Hallan la huella genética del can de palleiro: la raza gallega que tiene hasta 18 meses de espera para conseguir un cachorro
Investigadores de la USC han identificado marcadores propios de este perro autóctono que ha llegado a estar en peligro de extinción
Este avance permitirá localizar nuevos ejemplares y ampliar la diversidad genética de una población que roza ya los 2.400 animales
Hace poco más de dos décadas apenas quedaban un centenar de ejemplares documentados del can de palleiro en Galicia. Hoy son alrededor de 2.400 y su popularidad ha crecido hasta el punto de que conseguir un cachorro puede convertirse en una espera de año y medio. Ahora, la ciencia acaba de dar un paso importante para garantizar el futuro de esta raza autóctona: investigadores de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) han encontrado las señales genéticas que permiten distinguirla de otros perros.
El descubrimiento, realizado por el departamento de Genética de la Facultad de Veterinaria de Lugo, permitirá desarrollar una herramienta de identificación mediante análisis de ADN. Una posibilidad que abre nuevas vías para encontrar ejemplares que viven en explotaciones ganaderas o en zonas rurales de Galicia, pero que hasta ahora no figuraban en las líneas genealógicas conocidas.
“Tiene marcadores propios”, explica Daniel Conde Ojea, presidente del Club Raza Can de Palleiro, que ha impulsado y financiado la investigación con unos 15.000 euros.
El hallazgo tiene también una dimensión simbólica para quienes llevan años trabajando en la recuperación del animal. Durante mucho tiempo, algunos han cuestionado su identidad como raza y lo han llegado a calificar de mestizo o incluso de “raza inventada”. La investigación aporta ahora evidencias científicas de que el can de palleiro presenta características genéticas diferenciadoras, aunque comparta antepasados con otros perros pastores.
Una prueba de ADN para encontrar nuevos ejemplares
El siguiente objetivo, según recoge Faro de Vigo, es trasladar los resultados del laboratorio al trabajo de recuperación. El club prevé poner en marcha la herramienta de identificación a principios de 2027, coincidiendo con el 25 aniversario de la asociación.
La prueba se realizaría a partir de una muestra de sangre y permitiría comprobar si un perro pertenece a la raza, incluso cuando no exista información sobre sus progenitores o su genealogía. Hasta ahora, el programa de recuperación se ha apoyado principalmente en el seguimiento de las familias conocidas y en el libro genealógico oficial, gestionado por la Xunta con la colaboración del club.
La nueva técnica permitiría incorporar animales de otras procedencias, siempre que superen los controles establecidos. Esto resulta especialmente importante para evitar la consanguinidad, uno de los riesgos de las poblaciones pequeñas, y ampliar la diversidad genética mediante cruces entre ejemplares de distintas familias.
El desarrollo y mantenimiento de esta herramienta tendrá un coste estimado de unos 3.000 euros anuales. La asociación confía en reducirlo si consigue agrupar suficientes muestras para realizar los análisis.
Hasta 18 meses para conseguir un cachorro
El avance científico llega cuando el interés por el can de palleiro atraviesa uno de sus mejores momentos, pero también cuando la demanda supera la capacidad de cría.
El club gestiona una lista de espera que ronda las 150 personas para uno de los subtipos de la raza. Cada año nacen aproximadamente 120 cachorros dentro del programa de recuperación y todos suelen tener ya una familia interesada.
El tiempo de espera depende del color del pelaje. Los ejemplares de capa marela, amarillenta y mayoritaria, representan alrededor del 70% de los nacimientos y requieren entre ocho meses y un año de espera. Para los de capa alobada, aproximadamente una quinta parte de las camadas, el plazo puede superar el año. Quienes buscan un can de palleiro negro pueden tener que esperar hasta 18 meses.
Pese a esta demanda, el club descarta recurrir a una producción intensiva para aumentar el número de animales. Su modelo apuesta por propietarios particulares que crían de forma familiar, con cruces supervisados y límites reproductivos para proteger la salud de la raza.
De un centenar de perros a una raza cada vez más conocida
La evolución de estos animales en los últimos 25 años refleja el trabajo de recuperación realizado en Galicia. Cuando se constituyó el club, el 2 de febrero de 2002, apenas había un centenar de ejemplares documentados. Actualmente, el registro ronda los 2.400 y solo en los últimos seis años se ha incorporado cerca de un millar.
El presidente de la asociación sitúa uno de los momentos clave de su popularización en 2016, cuando una campaña publicitaria de la cadena de supermercados Gadis, contribuyó a dar visibilidad al perro gallego. Pero también destaca el cambio en la percepción social.
“Antes paseaba con un can y me preguntaban qué raza era. Ahora me dicen directamente: ‘¿es un can de palleiro?’”, cuenta Conde.
El reconocimiento oficial de la raza había llegado en 2001, con la publicación de su estándar y la creación del libro genealógico. Hasta entonces, la llegada de otras razas de pastoreo había ido desplazando progresivamente al perro tradicional de las casas y explotaciones rurales gallegas.
El objetivo es que vuelva a las explotaciones ganaderas
Más allá de aumentar el número de ejemplares, el club quiere recuperar la función para la que históricamente se utilizaba esta raza. Su prioridad es que vuelva a estar presente en las granjas gallegas y ayude en el manejo de vacas y ovejas. Es por ello que la asociación está dando preferencia a las solicitudes de los ganaderos frente a las de otros particulares interesados.
Conde destaca que se trata de un perro acostumbrado a trabajar con el ganado y que, en general, presenta un comportamiento menos nervioso que otras razas especializadas en pastoreo, como el border collie.
El club considera que este manejo más tranquilo podría favorecer el bienestar de los animales e incluso tener efectos positivos en la producción ganadera, aunque estas posibilidades todavía necesitan demostración científica. La Xunta, además, contempla ayudas de hasta 300 euros para adquirir perros protectores del ganado y de 200 euros para su mantenimiento.