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Sandra Mingot, responsable de desarrollo de negocio de proyectos espaciales: "Elon Musk ha convertido el espacio en un sitio con sus propias reglas"

La responsable de desarrollo de negocio de proyectos espaciales y defensa de la UE en SENER, Sandra Mingot
La responsable de desarrollo de negocio de proyectos espaciales y defensa de la UE en SENER, Sandra Mingot. Cortesía
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¿Cómo se gestan las oportunidades de negocio en el espacio? ¿Por qué hay tanto interés en ir fuera de la órbita terrestre? ¿Qué nos depara en los próximos años fuera de la atmósfera? Sandra Mingot, responsable de desarrollo de negocio en programas espaciales y de defensa de la Unión Europea en SENER y ponente del Space Economy Congress 2026 que se celebra en Barcelona, explica en una charla con la web de 'Informativos Telecinco' los entresijos de esta industria.

Mingot celebra que “el acceso al espacio se ha democratizado y ya no es algo sólo para expertos" aunque, en la otra cara de la moneda, aboga por “terminar con la fragmentación masiva europea si queremos tener un rol en el mundo espacial global”.

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Las oportunidades de negocio que supone el espacio

Mingot cuenta que “no ha estado en órbita”. Todavía. Pero que, a pesar de esto, lleva “toda la vida en el sector del espacio, buscando oportunidades y proyectos que todavía están por llegar” con el que objetivo de "anticipar programas y necesidades de los clientes a niveles institucionales”.

Según explica, actualmente, la necesidad de estar conectados 24 horas, 7 días a la semana, es lo que mueve la mayor parte de los negocios espaciales. Y pone como ejemplo “el irte a una casa rural y buscar Wi-Fi. Probablemente tengan internet por satélite” o “querer tener cobertura allá donde vayamos”. Estas necesidades suceden gracias a la infraestructura satelital que podemos disponer de conectividad en nuestros dispositivos, vayamos donde vayamos.

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Sin embargo, de acuerdo con la experta, hay más negocios que se fraguan en el espacio: del mismo modo que los datos son considerados para muchos como ‘el nuevo petróleo’, Mingot explica la importancia de los datos fuera de nuestro planeta que pueden ser de gran utilidad para sectores como la meteorología, agricultura, seguridad o detección de incendios, entre otros.

“Más allá de los propios satélites, las oportunidades de negocio están presentes en los datos que se obtienen gracias a ellos y en cómo después estos son procesados”, explica.

“Uno de los motivos por lo cuales el espacio se ha democratizado es porque de cada vez más se piensa en los usuarios y en los usos que le van a poder dar. El usuario, al final, es quién paga. Pero no solamente estamos hablando de personas físicas: empresas y gobiernos son, también, usuarios de la tecnología espacial”.

Pide “más soberanía para Europa”

Así como celebra que “ir al espacio ahora es mucho más barato y accesible que nunca”, también destaca lo que hay en la otra cara de la moneda: “personas como Elon Musk no sólo han puesto mucho capital privado: han convertido el espacio en un sitio con sus propias reglas y van diez pasos por delante que muchos gobiernos”. Uno de los datos en los que se apoya son las decenas de miles de satélites que el magnate tiene en órbita, en comparación con los “centenares” de los que dispone Europa. 

De ahí, se abre el melón de la soberanía: “si queremos ser autosuficientes no podemos depender de una red externa de comunicaciones para mantener nuestras infraestructuras. No hablamos de mantener un teléfono conectado, sino de evitar que caigan las comunicaciones en un hospital durante un trasplante”. 

En este sentido, pide que se pase de la "fragmentación europea" a hacer "un frente común". “Está muy bien que todo el mundo pueda tener su propia visión de cómo ir al espacio y del papel que quiere desempeñar. El problema viene cuando hay una hiperfragmentación: Europa puede tener unos intereses. Pero después cada país miembro puede tener los suyos propios que, a su vez, no tienen por qué ir alineados del todo con Europa. Y, a su vez, dentro de cada estado y cada país pueden haber intereses distintos: no es lo mismo el programa espacial que pueda tener Cataluña, que el que pueda tener el resto de España, que el que pueda tener Bruselas y que el que se pueda tener conjuntamente”, lamenta.

Los grandes retos en la carrera espacial

En cuanto a retos actuales, Mingot explica que, ahora mismo, el espacio “es uno de los grandes bastiones para regular y es todo un reto”. Apunta a las grandes potencias como China e inversores privados de los EE. UU. a la hora de tener una voz cantante en cuanto a tecnologías e infraestructuras.

También habla del tema legislativo: “en Europa se habla mucho del 'Space Road' y de regular lo que se puede hacer o no, pero a título personal, creo que el gran reto es decirle a las grandes potencias e inversores lo que pueden hacer y lo que no, cuando ya han empezado a ganar terreno de una forma desmesurada”.

La limpieza espacial, negocio futuro

En cuanto retos futuros, una de las industrias que en estos momentos se está gestando, según la experta, es la limpieza espacial: “Si queremos lanzar más equipos en el espacio, primero tienen que atravesar las primeras capas de la atmósfera, y es en ese punto donde cada vez vemos más acumulaciones de materiales”. 

Sobre este punto habla del efecto Kessler: el riesgo de colisiones entre satélites que deambulan en la órbita baja de la Tierra —entre 160 y 2.000 kilómetros—, lo cual “puede llegar a complicar mucho la puesta en marcha de nuevos equipos”. 

“Del mismo modo que hablamos de sostenibilidad en la Tierra, en el espacio hablamos de recuperar equipos y materiales. No sólo para abaratar costes, sino porque hemos de despejar el terreno para lanzar nuevo equipamiento en el futuro”.