuestros hijos, aunque pensemos que no se den cuenta, les afectan". Para él, lo más importante es luchar por reparar esa relación -siempre dentro de unos límites- para que ellos no se vean afectados y no sean los árbitros de una situación ajena.