Los engaños se prolongaron durante casi dos años y dejó un agujero de 397.205 euros en el patrimonio del hombre
Una experta, sobre cómo identificar las estafas románticas en redes sociales: "El perfil de la víctima no es el que imaginamos"
Él tenía 82 años. Estuvo casado durante más de 60 años pero su mujer falleció hace tres años y la soledad se convirtió en el epicentro de sus preocupaciones. Pero todo cambió el 25 de enero del 2022, cuando conoció a una mujer en un restaurante de Bruselas. Él no lo sabía, pero ella tenía un objetivo: aprovecharse de su vulnerabilidad, según informa 'La Voz de Galicia'.
"Desde ese día, aprovechándose de la vulnerabilidad del señor por razón de su edad y de su situación de soledad, y con el ánimo de obtener un beneficio patrimonial ilícito, le hizo creer que tenía un interés amoroso en él y que iba a ser su pareja sentimental", concluye la Audiencia de Guipúzcoa.
Los engaños se prolongaron durante casi dos años y dejó un agujero de 397.205 euros en el patrimonio de un residente en San Sebastián.
"Le decía que era un hombre excepcional", dice la sentencia
Ese día en el restaurante, la mujer llegó acompañada de un hombre que presentó como su primo, aunque después se descubrió que no lo era. La gerente del restaurante se encargó de colocar a la pareja junto a la víctima. Durante la conversación, la acusada le dijo que le gustaría recibir clases de guitarra. Y, aunque él ya no las daba, hizo una excepción.
Esa misma noche, ella le mandó un mensaje: "Le decía que era un hombre excepcional y que quería volver a verle". Quedaron para comer al día siguiente y él le contó que estaba pensando en marcharse a España. Ella le respondió que podía acompañarle y vivir juntos.
Él le mostró su preocupación por la diferencia de edad pero ella respondió que aquello no tenía importancia. Le contó incluso que había estado con un hombre joven que después la había dejado por otra mujer. Su círculo personal le advirtió de la extraña situación con esta mujer, pero él solo pensaba en que no le gustaba la soledad.
Lo convenció para que le donase la mitad de la casa
A partir de ahí comenzó un romance falso que el tribunal ha calificado como "estafa del amor" y en el que consideran que la mujer, de nacionalidad rumana, utilizó el vínculo efectivo como "señuelo" para lograr sucesivas entregas de dinero y hasta un piso a su nombre por el que nunca pagó.
Poco después de iniciar la relación, se instalaron en San Sebastián. Lo hicieron en una vivienda que el hombre acabaría comprando el 7 de junio del 2022 por 264.119 euros. Según la sentencia, la mujer le convenció además para que le donara su mitad, valorada en 132.055 euros, en lugar de limitarse a dejarle esa parte de la vivienda en herencia.
Y ahí comenzaron las peticiones de dinero. La acusada aseguró al hombre que necesitaba fondos para comprar una casa en Rumanía para su madre y que, finalmente, aquella vivienda quedaría en propiedad de él. Con esa promesa recibió cuatro grandes transferencias: 50.000 euros en noviembre del 2022, 70.000 en febrero del 2023, 75.000 en junio y otros 38.500 en septiembre. En total, 233.500 euros. Después le dijeron que la casa ya estaba comprada, pero que necesitaba obras y hacía falta más dinero.
Mientras ocurrían estas peticiones de dinero, él se dio cuenta de que la relación no transcurría como él pensaba. Solo dormían juntos cuando ella no estaba de viaje y nunca llegaron a consumar una relación sexual. "Había pensado que igual tenía un hijo con esta nueva compañera", aseguró.
"Yo quise creer que había tenido mucha suerte", dijo el hombre
La sentencia recoge que él seguía creyendo en aquel proyecto de vida: "No me dejé ir demasiado a mis sentimientos, pero me hubiera ido a vivir con ella que era lo que me había prometido". "Yo quise creer que había tenido mucha suerte", añadió. Pero las deudas comenzaron a aparecer. Un día, el hombre se dio cuenta de que la tarjeta de crédito no estaba en su cartera, coincidiendo con un día que ella se marchó de forma apresurada.
La Audiencia de Guipúzcoa ahora ha considerado probado que, entre enero del 2023 y febrero del 2024, la mujer realizó 63 retiradas de efectivo con cargo a la cuenta del hombre por un total de 21.770 euros, sin su conocimiento ni consentimiento.
En medio de transferencias y peticiones de dinero, apareció incluso un supuesto primo que reclamaba cantidades que debían ser devueltas. El hombre empezó a desconfiar. Para entonces había comprado la vivienda de San Sebastián, había enviado cientos de miles de euros a Rumanía y todavía conservaba alrededor de 150.000 euros en su cuenta. A todo esto se sumó un aviso de su asesor bancario de Bruselas alertándole que su dinero estaba disminuyendo "drásticamente".
La mujer recibió 233.500 euros para la supuesta compra de una vivienda
En su resolución judicial, el tribunal guipuzcoano considera acreditado que la mujer recibió 233.500 euros para la supuesta compra de una vivienda para su madre en Rumanía, además de otras cantidades, y que realizó 63 retiradas de efectivo de la cuenta del hombre por un total de 21.770 euros sin su conocimiento ni consentimiento. A ello se suma la donación de 132.055 euros correspondiente a la mitad de la vivienda de San Sebastián.
La sentencia también considera "firme y coherente" el testimonio del hombre, que además quedó respaldado por la documentación bancaria, las escrituras de la vivienda, las transferencias y las pruebas periciales.
El fallo judicial concluye que las distintas operaciones formaban parte de una misma estrategia de engaño. Así, la Sala considera que los hechos constituyen un delito continuado de estafa agravada por la cuantía, al superar los 250.000 euros. La pena impuesta es de cuatro años de prisión y una multa de doce meses, con una cuota diaria de seis euros. Además, la mujer deberá indemnizar al perjudicado con 265.150 euros, más 190,58 euros correspondientes a los gastos notariales y los intereses legales incrementados en dos puntos.

