Así es el rescate, casi real, de un espeleólogo herido a 190 metros de profundidad en una laberíntica mina vizcaína: 50 especialistas y 11 horas
50 especialistas, entre ellos, ertzainas de la Unidad de Montaña han participado en este simulacro en Karrantza
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BilbaoEl vizcaíno Valle de Karrantza se convirtió el pasado fin de semana en un hervidero de ertzainas, coordinadores de emergencias y espeleólogos. Siendo esta una zona llena de galerías mineras antiguas y de grandes simas, cualquiera que se haya topado con semejante despliegue habrá llegado a la conjetura de que estaba ante el rescate de una o varias personas atrapadas. Pero no, en realidad, se trataba de un simulacro y no de una intervención real, pese a que los 50 especialistas que han participado han trabajado como si lo fuera.
El ensayo replica una situación de emergencia real para saber cómo actuar y evaluar la capacidad de respuesta. Los más habituales son los simulacros de evacuación ante un incendio o de fugas tóxicas, pero también se reproducen simulacros de rescate, pero hoy en día, la Ertzaintza los usa hasta para entrenarse contra las formas más variopintas de violencia, como el agroterrorismo.
En esta ocasión, el escenario planteaba el rescate de un espeleólogo herido que se encontraba a 190 metros de profundidad en la sima Txomin VIII, ubicada en el municipio de Karrantza y cuyo acceso se realiza a través de una antigua mina caracterizada por su compleja y laberíntica configuración.
El departamento de Seguridad advierte de que este tipo de rescates, en cuevas y simas, tienen un alto grado de dificultad y requieren de la intervención de numerosos especialistas durante varias horas. En esta ocasión, tuvieron que trabajar en varias fases durante 11 largas horas, desde primera hora de la mañana hasta que a las 20 horas, ya con las últimas luces del día, han logrado extraer y evacuar con éxito a la persona herida.
La clave, el Puesto de Mando Avanzado
Para que el ensayo funcionara, un Puesto de Mando Avanzado se estableció en las cercanías de la mina, en Lanestosa. Desde ahí, se coordinaba el despliegue de medios y las actuaciones de los diferentes agentes que participaban en el rescate. Desde la Sección de Montaña de la Unidad de Vigilancia y Rescate de la Ertzaintza a miembros de asociaciones como la Euskal Espeleo Laguntza, Nafarroako Espeleo Laguntza, Protección Civil de Karrantza y personal del área de intervención de la Dirección de Atención de Emergencias y Meterología del Gobierno vasco.
Tras disponer de las primeras informaciones acerca de el lugar donde se encuentra la víctima, su estado de salud y las necesidades de medios humanos y materiales, se planifica el operativo de recate en ese Puesto de Mando Avanzado que está coordinado por personal técnico de la Dirección de Atención de Emergencias y Meteorología.
Además de las maniobras de progresión, asistencia, estabilización y evacuación de la víctima, las características de determinadas cavidades pueden obligar a realizar trabajos adicionales para facilitar su extracción. En algunos casos puede ser necesaria, incluso, la realización de labores de desobstrucción mediante explosivos, una actuación que, cuando resulta necesaria, corresponde exclusivamente a integrantes de la Unidad de Vigilancia y Rescate de la Ertzaintza que cuentan con la cualificación específica requerida.
La complejidad técnica y operativa de estos rescates hace especialmente importante la realización periódica de simulacros que permitan a las y los especialistas de la Ertzaintza y al resto de servicios participantes entrenar procedimientos, mejorar la coordinación y practicar las técnicas necesarias en condiciones lo más próximas posible a una intervención real.