Colegios

El adiós de Óscar, el cocinero de un colegio de A Coruña que convirtió el comedor en un aula más: «Habéis dado sentido a mi trabajo»

Óscar Fernández durante una de sus jornadas de trabajo en el colegio de Portomouro (A Coruña)
Óscar Fernández durante una de sus jornadas de trabajo en el colegio de Portomouro (A Coruña). CEDIDA
  • Familias, alumnos y profesores agradecen la dedicación de un cocinero que fue mucho más que el responsable del comedor durante 13 años

  • Con productos de proximidad y alumnos haciendo de pinches de cocina, Fernández convirtió cada menú en una experiencia educativa de nivel

Compartir

El CEIP Xacinto Amigo Lera de Portomouro, en Val do Dubra (A Coruña), afronta una de las despedidas más difíciles de los últimos años: la de Óscar Fernández, el cocinero que durante los últimos trece años convirtió el comedor escolar en mucho más que un lugar donde comer: lo transformó en una extensión del aula en la que, mediante el juego, los pequeños y pequeñas aplicaban sin saberlo conocimientos de distintas materias al tiempo que desarrollaban habilidades culinarias y adquirían valores que nunca olvidarán. Una forma de enseñar que convirtió cada comida en una experiencia educativa y que hizo del comedor uno de los espacios más singulares del centro.

Fernández consiguió todo esto y también que muchos escolares probasen alimentos que de otra manera no probarían en su vida y sólo hace falta darse una vuelta por su perfil en redes sociales para saber por qué (espóiler: todos los platos tienen pinta de haber sido preparados en un restaurante con estrella Michelín).

PUEDE INTERESARTE

La decisión de dejar el centro en el que dio rienda suelta a su creatividad durante 13 años, reconoce el cocinero, no ha sido sencilla. "Fue una decisión muy difícil de tomar, que responde a preguntas de la cabeza y no del corazón”, explica en el mensaje con el que comunicó su despedida en redes sociales, donde quiso compartir unas palabras de agradecimiento a todas las personas que han formado parte de esta etapa.

PUEDE INTERESARTE

Un comedor escolar a la altura de un restaurante

Graduado en Turismo y técnico superior en Restauración, Fernández aprobó las oposiciones de la Xunta en 2007 y llegó al colegio de Portomouro en 2013. Allí asumió un reto mayúsculo: tomar el relevo de Balbina, Casilda y las demás cocineras que durante años estuvieron al frente de los fogones del centro y que dejaron un recuerdo imborrable entre las familias de la localidad.

Su legado pesaba. Ambas habían alimentado a varias generaciones de alumnos y también a muchos de los padres y madres de los escolares que hoy llenan las aulas del Xacinto Amigo Lera. Eran muy queridas por la comunidad educativa y reconocidas por una cocina tradicional elaborada con mimo, por lo que continuar su trabajo no era una tarea sencilla.

Fernández recogió ese testigo y supo darle una nueva dimensión sin perder la esencia del comedor escolar. Con el paso de los años convirtió la cocina del centro en un espacio de aprendizaje, donde los niños y niñas no solo acudían a comer, sino también a descubrir el valor de los alimentos, la importancia de los productos de proximidad y la riqueza de una gastronomía variada.

Sus platos llegaron a ganarse los elogios de quienes conocieron su trabajo, hasta el punto de que muchas personas dentro y fuera del colegio han comparado sus elaboraciones con las de los restaurantes más prestigiosos. Una cocina cuidada al detalle, con productos frescos, recetas trabajadas y una presentación que rompía con la imagen tradicional de un comedor escolar.

Los alumnos y alumnas comprobaban de primera mano la procedencia de los alimentos que consumían en el comedor escolar

Comedor Slow Food

El cocinero apostó desde el primer día por conocer la procedencia de cada ingrediente, trabajar con productores locales e implicar a los proveedores en el proceso educativo. Los niños y niñas aprendían así que detrás de cada plato había una historia, un origen y un trabajo.

"Normalmente los proveedores, cuando traen los productos frescos, suelen subir a las aulas a explicarles a los niños que es lo que traen y de donde lo sacaron. Les dejan tocarlos y crean vínculos con ellos”, explicaba Fernández en una entrevista concedida en 2020, una muestra de su particular manera de entender la cocina escolar. Ese modelo de trabajo permitió que el CEIP Xacinto Amigo Lera se convirtiese en el primer centro gallego y uno de los primeros de España en obtener la distinción Slow Food o Kilómetro 0, un reconocimiento al compromiso del colegio con una alimentación sostenible y de calidad.

Pero más allá de los premios, Fernández asegura que la verdadera recompensa han sido las personas que han formado parte de su día a día. En su despedida dedica palabras de agradecimiento al profesorado, tanto al actual como al que pasó por el centro, y a las familias, a quienes reconoce la confianza depositada cada jornada. "No puedo más que reconocer la confianza que en el centro depositan cada vez qu eme dejan a los hijos e hijas, porque un coche se le confía a un cuñado, unas mesas aun vecino, pero un hijo o una hija… nuestro objeto más preciado no se le confía a cualquiera”, señala.

La parte más emotiva de su mensaje va dirigida al alumnado, el gran protagonista de estos trece años de trayectoria. Fernández asegura que los niños y niñas también han dejado una profunda huella en él. "Gracias al alumnado que ha dado sentido a mi trabajo, soy ahora más niño que hace trece años", escribe. "Con ellos reí, lloré, me emocioné…”, añade.

Alumnos y alumnas preparando platos bajo la supervisión de Óscar Fernández

“Hasta siempre familia, se os quiere”

El cocinero está convencido de que seguirá formando parte de la historia personal de muchos de sus alumnos: "Cada logro que tienen y tendrán en la vida yo, como simple cocinero, formaré parte de él, a lo callado y en la sombra, pero seguiré presumiendo de ellos como hago ahora”, afirma.  

La despedida ha provocado numerosas muestras de cariño en redes sociales por parte de familias, vecinos y miembros de la comunidad educativa, que han destacado una labor que fue mucho más allá de alimentar a los escolares. "Muchas gracias por darle tanto a nuestros pequeños, y no sólo la mejor comida. Seguro te echarán mucho de menos”, escribía una de las personas que quiso agradecer públicamente su trabajo.

Otros mensajes recordaban que Fernández consiguió situar a un colegio rural en el mapa gracias a una forma diferente de entender la cocina escolar: "Apostaste por un colegio del rural, y lo pusiste en el mapa, por la calidad de tus platos, pero todos sabemos que la calidad y tu buen hacer también está en los valores y caracteres de tu persona”.

Uno de los platos preparados por Óscar y sus alumnos del Jacinto Amigo Lera de Portomouro

Antes de cerrar esta etapa, el cocinero ha anunciado que mantendrá abiertas sus redes sociales para continuar compartiendo experiencias relacionadas con la cocina en los comedores públicos: "Si de lo que se trata es de compartir experiencias desde un comedor público, eso seguiré haciendo”, afirma.

El calendario administrativo marcará cuándo podrá despedirse definitivamente del alumnado, aunque el propio Fernández admite que podría no coincidir con el inicio del curso. Sea cual sea el momento, deja atrás trece años de recuerdos y una comunidad educativa que ya lo considera mucho más que un cocinero. "Sea como sea, hasta siempre familia, se os quiere”, concluye.