Así es la primer Escuela de Pastores de Galicia: "No puedes aprender a manejar animales solo leyendo un libro”

Casi la mitad de los participantes tiene menos de 30 años, mientras que el resto ronda los 40, reflejando el interés por incorporarse al sector
Entre ellos está José Manuel, un joven de 27 años, que defiende el pastoreo como una forma de mantener vivo el entorno rural
La primera Escuela de Pastores de Galicia ya ha comenzado su actividad con 25 alumnos seleccionados entre todas las solicitudes recibidas. El programa busca formar nuevos profesionales en el ámbito de la ganadería extensiva y, según reconocen desde la organización, la respuesta ha superado las expectativas iniciales.
Entre los participantes se encuentra José Manuel, de 27 años, uno de los alumnos más jóvenes del curso. Aunque nació en Jerez de la Frontera, actualmente vive en una pequeña aldea gallega vinculada a la familia de su padre.

“Yo soy de Jerez, pero ahora vivo en la aldea donde nació mi padre”, explica José Manuel es natural de Jerez, pero ahora vive en la aldea donde nació su padre, lo que le motivó y dio el impulso para inscribirse a este curso y dedicarse al campo.
Jóvenes y adultos en la primera promoción
El grupo de estudiantes refleja perfiles muy diversos. Casi la mitad tiene menos de 30 años, mientras que el resto ronda los 40, muchos de ellos procedentes de otros sectores laborales. En el caso de José Manuel, su interés por el pastoreo está directamente relacionado con el lugar en el que vive. La aldea apenas cuenta con cinco habitantes, lo que la sitúa en riesgo de despoblación. “Vivimos en medio del monte y, si no lo mantienes, el monte te acaba comiendo”, señala. “No puedes estar limpiando maleza todos los años sin parar; la única manera de mantener el entorno es con animales que pasten”.Para él, el pastoreo no solo es una actividad económica, sino también una forma de cuidar el territorio y garantizar el futuro de los pueblos pequeños.
Clases desde marzo y primeras experiencias
Las clases comenzaron el 12 de marzo y se imparten los jueves y viernes, combinando formación teórica con actividades prácticas. Durante la primera semana, los alumnos realizaron una visita a una quesería que elabora productos con leche cruda de ovejas alimentadas exclusivamente con pasto. José Manuel recuerda la experiencia como una de las actividades más interesantes del inicio del curso. “Nos enseñaron cómo funciona todo, desde el manejo del ganado hasta la elaboración del queso”, comenta. Además, en las primeras sesiones los profesores explicaron el enfoque del programa y la importancia del pastoreo en el equilibrio del ecosistema.

“Nos dijeron que cada vez hay menos pastores, pero que al mismo tiempo el pastoreo en extensivo es clave para mantener el territorio”, añade.
Aprender el oficio sobre el terreno
El curso combina teoría y práctica, algo que los alumnos consideran fundamental para aprender el oficio. “No puedes aprender a manejar animales solo leyendo un libro”, explica José Manuel. “Tienes que estar con ellos, ver cómo viven y aprender a tratarlos”. En su caso, además, la formación llega en un momento en el que ya ha empezado a trabajar como pastor, lleva aproximadamente un mes trabajando con ovejas, y eso cuenta que le ayuda mucho para entender todo lo que están viendo.
Entre las próximas actividades del curso se incluyen estancias en diferentes explotaciones. Los alumnos viajarán a una aldea del interior para realizar prácticas en una ganadería de cabras, un tipo de explotación cada vez menos frecuente.
Para José Manuel, el objetivo ahora está claro: seguir aprendiendo para que el pastoreo pueda convertirse en una forma de vida y una herramienta para mantener vivo el rural.
