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Manuel Prada, el mecánico gallego que se midió con los mejores del mundo: “Competimos contra los chinos en China”

Manuel Prada durante su paso por el campeonato del mundo de Formación Profesional. CEDIDA
  • El antiguo alumno del CIFP Someso de A Coruña quedó en el puesto 15 del mundial de FP en Shanghái

  • Prada compitió con los mejores especialistas en tecnología de vehículos pesados, enfrentándose a averías de maquinaria que nunca había visto en España

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 “Es una joya, las empresas se pelean por él, cualquiera querría un empleado con sus mismas cualidades”. Así define Luís Miguel Barreiro, tutor de Manuel Prada en el CIFP Someso de A Coruña, a su pupilo, que acaba de regresar de Shanghái, donde se ha medido a los mejores del mundo en tecnología de vehículos pesados.

Reparar una excavadora, localizar una avería en tiempo limitado o seguir cada procedimiento al detalle fueron algunos de los desafíos a los que se tuvo que enfrentar el joven gallego en este campeonato del mundo de Formación Profesional, del que regresó con nuevos conocimientos, experiencia internacional, amistades de distintos continentes y un meritorio decimoquinto puesto.

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Prada, natural de O Barco de Valdeorras y graduado en Técnico Superior de Automoción por el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Someso, de A Coruña, fue uno de los dos representantes gallegos en la 48ª edición de WorldSkills 2026, celebrada del 22 al 27 de septiembre en la ciudad china. Allí participó en la modalidad de tecnología de vehículos pesados, una especialidad en la que, según explica, era la primera vez en el que se presentaba un competidor español.

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“Él se brindó a ir”, explica el docente, quiso participar pese a que “no son unas vacaciones, exige mucha preparación y dedicarle muchas horas extraacadémicas”, añade. El resultado dejó un sabor agridulce al quedarse cerca de conseguir una medalla de excelencia. Obtuvo 700 puntos sobre 1.000, aunque la diferencia entre su puntuación y la del primer clasificado fue de apenas unos 60 puntos.

Aunque a Manuel lo hemos pillado trabajando, a su llegada de Shanghái aseguraba a Faro de Vigo que estaba “contento” porque sabía qué aspectos podía “mejorar, reforzar y trabajar más”, reconocía entonces. Su próximo objetivo ya está puesto en el campeonato europeo del año que viene al que acudirá con la experiencia de su paso por el continente chino y por la empresa en la que ya se encuentra en plantilla.

Seis pruebas para resolver averías sin ayuda

La competición puso a prueba sus conocimientos técnicos, pero también su capacidad para reaccionar ante situaciones desconocidas. Durante cuatro días, Manuel tuvo que completar seis ejercicios, cada uno con un máximo de tres horas, sobre máquinas de diferentes marcas y con averías distintas.

El funcionamiento de las pruebas reproducía situaciones que pueden darse en un taller. Los participantes recibían una descripción del problema, como la de un cliente cuya máquina había dejado de arrancar, y debían encontrar la causa y solucionarla sin asistencia externa.

En esta edición, los ejercicios estaban centrados en maquinaria industrial, especialmente excavadoras. Un reto añadido para el representante español, que no había podido entrenar con esos modelos antes de viajar a China.

“No fue fácil, competimos contra los chinos en China”, bromea su tutor. La dificultad, aclara, no estaba solo en enfrentarse a los mejores especialistas internacionales, sino también en las características del equipamiento: “Era maquinaria exclusiva de China que aquí no hay, no pudimos trabajar nunca con ella”, explica.

En WorldSkills, además, no basta con reparar una máquina. Los jueces evalúan todo el proceso: desde el uso de los Equipos de Protección Individual hasta el cumplimiento de los procedimientos, la resolución de la avería y el seguimiento de las recomendaciones del fabricante. Los responsables del evento lo definen en redes como "una exhibición memorable de excelencia en el escenario global".

“No son unas vacaciones, exige mucha preparación”

Detrás de su participación hay muchas horas de preparación y una implicación que su tutor considera fundamental. Barreiro destaca la curiosidad y la inquietud de su alumno, dos cualidades que, unidas a su templanza, lo convierten, a su juicio, en un estudiante brillante que, además, "siente verdadera pasión por lo que hace", destaca su tutor.

“Preparar una competición de estas características exige mucha formación y dedicarle muchas horas extraacadémicas. No todos los alumnos están dispuestos; no son unas vacaciones”, señala el docente. En el caso de Manuel, asegura, la motivación fue clara desde el principio: “Él se brindó a ir, dijo que quería participar”.

Entrenar para una especialidad como la suya tampoco resulta sencillo. Aunque el centro educativo dispone de numerosos coches para las prácticas, acceder a camiones, palas excavadoras y otras máquinas industriales es mucho más complicado por su coste.

Para poder compaginar la preparación con su formación y su trabajo, el CIFP Someso intervino para facilitarle las cosas. Sus profesores hablaron con el taller en el que trabaja actualmente, Talleres Orlando, en A Coruña, para que pudiera estudiar por las mañanas y trabajar por las tardes mientras se preparaba para la competición.

Una apuesta que ha dado sus frutos: “Se puede decir que las empresas se pelean por él. Cualquiera querría un empleado con sus cualidades”,  sostiene Barreiro, que añade que la empresa en la que trabaja “no quiso dejarlo escapar porque es una joya”, y añade: "Ya lo querían en Madrid cuando se vino con el Campeonato de España bajo el brazo".

Una experiencia que va más allá de la competición

Manuel regresó a Galicia el 29 de septiembre, después de pasar doce días en Shanghái. Más allá de la clasificación, se lleva una experiencia que considera difícil de repetir en un aula: conocer otra cultura, descubrir una gran ciudad y medir sus conocimientos con los mejores profesionales de su especialidad.

Pero, entre todos los recuerdos, hay uno que destaca especialmente: el compañerismo entre los participantes. En su categoría competían 18 jóvenes de distintos países y continentes, que compartían la presión de las pruebas y también los momentos de desánimo.

“Salíamos de las pruebas y, si veías a un compañero desanimado, ibas donde estaba para animarlo”, contaba el estudiante a su regreso. Esa convivencia terminó convirtiéndose en uno de los aspectos más valiosos del campeonato. “Me quedo con el compañerismo. Creamos una red internacional de amistades”, resume.

Tras alcanzar el oro en Galiciaskills 2025 y Spainskills 2026 junto a Héctor Sánchez, del CIFP Politécnico de Santiago, Prada ha sumado el mundial a su trayectoria. Ahora, con la vista puesta en el campeonato europeo, sabe mejor dónde puede mejorar y qué le queda por aprender, aunque para su tutor, Manuel ya ha ganado: “Tiene mucho mérito llegar a donde ha llegado”, concluye orgulloso Luís Miguel.