Contaminación

Yomara García, la abogada que alerta del “veneno invisible” que amenaza la Navidad de Vigo: “El ruido mata”

La abogada Yomara García Viera, conocida por retirar el Carnaval de Día del centro urbano de Las Palmas de Gran Canaria, defiende a la Asociación de Vecinos Zona Centro Vigo
La abogada Yomara García Viera, conocida por retirar el Carnaval de Día del centro urbano de Las Palmas de Gran Canaria, defiende a la Asociación de Vecinos Zona Centro Vigo. CEDIDA
  • La jurista, que logró llevar el Carnaval de Día de Las Palmas fuera de su centro urbano, defiende que las grandes atracciones festivas son incompatibles con las zonas residenciales y reclama alejarlas de las viviendas

  • La batalla judicial por el mercadillo y la noria de Navidad ha reabierto el debate sobre el impacto de las fiestas en los vecinos: “La distancia con el foco es la única solución posible”, asegura

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Desde hace unos años, Abel Caballero, el alcalde de Vigo, se ha propuesto que su Navidad se escuche en todo el mundo pero el problema para muchos de sus vecinos es que también se escucha (y demasiado) dentro de sus casas. Mientras la ciudad gallega promociona sus luces, su noria y su mercadillo navideño como grandes reclamos turísticos, una batalla judicial cuestiona el coste que esta celebración puede tener para quienes viven en el centro. Detrás de esa disputa está Yomara García, abogada y socia de la Asociación Nacional de Juristas contra el Ruido, que lanza una advertencia: “La contaminación acústica es un veneno invisible”.

La letrada, que consiguió que los tribunales ordenaran trasladar la celebración del Carnaval de Las Palmas fuera del casco histórico de la capital canaria, conoce la situación de Vigo de primera mano y considera que no se trata de una excepción. A su juicio, la concentración de actividades festivas, las atracciones y las aglomeraciones en zonas habitadas pueden convertir la vida cotidiana en un problema de salud pública y “no se limita a Vigo ni a Las Palmas”, explica a Informativos Telecinco.

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“Hay actividades que son absolutamente incompatibles con el uso residencial”, sostiene García, que defiende que la solución no pasa únicamente por bajar el volumen de la música o limitar los horarios, sino por buscar emplazamientos alejados de las viviendas, algo por lo que “pelea” ahora en los tribunales gallegos.

El precio de la Navidad para quienes viven en el centro

La polémica en Vigo ha llegado a los tribunales por la instalación del mercadillo navideño Cíes Market y de la noria en el parque de la Alameda durante la campaña de Navidad de 2025-2026. La Asociación de Vecinos Zona Centro Vigo pretende que la Justicia impida que estas instalaciones vuelvan a ocupar ese espacio público.

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El juicio se celebró el miércoles 21 de octubre de 2026 en el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Vigo. Los vecinos cuestionan el impacto acústico y lumínico de las atracciones, así como las molestias derivadas de las aglomeraciones, los montajes nocturnos, la suciedad y las dificultades para entrar y salir de sus viviendas.

Durante la vista, García defendió que sus representados habían soportado durante más de dos meses niveles de ruido superiores a los recomendables. Los peritos presentados por las partes expusieron mediciones y análisis diferentes sobre el impacto de la actividad, mientras que el Concello defendió las medidas adoptadas para reducir el ruido en las últimas campañas.

Este año, el mercadillo y la noria se han trasladado al entorno exterior del centro comercial Vialia. Sin embargo, la asociación vecinal mantiene su ofensiva judicial porque quiere evitar que las mismas molestias regresen a la Alameda en futuras Navidades.

Para García, cambiar las instalaciones de lugar sin abordar el problema de fondo puede limitarse a trasladar el conflicto de un barrio a otro. La abogada recuerda que las molestias no se reducen al funcionamiento de las atracciones, y también incluyen las tareas de montaje y desmontaje, el ruido de los visitantes, la acumulación de residuos, la contaminación lumínica... "que al final se alargan durante más de dos meses", señala la letrada.

“Es imposible que los residentes puedan vivir con normalidad y hacer un uso normal de sus viviendas”, advierte. Y añade que, cuando las instalaciones permanecen durante semanas, el impacto se prolonga mucho más allá de los días festivos señalados.

Cientos de personas asisten al apagado de las luces de Navidad en Porta do Sol, a 11 de enero de 2026, en Vigo, Pontevedra

Un problema que va más allá de simples molestias

La contaminación acústica suele asociarse a una molestia puntual, pero García insiste en que sus consecuencias pueden ser mucho más profundas. La exposición continuada al ruido puede alterar el descanso y actuar como un factor de estrés, con efectos graves sobre la salud física y mental.

“Lo normalizamos pensando que no nos afecta, pero es un estresor”, explica. La abogada relaciona esa exposición con problemas como la ansiedad, la depresión y las enfermedades cardiovasculares, además de advertir de su posible relación con otras dolencias, entre ellas la demencia.

La evidencia científica respalda que el ruido ambiental, especialmente cuando es persistente, puede perjudicar el sueño y aumentar el riesgo de determinados problemas de salud. La Organización Mundial de la Salud considera la contaminación acústica uno de los riesgos ambientales relevantes para el bienestar de la población.

En este contexto, García reclama que las administraciones dejen de tratar el ruido como una consecuencia inevitable del ocio y el turismo: “No debemos normalizarlo y debemos exigir a las administraciones que se proteja a los ciudadanos de este contaminante que mata”, afirma.

La jurista también denuncia que la contaminación lumínica puede sumarse al problema. En el caso de Vigo, los vecinos han relatado que los destellos de la noria llegaban al interior de sus viviendas, dificultando el descanso y alterando la vida doméstica.

Alejar las atracciones de las viviendas

La postura de García es tajante: considera que no es posible garantizar el bienestar de los residentes cuando se instalan grandes focos de ruido junto a sus hogares y se concentran cientos de personas bajo sus ventanas.

“La distancia con el foco es la única solución posible”, defiende. A su juicio, no basta con establecer límites de sonido si las características de la actividad y la proximidad de los edificios hacen difícil evitar las molestias.

La abogada apela también a la responsabilidad de los ayuntamientos y a la necesidad de que dispongan de personal y medios técnicos suficientes para evaluar el impacto de los eventos antes de autorizarlos. La planificación, sostiene, debe tener en cuenta tanto la actividad festiva como sus efectos sobre quienes viven en el entorno.

En el debate entre el derecho al ocio y el derecho al descanso, García recuerda que la celebración de fiestas no puede justificar cualquier nivel de ruido: “No todo vale, no se puede hacer todo el ruido que se quiera y en ningún caso se puede invadir el domicilio con esos niveles que se están produciendo”, afirma.

En todo caso, la guerra no ha hecho más que comenzar y esta letrada, experta en la defensa de los ciudadanos expuestos a contaminación acústica, se ha propuesto darle la estocada final a la Navidad de Vigo y alejarla, de una vez por todas, de las viviendas de los vigueses y viguesas.