Ertzaintza

Alberto, el ertzaina que salvó a una menor que amenazaba con tirarse al vacío en Bilbao: “Si el perfil de la ventana se llega a romper, habríamos caído todos”

Mientras Alberto la sujetaba por las axilas y luego por el cinturón, otros cuatro agentes agarraban a su compañero desde dentro.. Europa Press
Compartir

BilbaoAlberto y su compañero de patrulla fueron, este pasado domingo, los primeros agentes de la Ertzaintza en llegar al edificio de Bilbao en el que una joven, agarrada a un peluche, amenazaba con saltar al vacío. Su actuación salvó a la víctima, aunque este ertzaina admite que el éxito de la intervención se resume en que “todos fuimos a una”, desde los ciudadanos que alertaron de que había una persona en la ventana, a los sanitarios, pasando por los seis agentes que se unieron al operativo.

Dos días después, el jefe de Patrullas del Grupo 3 de Bilbao (Vizcaya) recuerda que accedió al bloque de viviendas y encontró a la menor en la ventana de la entreplanta. La “adrenalina del momento” le hizo reaccionar y agarrarla de las axilas. Tras un rato en esa posición, empezó a sentir que se le abrían las manos y “que se me iba”, por la cabeza de Alberto se le llegó a pasar la idea de que “la iba a dejar caer”, si no cambiaba de posición. Fue en ese momento, cuando con pericia logró cambiar la forma de agarre y sujetarla por el cinturón, “ahí me relajé”, porque “supe que podría aguantar mucho más tiempo”.

PUEDE INTERESARTE

A este ertzaina, sus conocimientos de escalada, una disciplina en la que se practican las suspensiones, le llevan a calcula que estaría aguantando el peso de la joven durante “no más de dos minutos”. Un tiempo que, al común de los mortales se le hubiera antojado eterno, pero no a este policía que, concentrado, como estaba en ayudar a la víctima, no tuvo tiempo de pensar en nada más.

Dos minutos agónicos

Tras esos dos agónicos minutos, con la ayuda de otros compañeros, la joven fue puesta a salvo en el interior del edificio. “¡Ya está!”, fue el primer pensamiento de Alberto, al que la cabeza le seguía trabajando. Como responsable del resto de ertzainas, allí presentes, les pidió que se quedaran con ella mientras él bajaba a esperar a los recursos sanitarios.

PUEDE INTERESARTE

Una vez llegaron, Alberto les puso en antecedentes y les relató “que ella tenía la vista ida, que no te miraba ni reaccionaba, estaba en una especie de bloqueo mental”. Ni una palabra, ni una lágrima. Este ertzaina pone en valor la actuación del médico que atendió a la joven y que “supo respetar sus tiempos, su silencio”.

"Ella es la importante"

El agente, acostumbrado a trabajar en situaciones límite, recuerda como tras otra intervención hace unos años, en la que evitó que una mujer se arrojara desde un quinto piso, “después pensé que con medio cuerpo fuera del edificio, ahora mismo podría estar muerto”. Esta vez, al estar “solo con los brazos fuera” y el resto del cuerpo en el interior del edificio, “la aparente sensación de seguridad” le ha evitado pensar en ello, aunque reconoce que “si el perfil de la ventana se llega a romper, habríamos caído todos”.

Satisfecho por haber podido ayudar a esta joven, Alberto agradece las felicitaciones, pero su carácter discreto y poco dado a protagonismos, le lleva a quitar valor a su papel e insistir en que la menor, a la que salvó, “es realmente la persona importante aquí”, “ella es la víctima” y a ella, le desea que pueda “recuperarse”.