Abre en Bilbao el primer 'gym' de España en el que cada usuario alquila su cápsula privada para entrenar: "Somos un antídoto contra la gymtimidación"
Los usuarios alquilan a través de una App una de las 10 cápsulas de este centro de entrenamiento, en Avenida Madariaga, 4
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BilbaoLa fiebre por el fitness ha hecho que en las ciudades proliferen gimnasios como champiñones. Están los ‘de toda la vida’, que han aguantado el envite de los prolíficos gimnasios Low Cost, pero también los hay Premium y Boutique, incluso gimnasios exclusivamente para mujeres. Las capitales vascas no son una excepción a este ‘boom’ y, de hecho, en una de ellas se estrena estos días una nueva fórmula, inédita en el Estado: microgimnasios privados bajo demanda. A medio camino entre los boutiques y los entrenamientos personalizados, en este nuevo espacio, “cada usuario alquila una cápsula y se asegura privacidad durante sus entrenamientos, sin esperas”, explica Daniel, uno de los tres socios que está detrás de este nuevo proyecto en Bilbao.
FitPods abrió sus puertas el pasado 16 de marzo en el barrio bilbaíno de Deusto. Un innovador negocio puesto en marcha por tres amigos vizcaínos y que rompe los tradicionales moldes de un centro de entrenamiento al uso: "Somos una alternativa a la masificación que hay en los gimnasios convencionales". Aquí cada usuario reserva, a través de una App, su cápsula, como si reservara una habitación de hotel, elige la hora y planifica el entrenamiento. Una vez en la cabina privada, totalmente equipada y de entre 15 y 20 metros cuadrados, puede entrenar “sin distracciones y sin esperas”, pero también “sin la molestia de que te estén preguntando cuánto tiempo te queda o si vas a tardar mucho en dejar libre la máquina”.
La nueva propuesta es “lo más parecido” a tener tu propio gimnasio en casa, pero en un centro profesional. Un opción ideal para aquellos a los que les incomoda la idea de ir al gym: “A veces, porque no has entrenado nunca, otras porque igual no estás en las mejores condiciones físicas”. Todo eso provoca en algunas personas ansiedad e incluso miedo a ser juzgadas, a que les miren o a no saber usar las máquinas, es lo que se conoce como ‘gymtimidación’: “Parece que para ir al gimnasio hay que estar fuerte y no es así”, zanja Daniel, uno de los impulsores de FitPods, un antídoto ante miradas o preguntas incómodas.
La idea de estos jóvenes emprendedores surgió de la necesidad, “somos apasionados del fitness” y cansados de frecuentar “gimnasios saturados” en los que “llegábamos con un plan de entrenamiento que siempre teníamos que andar cambiando porque las máquinas estaban ocupadas” decidieron tirarse a la piscina “con vértigo”, pero también “con espíritu aventurero” para dar forma este nuevo modelo de gimnasio nunca antes visto en España. “Somos un centro de entrenamiento dividido en 10 cápsulas”, una fórmula a medio camino entre los gyms boutique y la tendencia de entrenadores personales que organizan clases para grupos reducidos.
"Disfrutar de mi momento, sin prisas ni miradas"
Los ‘pods’ o espacios privados ofrecen la opción de entrenamiento libre, “generalmente para gente que entrena de forma habitual”, o con un entrenador personal a tu disposición. Hay cápsulas específicas para ejercicios de fuerza y trabajar todos los grupos musculares (multiestación, poleas, rack para peso libre y barra de dominadas); un 'pod' exclusivamente para piernas, especializado en ejercitar el tren inferior; una cápsula de cardio y una sala grande para las clases de EPA. Esta es la tercera opción que ofrece FitPods, en la capital vizcaína: clases de Entrenamiento Personal Asistido (EPA), “para gente que no ha entrenado nunca, en una sala más amplia y en grupos de máximo tres personas”. Ahí, Isabel, entrenadora y coordinadora, diseña para cada persona prácticas individualizadas.
La mayoría de quienes ya lo han probado, son mujeres, y muchas valoran “poder disfrutar de mi momento sin agobios ni prisas y “sin que nadie me esté mirando”. “Prefiero tener que perder 10 minutos en desplazarme hasta aquí que perderlos en mi gimnasio de antes buscando material para entrenar”, confesaba una usuaria.
La democratización del ‘culto al cuerpo’ ha hecho que prácticamente todo el mundo pueda acceder a un centro deportivo, algo que hace unos años solo era apto para unos pocos. A cambio, de precios asequibles, el usuario debe lidiar con la masificación, lo que conlleva compartir máquinas o esperar a que se queden libres. Gonzalo, Daniel y Asier están tras FitPods, este particular centro deportivo que ha abierto sus puertas en la bilbaína Avenida Madariaga número 4. Su modelo de negocio sitúa al usuario en el centro, frente a otras propuestas de precios accesibles y masificados.