Mikel, el joven vasco con un mentón de hierro: "He sujetado en la barbilla una ikurriña de 8 metros y un carro grande del súper"

Descubrió su peculiar habilidad hace unos tres años y no ha parado desde entonces
Descubrió su peculiar habilidad hace unos tres años y no ha parado desde entonces.. Redacción Euskadi
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San SebastiánA sus 20 añitos, Mikel Lacalle trabaja como soldador en una empresa de Itsasondo (Guipúzcoa), un puesto que requiere de coordinación, buena forma física y destreza técnica. Casi las mismas habilidades de las que hace gala cuando, en su tiempo libre, este joven de Ordizia practica su insólito hobby: mantener en equilibrio sobre su barbilla los más variopintos objetos, desde bicicletas hasta una ikurriña de ocho metros.

Pero, ¿Cómo alguien descubre un talento así? Es la pregunta que seguramente se hacen muchos al oír hablar del talento de Mikilibrio, como se le conoce a este guipuzcoano en redes. Lo cierto, es que fue “por casualidad”, explica el propio Mikel. Un día de verano con los amigos, “como soy de los que no pueden parar quietos”, probó a ponerse un palo sobre el mentón y ¡Voilá!, “se me daba muy bien”.

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Su propia curiosidad, incentivada con los halagos de sus amigos, le hizo ir probando con otros objetos y desde entonces, no ha parado: “Ahora me pongo cualquier cosa”. Y no exagera, “lo más difícil hasta ahora ha sido mantener en equilibrio un carro de la compra, de esos grandes de supermercado”, pero lo ha logrado también con patinetes, bicis y hasta un contenedor de basura de los pequeños.

Mikel Lacalle es conocido en redes como Mikilibrio
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La destreza de este veinteañero es, sin duda, poco frecuente y no exenta de riesgos. De hecho, a pesar de que asegura no haberse lesionado nunca, sí ha sufrido accidentes. Como la vez en la que probando a mantener una mesa sobre la barbilla, “una de las patas estaba mojada” y provocó que todo el mueble se le desplomase encima, “me dio en la cara y me rompió un diente”, relata.

La espinita de Mikilibrio

Mikel no tiene constancia de que su habilidad la haya heredado de algún antepasado con mentón de hierro como el suyo, desde luego ahora en su familia es el único que lo practica, “no se atreven, solo ha probado mi hermano y dice que es imposible”, cuenta, entre risas.

Lo cierto es que en su entorno ha percibido un cambio, a medida que ha ido demostrando que esto se le daba bien, al principio, “me pedían que anduviera con cuidado” y que “no hiciera tonterías”, pero dada su destreza ahora no pueden por menos, que “sorprenderse y reírse ante mis ocurrencias”.

Mikel descubrió su talento "por casualidad" un día de verano con sus amigos

Muchas de sus hazañas las graba y sube a las redes sociales, donde cosecha comentarios de todo tipo, aunque él es de los que prefiere obviar los negativos y quedarse con aquellos que le califican de “crack” o incluso, los de otros usuarios que comparten su afición. Mikilibrio no se pone retos, “van surgiendo de forma natural, entre amigos”, recalca. Eso sí, tiene una espinita clavada con la ikurriña de ocho metros, “me gustaría volver a intentarlo para grabar un vídeo y que quede constancia”, la vez anterior, solo un par de personas fueron testigos de la proeza y, hoy en día, ya se sabe que si no lo has grabado, no ha pasado.