Justo Jorge, de 78 años, ha dado la vuelta a Galicia y convertido su aventura en una guía: “Tras la jubilación no podemos estar parados”
Este gallego, natural de Paradela (Lugo), recorrió la comunidad gallega pedaleando junto a otros siete amigos de entre 70 y 82 años
Convirtió los 2.400 kilómetros de aventura en una guía patrimonial que ya está en las librerías y está teniendo muy buena acogida
Para Justo Jorge López, tras una vida dedicada a la gestión sanitaria, la llegada de la jubilación no significó echar el freno, sino encontrar tiempo para nuevos retos y experiencias compartidas con sus amigos. Este vecino de Paradela, de 78 años, decidió aprovechar su tiempo libre para dar la vuelta a Galicia en bicicleta, una afición que, según confiesa, empezó en la época dorada de Induráin.
El reto, sin embargo, no resultaría tan fácil como coger la bicicleta y pedalear por carreteras hasta dar la vuelta a la comunidad. A Justo le llevó más de un año planificar esta ruta, que completaría en 37 etapas entre 2022 y 2024, sumando unos 2.400 kilómetros.
La experiencia, según confiesa a Informativos Telecinco, le permitió descubrir tantos rincones de interés que acabó convirtiéndola en un libro-guía: La vuelta a Galicia en 80 pedaladas, que reúne más de 2.300 recursos patrimoniales, culturales y gastronómicos con los que quiere animar a otros viajeros a explorar la riqueza gallega.
“Estoy muy sorprendido con la acogida que está teniendo el libro, ya que solo pretendíamos convivir y disfrutar la experiencia, sin embargo está siendo todo un éxito”, explica Justo, que reconoce que el trabajo de documentación le permitió descubrir numerosos lugares que merecen una visita.
Dos años pedaleando por Galicia con amigos
Entre marzo de 2022 y noviembre de 2024, Justo y sus compañeros completaron el recorrido en 37 etapas. Comenzaron en Ribadeo y avanzaron por el litoral hasta A Guarda. Después, la ruta continuó por el interior, junto a la frontera portuguesa y a través de Castilla y León y Asturias, hasta regresar al punto de partida.
La expedición se organizó en función de la disponibilidad de los participantes, que iban incorporándose a las distintas etapas según sus compromisos y también en función de la climatología, saliendo sólo cuando el tiempo lo permitía, "se trataba de disfrutar no de sufrir", aclara Justo.
El grupo estaba formado por ocho amigos de entre 70 y 82 años cuando realizaron la aventura y, aunque las bicicletas eléctricas facilitaron el recorrido, hicieron etapas de una media aproximada de 70 kilómetros por la costa y 58 por el interior salvando las complicaciones de la orografía gallega.
El objetivo no era marcar ningún récord ni sorprender al mundo sino moverse y convivir: “Los mayores tenemos que hacer ejercicio. No podemos estar parados tras la jubilación, y además, es necesario estar con los amigos”, defiende Justo, convencido de que mantenerse activo es una de las claves para disfrutar de esta etapa de la vida en la que la amistad se convierte en un bien muy preciado.
Un año de preparación para descubrir el patrimonio gallego
Completar los 2.400 kilómetros fue solo una parte del reto. Antes de subirse a la bicicleta, Justo dedicó muchas horas a diseñar y estudiar el itinerario. Quería evitar las carreteras con tráfico peligroso y encontrar alternativas que permitieran disfrutar del paisaje con mayor seguridad.
“Solo planificar la ruta ya me llevó un año y pico”, explica. De los 2.400 kilómetros recorridos, alrededor de 185 transcurrieron por carreteras transitadas que presentaban cierto riesgo, y el resto se distribuyó por caminos y vías alternativas que, según cuenta, van documentadas con todo lujo de detalles para que cualquier persona las pueda hacer.
Fue precisamente durante esa preparación cuando descubrió la cantidad de elementos patrimoniales que podía incorporar al recorrido. “Decidí escribir el libro cuando vi que había tantísimos bienes patrimoniales que mostrar al mundo”, recuerda.
La guía recoge más de 2.300 recursos de interés, entre ellos faros, miradores, playas y otros enclaves históricos y culturales. También incluye información sobre las distancias y cómo llegar a cada lugar, con el objetivo de que cualquier persona pueda organizar sus propias rutas, tanto a pie como en bicicleta.
La gastronomía ocupa igualmente un espacio destacado, con referencias a productos, platos tradicionales, vinos y fiestas populares que permiten conocer Galicia más allá de sus paisajes.
“Aprendí muchísimo. Tenemos una riqueza patrimonial digna de ver”, asegura el autor, que quiere que su trabajo sirva para animar a otros viajeros a descubrir rincones que a menudo quedan fuera de los itinerarios más conocidos.
Justo confiesa que no era un novato en esto de las rutas en bici. El grupo había realizado el Camino de Santiago en 1996 y volvió a recorrerlo en 2019, cuando también subieron a los Lagos de Covadonga. Fue durante aquella última experiencia cuando surgió la idea de ampliar el horizonte y recorrer Galicia entera.
El confinamiento de 2020 le dio a Justo el tiempo necesario para estudiar el proyecto y preparar una ruta que terminaría convirtiéndose en libro. Dos años después comenzaron las pedaladas y, tras completar el recorrido en noviembre de 2024, el trabajo tomó forma hasta llegar a los lectores.
“Seguiré mientras el cuerpo aguante y la ilusión se mantenga”
La presentación del libro ha abierto una nueva etapa para Justo, y la buena acogida que está teniendo ha superado las expectativas iniciales de un hombre que solo pretendía compartir una experiencia entre amigos: “Estoy muy sorprendido, no me lo esperaba”, confiesa.
Su historia es inspiradora y reivindica, sin pretenderlo, que una jubilación activa puede convertirse en una oportunidad para aprender, compartir y emprender nuevos proyectos.
Justo, que además acaba de ser abuelo, tiene claro que todavía queda mucho camino por recorrer y augura nuevos retos: “Mientras el cuerpo aguante y la ilusión se mantenga, seguiré”, afirma. El libro está a la venta en las siguientes librerías: Librería Arenas de A Coruña; Biblos y Trama, de Lugo; Librería Couceiro, de Santiago de Compostela; Central Librera, de Ferrol; Tanco, de Ourense; Cronopios de Pontevedra y librería Desnivel, de Madrid.