Bienestar

Raquel Oliva, experta en incontinencia: "Si pasas todo el día con bragas y con una compresa el suelo pélvico está casi inactivo"

Raquel Oliva, psicóloga de suelo pélvico.
Raquel Oliva, psicóloga de suelo pélvico.. Cortesía
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Casi una de cada tres mujeres sufre un trastorno de suelo pélvico: desde relaciones dolorosas hasta el prolapso, desde dolor de espalda hasta estreñimiento, y desde pérdidas de orina hasta la incapacidad de experimentar orgasmos. Todas estas afecciones afectan a nuestra autoestima y salud mental, porque la mayoría se llevan en silencio, aunque es cierto que poco a poco ese estigma se está rompiendo. Muestra de ello es que la industria de bienestar femenino está cada vez más en auge, moviendo solos en Estados Unidos cinco mil millones de dólares, y cómo si no podríamos explicar que en Reino Unido se haya creado el primer Museo de la Vagina, un espacio dedicado 100% al cuerpo de la mujer. "Las mujeres sufrimos en silencio porque nuestro suelo pélvico no es una prioridad en el sistema de salud. De hecho, es posible que ni siquiera sepamos qué es el suelo pélvico", subraya en su libro la Dra. Sara Reardon, autora de 'Suelo Pélvico' (Grijalbo, 2026), una de las voces mundiales más reconocidas por hablar sobre el suelo pélvico. Tanto en su blog, 'The Vagina Whispered' ('La susurradora de vaginas') como en este nuevo libro ofrece información clara sobre la anatomía del suelo pélvico, como ejercicios para tratar trastornos frecuentes del suelo pélvico, como las pérdidas de orina y las relaciones sexuales dolorosas.

Tal y como explica la doctora nuestro suelo pélvico trabaja durante todo el día, incluso cuando dormimos, y es el encargado de sostener el peso de la vejiga, te ayuda en el parto, a respirar, contiene el pis y la caca, y te ayuda a mantener la postura, entre muchas otras cosas. Es verdad que la pérdida de orina es una señal de alarma de que algo no va bien, sin embargo podemos cuidarlo mucho antes y -con la información necesaria- para no llegar a ese punto. La mayoría de mujeres que sienten problemas con el suelo pélvico han pasado por uno o varios embarazos, y llegada la menopausia, han seguido arrastrándolos. Lo sabe bien una de las pocas psicólogas especializadas en suelo pélvico de España que ha tratado a más de 4.000 mujeres en los últimos años con su método.

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El suelo pélvico y el poder de la mente

Raquel Oliva es nuestra 'susurradora' de vaginas española. Esta jugadora profesional de balonmano tuvo un parto de gemelos, y tras él, se dio cuenta del abismo de información que había en torno a la salud del suelo pélvico. Había escuchado muchas veces, en madres y compañeras, que tras el parto todo cambiaba, pero no se dio de bruces con la realidad hasta que le tocó a ella. Tenía problemas para levantarse de la cama, y tras acudir a la matrona y recomendarle unos ejercicios que ella ya había hecho en el embarazo, se dio cuenta que tenía diástasis abdominal, algo muy frecuente después del embarazo, especialmente en embarazos gemelares. "Descubrí que la diástasis tenía relación directa con el suelo pélvico y empecé a probar de todo: pilates, hipopresivos, planchas, yoga… absolutamente todo. Nada funcionaba por separado. Hasta que empecé a integrar ejercicios físicos con respiración, visualización y trabajo mental. No inventé ningún ejercicio, pero sí una manera de unir mente y cuerpo para recuperar esa musculatura", explica en una entrevista a la web de 'Informativos Telecinco'.

Cuando terminó su baja maternal volvió a su trabajo en el Ayuntamiento de Telde, donde había trabajado durante 25 años en la concejalía de deportes. "Allí daban clases gratuitas en distintos barrios y a mí me tocó dar clases en la playa. Empecé a enseñar a las mujeres los ejercicios que a mí me habían ayudado. A los dos meses les dije que íbamos a cambiar de entrenamiento. Y todas me dijeron: “No, por favor, no cambies”. Después empezaron a escribirme mensajes privados. Una me decía: “Raquel, a mí se me escapaba el pis al saltar en tus clases y ahora ya no”; otra que “Yo me levantaba todas las noches a hacer pis y ahora ya no me levanto”. Otra tenía un prolapso y su ginecólogo le había dicho que siguiera haciendo exactamente lo que estaba haciendo porque había mejorado. Y había una alumna maravillosa, Juanita, que en aquel momento era mi alumna más veterana, con 82 años, que me decía que gracias a los ejercicios ya no tenía que ir tantas veces al baño". Su enfoque es distinto porque incluye trabajar la mente y no solamente hacer ejercicios. "Trabajamos para que se prioricen, para que entiendan que su salud también importa, y además aprendan algo que muchas desconocen: la vejiga también se puede entrenar desde el cerebro".

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Como sugiere, muchas veces esta incontinencia se agrava en casos de estrés o momentos en los que nos ponemos nerviosas. Lo explica también en su libro 'Ni una sola gota', publicado por Penguin Random House, sello Vergara en 2023. "Muchas mujeres llevan salvaslip o compresas durante años, no solo porque tengan escapes, sino por el famoso “por si acaso”. Y en mi método trabajamos mucho en eliminar precisamente dos “por si acaso” muy comunes. El primero es ir al baño antes de salir de casa aunque no tengas ganas, y el segundo, algo que casi todo el mundo hace sin darse cuenta: llegar a casa y lo primero que hacer es ir al baño".

¿Por qué no deberíamos normalizar la incontinencia en mujeres?

Los problemas de incontinencia son una señal de alarma de que el suelo pélvico puede estar debilitado. Como sugiere Raquel Oliva, hay que ver qué hay detrás de ese problema porque no hay que normalizar la incontinencia, ni el usar salvaslip o compresas a diario porque se nos escapa el pis. Según su experiencia, una vejiga saludable suele ir al baño entre tres y siete veces al día. Y, por la noche, la vejiga tiene la capacidad para poder almacenar el pis y dejarnos descansar. Si notamos que debemos levantarnos muchas veces porque tenemos mucha sensación de pis, también debemos prestarle atención.

Hoy en día existen muchas técnicas diferentes dentro de la fisioterapia del suelo pélvico. Por ejemplo, el trabajo con ejercicios de Kegel, hipopresivos, biofeedback, electroestimulación, entrenamiento del tibial posterior, reeducación abdominal y perineal, terapia manual o el uso de dispositivos vaginales. "También es importante resaltar que el suelo pélvico no debe trabajarse de forma aislada porque forma parte de una cadena muscular conectada con la fascia abdominal, los glúteos y el tren inferior. Todas estas estructuras trabajan juntas para sostener el cuerpo, por lo que lo más efectivo es entrenarlo de forma integrada y no como un músculo independiente. Muchas mujeres que acuden a estas terapias mejoran, y la mejoría muchas veces es evidente". Sin embargo, también señala que cuando dejan de acudir a esas terapias o clases, vuelven a tener problemas con el suelo pélvico. ¿Por qué? En su opinión hay que trabajar desde la mente. "Para mí no abordarlo desde ahí es impensable, cuando alrededor del 90% de las vejigas hiperactivas son mentales. Una mujer con vejiga hiperactiva suele tener una mente hiperactiva, por eso las técnicas convencionales que solo abordan lo físico les ayudan pero no resuelven". 

"Si pasas todo el día con bragas y además con una compresa, el suelo pélvico está casi inactivo"

Tener orgasmos y no usar ropa interior: dos consejos para mantener con salud a tu suelo pélvico

Además de los ejercicios para el suelo pélvico, un buen acompañamiento y diagnóstico, una de las recomendaciones más habituales es tener orgasmos. Es una sesión de entrenamiento natural que ayuda muchísimo a cualquier músculo del cuerpo, en especial, al suelo pélvico. "Cuando una mujer tiene un orgasmo, el suelo pélvico se contrae de manera rítmica e involuntaria. Es decir, está trabajando. Es como si ese músculo hiciera pequeñas repeticiones de fuerza, igual que cuando entrenamos glúteos o brazos en el gimnasio. Por eso muchas veces digo que el orgasmo es un gimnasio maravilloso que tenemos integrado en nuestro propio cuerpo".

Otra de las sugerencias que hace a sus pacientes, es quitarse la ropa interior cuando estén en casa y para dormir. Puede parecer una locura, pero muchas fisios de suelo pélvico lo recomiendan. "Tiene sentido: la piel es el órgano más grande que tenemos, y nuestros genitales también necesitan airearse porque la vulva también es parte de nuestra piel. Si pasas todo el día con bragas y además con una compresa, el suelo pélvico está casi inactivo. Es como ponerse una tobillera todos los días para caminar, perderías musculatura del tobillo creyendo que lo proteges pero no es así", añade Raquel Oliva que en abril lanzará por primer vez una aplicación gratuita donde cualquier mujer podrá empezar a entrenar su mente y su suelo pélvico desde cualquier parte del mundo. "Ese es uno de los grandes propósitos de este año para Mente y Suelo Pélvico: seguir ayudando al mayor número posible de mujeres".