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Así funcionan los drones que agilizan y revolucionan la vendimia en la Ribeira Sacra: "Nos salvan la vida"

Así funcionan los drones que han usado por primera vez para vendimiar en la Ribeira Sacra
Así funcionan los drones que han usado por primera vez para vendimiar en la Ribeira Sacra. INFORMATIVOS TELECINCO
  • Adega Vella utiliza por primera vez esta tecnología para transportar 12.000 kilos de uva por una zona de hasta un 80% de desnivel

  • El responsable de la bodega asegura que permite reducir una jornada de dos días y medio a solo diez horas

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Diez horas en lugar de dos días y medio: es la diferencia de tiempo que ha conseguido la bodega Adega Vella en la actual campaña de vendimia gracias a un dron utilizado para transportar las cajas de uva por los viñedos de la Ribeira Sacra. La tecnología empieza así a hacerse un hueco en una de las zonas vitivinícolas más complicadas de trabajar por sus fuertes pendientes, que en algunos casos rozan el 80% de desnivel. Adega Vella ha utilizado esta tecnología, que aseguran, “llegó para quedarse”, durante la presente campaña para transportar por aire miles de kilos de uva, evitando buena parte del esfuerzo físico que hasta ahora recaía sobre los trabajadores.

El resultado, según explica el empresario Yago Feijóo Borrajo, ha sido contundente: 12.000 kilos de uva recogidos y trasladados en diez horas, frente a los aproximadamente dos días y medio que habría requerido realizar la misma operación sin el dron: “Es una locura”, resume Feijóo.

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28 vendimiadores y un dron trabajando a la vez

La experiencia se desarrolló en una viña de 12 hectáreas situada en Vilachá de Salvadur, en A Pobra do Brollón (Lugo), perteneciente a Adega Vella, una bodega ubicada en A Teixeira (Ourense). El terreno de la zona es especialmente complicado, con pendientes de aproximadamente el 75 y el 80% de desnivel, lo que dificulta enormemente el transporte de las cajas una vez cortada la uva.

Durante esta vendimia, 28 trabajadores se concentraron exclusivamente en recoger la fruta y depositarla en cajas colocadas en distintos puntos estratégicos de la finca, con una salvedad: este año el transporte quedó en manos del dron.

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Las cajas fueron transportadas por aire hasta el punto en el que esperaba el camión encargado de continuar el traslado de la uva hasta la bodega. Los vuelos comenzaron a mediodía y se prolongaron hasta las seis de la tarde, con una pausa de una hora para comer. El aparato, contratado a una empresa de Ponferrada, podía transportar unos 80 kilos en cada carga, lo que supuso un considerable ahorro de tiempo y esfuerzo físico, y que los responsables de la bodega no duden en volver a plantearse la contratación del dron el próximo año.

"El dron nos salva la vida"

La experiencia de Adega Vella con los drones no se limita al transporte de uva. Yago Feijóo descubrió esta tecnología hace unos dos años en Argentina, donde su uso está mucho más extendido. “Aquí todavía es un servicio desconocido y no está expandido su uso, pero en Latinoamérica está muy generalizado”, explica el empresario.

En la Ribeira Sacra, la bodega ya comenzó a utilizarlos el año pasado para aplicar tratamientos fitosanitarios ecológicos autorizados. En una finca de 20 hectáreas pudieron realizar en solo nueve horas un tratamiento para proteger las vides de los efectos de una helada que había puesto en riesgo los viñedos y la cosecha. Sin esta tecnología, calcula Feijóo, la misma tarea habría necesitado alrededor de seis días: "Nos salva la vida", confiesa Feijóo.

El ahorro también se extiende al agua. Según el bodeguero, un tratamiento que anteriormente podía requerir 20.000 litros se puede realizar ahora con unos 1.600 litros. “Su velocidad y eficacia es brutal, no te lo imaginas hasta que lo ves”, apunta.

Para Feijóo, la tecnología puede tener además un papel importante en el futuro de la viticultura de la zona, especialmente ante la dificultad para encontrar trabajadores para las tareas más duras. Facilitar el trabajo en las zonas de mayor pendiente, reducir los tiempos y utilizar menos recursos son algunas de las ventajas que ve en estos aparatos.

La bodega reclama, no obstante, cambios normativos que permitan ampliar las posibilidades de utilización de los drones. Feijóo explica que actualmente existen restricciones para determinados tratamientos fitosanitarios porque los aparatos son considerados a estos efectos como aeronaves similares a avionetas.

De experimento piloto a una imagen habitual

La experiencia de Adega Vella llega después de que el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribeira Sacra participase el año pasado en un proyecto piloto, denominado Escai, para probar precisamente el transporte aéreo de uva mediante drones en Finca Míllara, en Pantón (Lugo). El resultado de aquella prueba fue considerado positivo y abrió la puerta a que otras bodegas exploren esta tecnología.

Desde el Consejo Regulador consideran que todavía se trata de una herramienta poco habitual, pero apuntan a que podría dejar de serlo en poco tiempo. La evolución tecnológica también puede aumentar la capacidad de carga de los aparatos: de los actuales modelos capaces de transportar alrededor de 100 kilos a otros que podrían alcanzar los 130 kilos: “Se adaptan muy rápido a nuestras necesidades”, detalla Yago.

Para Feijóo todo son ventajas. Para él, el cambio va más allá de facilitar una vendimia concreta: “Es una tecnología que llegó para quedarse y le está dando viabilidad y futuro a la zona”, afirma.

En una comarca en la que el trabajo de la viña exige esfuerzo físico, tiempo y una importante disponibilidad de mano de obra, los drones empiezan a convertirse en una nueva herramienta para hacer posible que los pequeños productores sigan saliendo adelante: “Es un soplo de esperanza para que la actividad pueda continuar con las nuevas generaciones”, concluye el bodeguero.