La increíble historia sobre el amuleto coruñés de Borja Iglesias en el Mundial: "Lo tenía su novia"
Un reloj vintage de los años 70 se convirtió en el inseparable amuleto del futbolista gallego durante el Mundial y en una pieza cargada de simbolismo
La joya, localizada por una relojería coruñesa, destaca por sus materiales exclusivos y por la historia que hay detrás de su llegada a las manos del jugado
"Tic, tac, tic tac". Esta es un historia mundial y lo demás son tonterías. El cuento sobre el reloj que Borja Iglesias llevó durante el Mundial comenzó lejos de los estadios, en una relojería de A Coruña, y terminó convirtiéndose en una de las imágenes más curiosas del campeonato. El futbolista no se separó de la pieza durante la competición y el reloj acabó adquiriendo un significado especial como amuleto personal. Detrás del objeto hay una búsqueda casi artesanal protagonizada por David Rodríguez, responsable de la Relojería Nemesio, que rastreó durante semanas una pieza muy concreta para el delantero gallego.
Una petición muy concreta para encontrar una pieza especial
Borja Iglesias buscaba un reloj diferente, alejado de los modelos habituales y con una estética que encajase con su personalidad. El delantero quería un diseño exclusivo y puso el foco en un Piaget de los años 70, una pieza vintage con una combinación de colores poco habitual y una fuerte personalidad estética.
David Rodríguez, relojero de tercera generación, explica que la relación con el futbolista ya venía de antes, compartiendo conversaciones sobre relojes, moda y gustos personales. La primera oportunidad llegó en una subasta, donde intentaron hacerse con un ejemplar que finalmente no pudieron conseguir porque otro comprador se adelantó.
Una búsqueda contrarreloj desde A Coruña
Lejos de abandonar la búsqueda, el equipo de la relojería continuó rastreando el mercado para localizar otra unidad similar. Rodríguez activó contactos entre coleccionistas hasta encontrar un reloj que mantenía la esencia del modelo original, aunque con diferencias en los colores y acabados.
La pieza localizada finalmente tenía una combinación que terminó convenciendo al futbolista: tonos azul turquesa y azul zafiro frente al primer modelo que había llamado su atención. El nuevo reloj encajaba con su estilo y permitió que la operación siguiera adelante hasta llegar a manos del jugador del Celta.
Una entrega antes del Mundial
La historia tuvo un último capítulo marcado por las prisas. El reloj estaba en manos de la novia del propietario en Madrid, así que los relojeros decidieron localizarla, alquilar un coche y desplazarse hasta la capital para entregárselo a Borja Iglesias antes de que viajara con la selección española."Alquilamos un coche y nos fuimos". El objetivo era entregarlo antes del torneo y que pudiera acompañarle desde el inicio de la competición.
David Rodríguez recuerda aquel momento como una anécdota que conservarán durante años. El reloj llegó justo a tiempo y el propio relojero bromeó con el futbolista diciéndole que sería su amuleto durante el Mundial. La predicción terminó convirtiéndose en historia después de que España levantase el trofeo y Borja Iglesias mantuviera la pieza en su muñeca durante el campeonato.
Un Piaget vintage convertido en símbolo
Más allá de la historia deportiva, el reloj destaca por sus características. Se trata de un Piaget de los años 70 con una caja pequeña y detalles realizados con piedras ornamentales. La pieza incorpora turquesa y lapislázuli en los laterales, además de una esfera de piedra de zafiro que la convierte en un modelo muy singular.
La elección del reloj también refleja la personalidad del futbolista, que apostó por una pieza diferente y sin seguir las tendencias más habituales del lujo deportivo. Borja Iglesias apostó por su propio estilo y convirtió un objeto de relojería en un recuerdo asociado a uno de los momentos más importantes de su carrera.