La sanidad vasca pagará a las empresas de ambulancias en función de sus tiempos de demora y penalizará a las que acumulen retrasos
Osakidetza pretende así hacer frente al problema de los retrasos, una de las quejas más frecuentes de los usuarios
En la elaboración los pliegos de los nuevos contratos han participado las asociaciones de pacientes
Vitoria-GasteizSi hay una queja frecuente entre los usuarios del servicio de ambulancias esa es la de las esperas y demoras durante los traslados. De ahí, que el Gobierno Vasco haya escuchado a las asociaciones de pacientes a la hora de tratar de mejorar el servicio de cara a los próximos cuatro años. Así, Osakidetza pagará a las empresas de ambulancias que presenten el servicio sanitario programado y el urgente, en función de los tiempos de demora, es decir, penalizará a aquellas que acumulen retrasos en los traslados. En 2024, y en el marco de un huelga indefinida del sector del transporte sanitario urgente, un enfermo terminal llegó a esperar 30 horas en un hospital de Vizcaya a que una ambulancia le trasladara a casa.
Las asociaciones de pacientes han tomado parte en la elaboración del nuevo contrato de transporte sanitario, cuyo valor asciende a 650 millones de euros y que llega con esta novedad, la del pago por resultados a las firmas adjudicatarias.
La inversión para cubrir este servicio es la mayor hasta el momento y se divide en 373 millones de euros para el transporte urgente y 277 millones para el no urgente. Los acuerdos entrarán en vigor el 1 de enero de 2027 y su duración será de cuatro años, prorrogables durante otros tres años más.
El problema de los retrasos
Este viernes 10 de julio, el departamento vasco de Salud sacaba a concurso los nuevos contratos de ambulancias urgentes y no urgentes, que cubrirán Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, en tres lotes territoriales. La licitación tendrá en cuenta el convenio del sector, la subida de costes y criterios de sostenibilidad en los vehículos y de mejor ordenación territorial.
La contratación conjunta de esta nueva licitación asciende a 649,848 millones de euros para cuatro años y se reparte en dos grandes servicios. Por un lado, el transporte sanitario urgente, pensado para atender situaciones de urgencia y emergencias no previsibles con ambulancias asistenciales preparadas para prestar apoyo durante el traslado, y dotado con 372,41 millones de euros. Por otro, el transporte sanitario no asistencial, destinado a traslados programados o a desplazamientos de pacientes que no necesitan atención médica durante el viaje, con un presupuesto de 277,438 millones de euros.
La vigencia del contrato será inicialmente de 4 años, pudiendo ser prorrogado hasta 3 años más, con periodicidad anual. Está previsto que el contrato entre en vigor el próximo 1 de enero de 2027, una vez concluidos los trámites establecidos por la ley de contratación.
Además, el dispositivo de transporte sanitario se complementa con el servicio de ambulancias de Emergencias Osakidetza, las UVI móviles. Este recurso, integrado en la red de atención urgente y coordinado desde los centros de gestión de emergencias, garantiza una respuesta inmediata y altamente especializada en las situaciones de mayor gravedad, reforzando la cobertura del conjunto del sistema.
Los contratos tendrán ámbito autonómico, pero se dividirán en tres lotes territoriales, un por provincia, con el objetivo de ordenar mejor la prestación, que el servicio esté mejor coordinado, que funcione con más agilidad y facilitar la concurrencia de empresas, sobre todo pequeñas y medianas. En la adjudicación se valorarán, además de la propuesta económica, la clasificación ambiental de los vehículos, las mejoras materiales y, en el caso del contrato no asistencial, que incluyan vehículos especiales.