Borja Iglesias: el delantero al que el seguridad del Mundial no dejó entrar y conoció a su novia porque no fue a Qatar

Tiene 33 años, un panda tatuado en el tobillo, las uñas pintadas de negro desde 2020, una novia humorista, casi se retiró del fútbol en 2024...
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El incidente ocurrió en Chattanooga, la ciudad de Tennessee donde España se aloja durante la fase de grupos del Mundial 2026. Tras el empate contra Cabo Verde, el cuerpo técnico dio unas horas libres a los jugadores. Borja Iglesias salió con su pareja y, al volver al hotel de concentración, el personal de seguridad no le reconoció. No era jugador de selección para ellos, sino un simple desconocido intentando entrar. Tuvo que llamar desde fuera a compañeros que estaban dentro para que certificaran su identidad. Solo entonces le dejaron pasar.
El panda del vestuario
Nació en Santiago de Compostela el 17 de enero de 1993. Pasó por categorías inferiores gallegas y valencianas antes de incorporarse al Celta en 2013. Fue en aquella etapa en el Celta B donde ocurrió algo que marcaría su identidad pública para siempre: él y sus compañeros ponían en el vestuario, de forma habitual, la canción Panda del rapero estadounidense Desiigner. El equipo empezó a llamarse internamente "Panda Team" y, con el tiempo, el apodo se quedó enganchado al delantero. Los comentaristas empezaron a usarlo, los aficionados lo adoptaron, y Borja Iglesias terminó de sellarlo de la única forma definitiva que existe: con un tatuaje. Lleva un oso panda en el tobillo.
Las uñas negras y un gesto que el fútbol no esperaba
En 2020, durante el confinamiento, Borja Iglesias se pintó las uñas por primera vez. Lo hizo en casa, con su pareja de entonces. No lo hizo público. Pero cuando el asesinato de George Floyd desencadenó el movimiento Black Lives Matter a escala global, el delantero decidió que ese detalle tenía que tener una dimensión pública. Empezó a aparecer con las uñas pintadas de negro como gesto de apoyo al antirracismo y contra la homofobia en el fútbol profesional. El actor Brays Efe fue uno de los primeros en pronunciarse públicamente sobre el impacto de ese gesto. Y cuando alguien le preguntó si le preocupaba que la gente pudiera malinterpretarlo: "Si alguien cree que soy maricón pues muy bien, es que me da igual, yo estoy orgulloso igual."
La renuncia a la selección por Rubiales
El 25 de agosto de 2023, Borja Iglesias anunció su renuncia a seguir defendiendo la camiseta de la selección española como protesta ante la actuación del entonces presidente de la RFEF, Luis Rubiales, por su comportamiento con Jenni Hermoso. En ese momento solo había acumulado treinta minutos con la absoluta. Renunciaba a la selección con prácticamente todo por delante.
Cuando en octubre de 2025 Luis de la Fuente le convocó de nuevo, el propio Borja fue el primero en reconocer su sorpresa: "Pensaba que no iba a volver." Disputó minutos contra Georgia en aquel regreso, la primera vez que pisaba el campo con la selección en dos años y medio. Y su rendimiento en Vigo hizo el resto: está en la lista del Mundial 2026.

Casi se retiró en 2024
Lo que poca gente sabe es que entre medias, en los primeros meses de 2024, Borja Iglesias estuvo muy cerca de decir adiós al fútbol profesional. Lo reconoció él mismo en una entrevista, por la saturación acumulada, que había llegado a tal punto que la retirada estuvo sobre la mesa. Lo que le rescató fue el año en el Bayer Leverkusen de Xabi Alonso, que él describe como "fantástico, un momento de limpieza profesional, emocional. Gracias a eso, mi conexión con el fútbol es mucho más sana."
Volvió al Celta en agosto de 2025, después de siete años fuera, y llama a esa vuelta un "cambio de vida". Claudio Giráldez ha sido el técnico que ha terminado de consolidar ese regreso.
La novia que llegó gracias a no ir al Mundial
La historia de cómo Borja Iglesias conoció a su pareja, María Valero, tiene la ironía perfecta. Era la época del Mundial de Qatar 2022. Él no fue convocado. Aprovechó esas vacaciones para ir a Madrid y, en una fiesta, un amigo en común le presentó a una valenciana de treinta años que trabajaba como humorista, creadora de contenido, actriz y presentadora.
Charlaron toda la noche. Decidieron seguir conociéndose pese a la distancia. "Si hubiese ido al Mundial, igual... pero gané el amor, a veces pasan cosas bonitas." María Valero, con cientos de miles de seguidores en Instagram y TikTok, acumula sketches y vídeos de humor en los que Borja aparece con la misma naturalidad con la que él habla de política, de uñas pintadas o de pandas en el tobillo.
El fútbol y la política, sin disculpas
Borja Iglesias es uno de los pocos futbolistas españoles que habla abiertamente de política y no se disculpa por ello. Su explicación de por qué es diferente de la mayoría de sus compañeros en este sentido: "El futbolista tiende a ir un poquito más a la derecha porque a veces valoramos mucho el tema económico. Para mí, por ejemplo, no sólo vale eso. Quiero decir, yo prefiero pagar más y vivir en un país en el que me gusta lo que se hace con ese dinero."
Colecciona cómics y camisetas de fútbol, escucha hip-hop, bebe mucho café y tiene un chef privado. Todo en la misma persona a la que el seguridad del Mundial no dejó entrar a su propio hotel.
