Una inquilina golpea y quema el pelo a su casero en una vivienda de Ourense, exigiéndole que se marchara
Los hechos juzgados ocurrieron el 30 de mayo del 2025 en un domicilio de la calle Lugrís Freire en Ourense
El casero había cambiado la cerradura de la casa tras dar por finalizado el contrato de alquiler de una habitación a la mujer
OurenseUna inquilina fue condenada por varios delitos tras golpear y quemar el pelo a su casero en una vivienda de Ourense capital, exigiéndole que se marchara del inmueble, según ha publicado el diario 'La Región'.
El digital accedió al relato de los hechos, juzgados en los tribunales y que admitió tanto la acusada como otro hombre que estuvo con ella el 30 de mayo de 2025 cuando sucedieron en un domicilio de la calle Lugrís Freire.
Ella tenía alquilada una habitación, pero no tenía llaves para entrar a la casa, pues el arrendador había cambiado la cerradura al considerar finalizado el contrato de alquiler a la mujer.
Sin embargo, aquel día se coló por la ventana de la cocina y el propietario se la encontró dentro con otro varón, iniciándose una discusión entre los tres. El acompañante de la acusada incluso cogió un cuchillo para intimidar al dueño.
Puñetazos, golpes con botes y quema del pelo
Ante tal amenaza, él huyó para encerrarse en el baño, sufriendo en su camino hasta allí un corte en la mano provocado por el que esgrimía el arma blanca. Aunque logró llamar a emergencias desde su refugio, tuvo que colgar.
Se vio obligado a ello pues la antes arrendataria se volvió a meter por una ventana y, también con un cuchillo, le ordenó que cortase la llamada al 112. Empezó a pegarle puñetazos en la cara y a darle golpes con botes que había.
Además de verter el contenido de esos recipientes en los ojos y la boca de su casero, igualmente le quemó el pelo con un mechero, señala el citado medio. La intimidación continuó fuera del baño.
Los dos acusados le exigieron al hombre que dejase su teléfono allí y abandonara la vivienda, si no quería que le apuñalaran. Después de lo ocurrido, la Policía detuvo a la mujer en otro domicilio.
Penas de cárcel suspendidas si no vuelven a delinquir
Ante los agentes, incluso se resistió, lanzándoles patadas. Quien la acompañaba también fue arrestado y condenado en los tribunales a una multa de 1.080 euros por las coacciones al arrendador.
A esa pena se sumó un año de cárcel por lesiones y otros casi dos por robo con intimidación usando arma blanca. A la inquilina le cayeron las mismas condenas de prisión más otros tres meses por agredir a los policías.
No obstante, para ambos quedaron suspendidos los ingresos en centro penitenciario siempre que no vuelvan a cometer delitos en los próximos años, paguen las multas y no se acerquen a la víctima.