Bizkaibus acaba de retirar unos carteles con la traducción textual de la expresión castellana 'dar la nota', sin sentido en euskera
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BilbaoNo es la primera vez que pasa: carteles con faltas de ortografía, traducciones literales del castellano a euskera que no hay por donde cogerlas, errores lingüísticos… Un maltrato a la lengua vasca que enerva a muchos vascoparlantes y que, en ocasiones, ha derivado en situaciones grotescas como cuando la traducción al euskera de un anuncio antidroga del Gobierno central acabó incitando a su consumo. Estos días ha vuelto a ocurrir una de esas meteduras de pata.
En concreto, la anécdota se ha producido en el servicio de autobuses de Vizcaya, Bizkaibus, donde en el marco de la campaña ‘Mueve Bizkaia Mugitzen’ a algunos usuarios del transporte público les ‘sangraban los ojos’ al leer el siguiente cartel, en euskera: ‘Ez eman oharra, jaitsi bolumena’, una traducción textual de la expresión en castellano ‘No des la nota, baja el volumen’.
De todos es sabido que hay dichos, vocablos y expresiones propias de unos idiomas que carecen de sentido si se traducen literalmente a otra lengua. En este caso, ese ‘no des la nota’ que, en castellano, todo el mundo entiende que es una expresión que se refiere a que no llames la atención de manera inapropiada o exagerada, en euskera no puede traducirse, palabra por palabra como ‘Ez eman oharra’, porque no tiene sentido.

Rectificar es de sabios y, tras las críticas, Bizkaibus ha modificado esta campaña y ha sustituido los carteles, con este lema, del interior de los autobuses, por la más correcta: ‘Ez egin zaratarik, bolumena jaitsi’ (No hagas ruido, baja el volumen).
El anuncio antidroga que animaba a su consumo
Han pasado ya 27 años del caso más sonado relacionado con una mala traducción al euskera de una campaña institucional. Ocurrió en 1999 cuando una iniciativa del Ministerio de Interior para prevenir el consumo de drogas, acabó incitando por error al consumo de las mismas. La campaña publicitaria del Plan Nacional sobre Drogas llevaba por lema ‘A tope sin drogas’, pero su desafortunada traducción a la lengua vasca acabó diciendo: ‘No hay descanso sin drogas’ (‘Atsedenik ez drogarik gabe’).
En Barakaldo, hace ya unos cuantos años, el Ayuntamiento en su afán por prohibir jugar a la pelota, colocó señales en las que, en euskera, escribió ‘Debekatua dute pilotak jolastea’, o lo que es lo mismo, ‘Las pelotas tienen prohibido jugar’.
Fallos que, en otros casos, son igual de desdichados aunque con menor repercusión, como los carteles que, en algunos centros comerciales e incluso hay quien dice que en la sede del Gobierno Vasco, señalan la ‘Segunda planta’, en relación a al segundo piso, como ‘Bigarren landarea’, en lugar de ‘Bigarren solairua’. Usando erróneamente la palabra planta, como organismo vegetal, en lugar de piso. La lista de otros ejemplos de patadas lingüísticas incluye el aviso de 'Entradas agotadas’ traducido como ‘Sarrera nekatuak’, que sería realmente algo así como puertas o accesos cansados.

