En Euskadi, desde el año 2018 se han detectado en torno a 700 casos de cánceres de cérvix
Sanidad quiere enviar información por WhatsApp a los vascos, pero necesita el permiso de los pacientes: así se lo podrán dar
BilbaoAntes del próximo verano, Osakidetza pondrá en marcha, por primera vez, la autotoma del cribado de cáncer de cérvix dirigido a mujeres de más de 30 años. El sistema se probará durante tres meses en la comarca de Tolosa y en Donostia y alrededores. En torno a 1.500 mujeres que, pese a estar invitadas anteriormente a participar en el cribado, no acudieron a hacerse la prueba, podrán ahora tomarse una muestra vaginal con un test casero. El objetivo de facilitar su acceso y aumentar la participación en el mismo, el programa se extenderá después al resto de la provincia y a Álava y Vizcaya.
La falta de tiempo, la incomodidad o la dificultad para acudir a consulta son los argumentos que esgrimen algunas mujeres para rechazar hacerse de forma presencial la toma de muestras en un centro de salud. Sin embargo, la detección precoz es clave en el cáncer de cuello de útero que puede prevenirse hasta en un 80%. De ahí, que Salud busque nuevas fórmulas para convencer a esas tres mujeres de cada 10 que, pese a estar invitadas a participar, no lo hacen.
Aplicando el refrán, “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”, la Sanidad pública vasca ha optado por enviar una carta personalizada de invitación en la que, en esta ocasión, se les va a ofrecer la opción de realizar el test del virus del papiloma humano (VPH) mediante el procedimiento de autotoma vaginal.
Tan fiable como la tomada por un profesional sanitario
Según explica Osakidetza, la autotoma es “una técnica sencilla” que permite a la mujer recoger su propia muestra vaginal en casa, de forma segura y privada, para analizar la presencia del Virus del Papiloma Humano (VPH), responsable de la mayoría de los casos de cáncer de cérvix.
Así, junto a carta de invitación al cribado, las mujeres van a recibir en su domicilio un kit de autotoma, que contiene un dispositivo de toma (hisopo), un tubo estéril para depositar la muestra y un sobre-contenedor para su traslado. El kit permite realizar de una manera muy sencilla la recogida de la muestra en el propio hogar, siguiendo las instrucciones de un folleto informativo. Se trata de “un procedimiento indoloro, rápido y muy fácil de realizar, validado científicamente y tan fiable como la toma realizada por un profesional sanitario”.
Una vez realizada la toma, la muestra debe ser entregada en un centro de salud de la zona. Posteriormente, los resultados serán comunicados a las mujeres a través de los canales habituales del programa, bien a través de mensaje SMS o por contacto telefónico.
El proyecto de la toma de muestras casera, de VPH, en el cribado de cérvix está enmarcado en la línea estratégica de oncología del Pacto Vasco de Salud y forma parte de los objetivos estratégicos del Plan Oncológico de Euskadi 2025-2030.
700 cánceres de cérvix detectados desde 2018
El cribado de cáncer de cérvix de Euskadi es pionero en España. El principal objetivo del programa de cribado de cérvix es la prevención, ya que el tratamiento precoz de las lesiones que se detectan evita en la gran mayoría de los casos que progresen a tumor.
En Euskadi, desde el año 2018 se han detectado en torno a 700 casos de cánceres de cérvix. De ellos, cerca del 60% se diagnosticaron en mujeres que no realizaban la prueba de cribado de forma adecuada. Cifras que demuestran la eficacia de este Programa de Detección Precoz de Cáncer de Cérvix a la hora de reducir la incidencia y la mortalidad por esta enfermedad hasta en un 80%.
Así, según detalla Osakidetza, cuando el cáncer se detecta a través de las pruebas de cribado, "en más del 75% de los casos se diagnostica en fases muy iniciales, lo que mejora de forma significativa el pronóstico y la calidad de vida". Se estima que el programa de cribado permite identificar lesiones premalignas, alteraciones que todavía no son cáncer, en aproximadamente 6 de cada 1.000 mujeres estudiadas. En este contexto, no participar en el programa constituye el principal factor de riesgo modificable para desarrollar un cáncer de cuello de útero. La participación en el programa de cribado de cérvix se sitúa en Euskadi en torno al 70% de las mujeres invitadas, cifra alineada con la recomendada por la Organización Mundial de la Salud.

