La gasolinera 'fantasma' de Arkaute, Álava: mantiene su licencia municipal pese a llevar meses cerrada
Los servicios técnicos municipales continúan realizando el seguimiento habitual de este tipo de instalaciones y no se han detectado vertidos, fugas ni otras incidencias
La ubicación de la estación de servicio ha vuelto a situarse en el foco debido a su cercanía con Salburua, espacio protegido que figura como uno de los principales valores naturales de Vitoria-Gasteiz
ÁlavaLa estación de servicio situada junto a la N-104, a la altura de Arkaute y en uno de los accesos a Vitoria-Gasteiz, continúa manteniendo vigente su autorización municipal a pesar de llevar un largo periodo sin actividad. La situación de estas instalaciones ha llegado al Ayuntamiento después de que el grupo municipal Elkarrekin preguntara en comisión por su estado y por las posibles consecuencias medioambientales derivadas de su proximidad al humedal de Salburua.
El Ayuntamiento descarta incidencias ambientales
Durante la comisión municipal, el concejal de Medio Ambiente, Pascual Borja, explicó que los servicios municipales no han detectado anomalías relacionadas con las instalaciones, pese a que la gasolinera permanece cerrada desde hace tiempo.
El responsable municipal trasladó un mensaje de tranquilidad respecto a la situación actual y señaló que, hasta la fecha, no se han observado vertidos ni otros incidentes que hagan necesaria una actuación extraordinaria por parte del Ayuntamiento. No obstante, reconoció que se trata de una instalación situada cerca de un entorno especialmente sensible desde el punto de vista ambiental.
La ubicación de la estación de servicio ha vuelto a situarse en el foco debido a su cercanía con Salburua, espacio protegido que figura como uno de los principales valores naturales de Vitoria-Gasteiz y que también aparece recogido dentro de la Estrategia para la Conservación de la Diversidad 2026-2035.
Una instalación sin actividad, pero con autorización vigente
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante el debate fue que la estación de servicio conserva todavía su permiso municipal en vigor, pese a que lleva un largo periodo sin prestar servicio.
Las instalaciones permanecen cerradas y el acceso está bloqueado mediante una valla acompañada de señales que prohíben la entrada. Según se expuso durante la comisión, la estación lleva al menos alrededor de un año y medio sin actividad, circunstancia que ha hecho que algunos ciudadanos la conozcan popularmente como la "gasolinera fantasma", debido a que permanece completamente inactiva en un entorno con escasa presencia urbana.
Antes de su cierre, la estación disponía de varios surtidores de combustible, una tienda y un área destinada al lavado de vehículos, además de otros servicios habituales en este tipo de establecimientos. Además, la gasolinera se encuentra a poca distancia de otra estación de servicio perteneciente a la misma compañía, situada en Portal de Elorriaga, junto al barrio de Salburua.
Un proyecto marcado por la polémica desde sus inicios
La preocupación actual también está relacionada con los antecedentes de esta infraestructura. Durante las obras de construcción de la estación, en 2007, se produjo un vertido de hidrocarburos que llegó a afectar a la balsa principal del humedal de Salburua.
Aquel episodio convirtió el proyecto en objeto de un intenso debate medioambiental y administrativo que se prolongó durante varios años. Finalmente, en 2015, tras completarse el correspondiente procedimiento administrativo, la empresa obtuvo la autorización municipal necesaria para poner en marcha la estación de servicio.
Precisamente ese recorrido administrativo fue recordado durante la comisión por representantes de Elkarrekin, formación que mostró nuevamente su preocupación por mantener vigente la autorización de una instalación sin uso y situada junto a un espacio natural especialmente protegido.
Elkarrekin reclama prudencia
Desde la formación municipal se insistió en que la ausencia de actividad no elimina completamente los riesgos potenciales que pueden existir en unas instalaciones de este tipo.
Durante el debate se recordó también el precedente de la antigua gasolinera Goya, que antes de incorporarse al patrimonio municipal tuvo que afrontar un proceso de descontaminación del terreno debido a la actividad desarrollada durante años.
A juicio de la coalición, ese ejemplo demuestra la importancia de realizar un seguimiento continuado de este tipo de instalaciones, especialmente cuando se encuentran próximas a espacios de elevado valor ambiental.
Por ese motivo, solicitaron información sobre la situación administrativa de la estación y sobre las labores de supervisión que se están llevando a cabo desde el Ayuntamiento.
Sin señales de riesgo en la actualidad
Pese a esas preocupaciones, la información trasladada por el Gobierno municipal apunta a que, por el momento, no existen elementos que indiquen la presencia de problemas ambientales derivados del cierre de la gasolinera. Los servicios técnicos municipales continúan realizando el seguimiento habitual de este tipo de instalaciones y, según explicó el concejal de Medio Ambiente, no se han detectado vertidos, fugas ni otras incidencias que justifiquen adoptar medidas adicionales.
No obstante, el debate ha servido para volver a poner sobre la mesa la situación de una infraestructura que permanece inactiva desde hace meses y cuyo emplazamiento, junto a uno de los humedales más importantes de Euskadi, sigue despertando interés tanto político como ciudadano.