Los abonos suben un 20% tras más de una semana de conflicto y eso se trasladará a los alimentos.
El Gobierno anuncia medidas fiscales para contener el precio de la energía, ayudas al campo y al transporte, pero descarta descuentos y bajar el IVA a los alimentos
La consecuencia más directa de la Guerra de Irán para los consumidores es el precio de la gasolina que está disparada. Los combustibles están registrando las mayores subidas desde hace cuatro años.

El petróleo alcanzó los 118 dólares el barril, bajó durante unos días, pero hoy ha vuelto a superar los cien dólares. El diésel supera hoy el euro con ocho el litro, la gasolina, roza el euro con siete.

Pero la guerra no está afectando solo a los combustibles, también a productos como los fertilizantes y como consecuencia al precio de los alimentos. La guerra en Irán ya impacta en la producción de un bien mucho más esencial que la gasolina: la comida. Los abonos han subido un 20% tras más de una semana de conflicto. De prolongarse, el alza se trasladará a productos como el pan, la pasta o el aceite de girasol. Si el sistema de riego va por gasoil provoca más gastos. Algunos hablan ya del 12% de aumento de costes entre el precio de la energía, combustible y fertilizante.
El enfado en el sector se hace notar por tanta incertidumbre. Fran, agricultor, ha notado cómo algunos fertilizantes comienzan a escasear, lo que complicará la cosecha de muchos cultivos en Murcia.
Raúl Bordonado, de Agroquímicos Canals cree que "toda la fruta de hueso, los melones se está empezando a abonar ya y eso se va a ver efectado".
David Extremera, Ingeniero Técnico Agrícola Fitodel, "algunos tienen una subida desde el primer día de la guerra del 40%, y no paran de subir. Además empieza a haber escasez de productos que hace que los precios suban más aún"
Daños colaterales que notan ya en el campo, donde ya notan las subidas más de golpe. La onda expansiva llegará hasta los mercados. Francesc Reguant, director del Observatori d'Economia Agroalimentària del Col·legi d'Economistes alerta de que los alimentos vienen de dos productos, fertilizantes y energía y aunque dure muy poco esto se va a notar enseguida porque la relación es muy directa", explica.
Los países que más notarán la subida de los precios de los fertilizantes son aquellos más dependientes de la producción agraria y de las importaciones de estos insumos. Solo Francia y Bélgica importan más abono que España, cuyo mercado nacional depende en un 60% de las importaciones, según las estimaciones de la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes. Así que sí, su escasez va a impactar en nuestros bolsillos y se notará en los supermercados.
