Cáncer

Tres mujeres del rural gallego impulsan una investigación sobre las propiedades del calostro de vaca frente al cáncer: “Es ilusionante”

El punto de partida de esta investigación es el calostro: la primera leche que producen las vacas después del parto. EUROPA PRESS
  • Un estudio del IDIS de Santiago de Compostela revela que sus vesículas frenan células tumorales y potencian el efecto de la quimioterapia en laboratorio

  • Los resultados obtenidos abren una nueva línea para investigar tratamientos contra el cáncer aunque, por ahora, los científicos llaman a la prudencia

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Lo que en una explotación ganadera se sabe desde hace generaciones se ha convertido en una pregunta científica que ha dado lugar a una investigación: el calostro tiene magníficas propiedades para la recría… ¿Qué beneficios podría tener en los humanos?. Tres mujeres vinculadas al rural gallego se preguntaron si las propiedades que conocen del calostro bovino podrían tener alguna aplicación más allá de la alimentación de las crías. La conversación llegó hasta los investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) y acabó dando lugar a un estudio que abre una nueva vía de investigación contra el cáncer gastrointestinal.

“Somos amigas y colaboradoras y hablando del tema surgió la idea”, explica Teresa Antelo, de Granxa Devesa Langueirón, una de las tres impulsoras de esta iniciativa junto a Isolina Raña, de Granxa Raña, y Brígida Hermida, de Xearte Brigitte.

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El punto de partida fue el calostro, la primera leche que producen las vacas después del parto. Para quienes trabajan con ganado, sus propiedades no son ninguna novedad, aclara Teresa: “Desde mi humilde experiencia sé que el calostro es fundamental para la recría, tomarlo o no cambia totalmente la salud de las novillas. Su estudio abre la puerta a descubrir ahora nuevos atributos”, adelanta.

Un equipo de investigadores del grupo Oncomet del IDIS ha llevado esa experiencia al laboratorio para estudiar qué ocurre con las vesículas extracelulares presentes en esta sustancia. Los resultados, publicados en el Journal of Extracellular Vesicles, apuntan a que pueden tener un efecto sobre células tumorales de cáncer colorrectal y pancreático.

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Frenan el crecimiento de las células tumorales

El estudio se ha realizado con líneas celulares de cáncer colorrectal y pancreático, además de con organoides obtenidos de pacientes con adenocarcinoma pancreático, modelos de laboratorio que permiten reproducir algunas características de los tumores.

Los investigadores observaron que las vesículas procedentes del calostro frenan la proliferación de las células tumorales. No las destruyen directamente: las mantienen en un estado de bloqueo del crecimiento que, además, puede ser reversible.

Durante este proceso, las células modifican su arquitectura nuclear, su cromatina, el citoesqueleto y su capacidad de adhesión. Cuando las vesículas dejan de estar presentes, recuperan en buena medida su capacidad para proliferar.

Pero el hallazgo tiene una segunda vertiente. Las células tratadas con estas vesículas mostraron una mayor sensibilidad al 5-fluorouracilo, un fármaco utilizado habitualmente en determinados tratamientos contra el cáncer. La posibilidad que plantean ahora los investigadores es que estas vesículas puedan llegar a utilizarse, si futuras investigaciones lo confirman, como complemento o modulador de tratamientos convencionales, y no como un tratamiento contra el cáncer por sí mismas.

Una sustancia escasa y muy necesaria en las granjas

Para las ganaderas que impulsaron el proyecto, el descubrimiento también tiene una particularidad importante: el calostro no es un recurso abundante. “Hay muy poco calostro, y el que se produce lo necesitan los animales”, recuerda Teresa Antelo. Por eso, el estudio no significa que el calostro de las explotaciones pueda destinarse directamente a tratamientos médicos ni que consumirlo tenga efectos contra el cáncer. La investigación se centra en las vesículas extracelulares que contiene y en estudiar sus mecanismos de acción en modelos experimentales. “En nuestro campo, la ganadería, sabemos que es muy importante y que tiene muchas propiedades pero no lo podemos demostrar. Ahora esta investigación trata de demostrar lo que sospechamos”, explica Antelo.

De una conversación entre amigas a un proyecto científico

La historia tiene también un componente poco habitual: la pregunta no nació en un laboratorio, sino de una conversación entre personas vinculadas al sector ganadero y al emprendimiento rural. Los investigadores del IDIS recogieron esa inquietud y la trasladaron al terreno científico. Para Jorge Barbazán, investigador principal del estudio, el proyecto demuestra que las preguntas surgidas fuera de los centros de investigación también pueden convertirse en nuevas líneas de conocimiento. La colaboración, además, no se ha quedado en este primer trabajo. El equipo ya está estudiando el posible efecto del calostro sobre determinadas afecciones bucales relacionadas con los tratamientos de radioquimioterapia.

Un hallazgo prometedor, pero todavía lejos de los pacientes

Los investigadores llaman a la prudencia. Los resultados obtenidos hasta ahora son preclínicos y se han observado en modelos celulares y organoides, por lo que no permiten afirmar que el calostro cure o trate el cáncer en personas.

Sí aportan, sin embargo, una base para seguir estudiando el comportamiento de estas vesículas y su posible utilización futura como apoyo a otros tratamientos. Para Teresa Antelo, comprobar que aquella intuición nacida en el rural puede acabar abriendo una línea de investigación médica tiene un significado especial: “Es ilusionante comprobar cómo puede ayudar a la población”.