Condenado el hombre que intentó violar a una vaca en Castro de Rei, Lugo: el juez considera los hechos "una humillación" para el animal
El juez en la sentencia califica los hechos como "un menoscabo y una humillación para la vaca"
El acusado de intentar violar a una vaca en Castro de Rei, Lugo, no se presenta al juicio: pagará una indemnización o hará trabajos para la comunidad
LugoEl magistrado del Juzgado de Instrucción número 1 de Lugo ha condenado a un hombre como autor de un delito leve de maltrato animal por “realizar un acto de naturaleza sexual” a una vaca en una explotación ganadera de Castro de Rei, Lugo. El acusado se enfrenta a una multa de 270 euros, a una inhabilitación para el ejercicio de profesión, oficio o comercio relacionado con animales y para la tenencia de estos durante cuatro meses, además de a pagar las costas judiciales.
El juez considera como hecho probado que el denunciado “tras sujetarle la cabeza con una cuerda y hacer lo propio con el rabo del animal, facilitando así el acceso a la zona vaginal y anal e impidiéndole reaccionar naturalmente, tocó al animal indefenso en esa zona de su cuerpo.” El res realizó bramidos que alertaron a la madre del dueño de la explotación que acudió de inmediato al lugar de los hechos.
Por su parte la defensa pidió durante el juicio la absolución de su cliente y ahora ha anunciado que va a recurrir la sentencia. El hombre no ha comparecido en ninguno de los dos días que ha durado la vista, al tratarse de un delito leve, la ley permite que el juicio siguiese adelante. Eso sí, el juez, debido a esa incomparecencia, recoge en la sentencia que “su silencio en el juicio puede ser valorado también como elemento corroborador de los indicios apuntados, considerando así enervada totalmente la presunción de inocencia.”
Los hechos se produjeron a las seis de la mañana en la localidad de Triabá, en el municipio lucense de Castro de Rei, en los días en los que se celebraban sus fiestas patronales. El condenado es un feriante, que habría entrado a la vivienda por una zona sin cámaras de vigilancia, portando una bolsa con cuerdas y un taburete.
Los testimonios, los indicios claves en la condena
La madre del dueño del animal testificó en el juicio que vió a una persona “subida a un taburete para ponerse a la altura de una de las vacas”, también que estaba de espaldas y no pudo ver si tenía los pantalones bajados pero que “estaba muy entretenido” y que le escuchó decir “quietiña, oh” refiriéndose al animal.
Posteriormente, según el mismo testimonio, la mujer llamó apresuradamente a su hijo que al llegar le preguntó directamente al acusado, “¿tú no estarás violando a la vaca, verdad?” a lo que el acusado respondió que sí, justo antes de huir del lugar. La Guardia Civil, alertada por la familia, acudió a la vivienda y animó al dueño a poner una denuncia.
Al día siguiente, el feriante fue localizado por el denunciante en el campo de la fiesta de Triabá. Allí con la presencia de los agentes de la Guardia Civil, el vecino le dijo “pero a ver, cuéntales que violaste a la vaca” y el denunciado así lo reconoció, según ese testimonio. “La eventual y supuesta confesión del denunciado ante agentes de la Guardia Civil no está afectada de nulidad como pretende la defensa del investigado; cuestión distinta es que la misma carezca de valor probatorio” recoge la sentencia.
Multa e inhabilitación, insuficiente para el ganadero
La Fiscalía solicitaba para el acusado, 360 euros de multa, cuantía que fue reducida hasta los 270 euros, que tendrá que pagar el feriante en 45 días a razón de seis euros diarios además de la inhabilitación anteriormente mencionada. Durante el juicio, el dueño de la explotación, rechazó cobrar la indemnización, además de que no quiso reclamar los gastos de 30 euros que le costó el veterinario. Considera que es “una pérdida de tiempo (...) Solo pido que pague por lo que hizo y que no vuelva a trabajar con niños, porque se dedica a llevar las atracciones de las fiestas.”
En la sentencia, el magistrado explica que el feriante “la ató de cabeza y cola para impedirle reaccionar naturalmente” y, a continuación, “imponerle una conducta no definida con seguridad, pero que, en todo caso, conllevó manipulación en la zona del cuerpo del animal bajo su cola”. Todo ello supone “un menoscabo y una humillación para la vaca, que sin duda puede reputarse como grave”, a pesar de que los informes veterinarios reconocen la ausencia de lesiones en el bovino que estaba a punto de parir.