Cementerios

El cementerio de Roques Blanques ofrece inhumaciones directamente en tierra: "Tenemos peticiones de entierros sostenibles"

El servicio dispone de diez parcelas en el cementerio de Roques Blanques
El servicio dispone de diez parcelas en el cementerio de Roques Blanques. Àltima
  • Será uno de los primeros cementerios de España y el coste es de 19.000 euros

  • El servicio contará, de forma inicial, con diez parcelas y el féretro será biodegradable

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BarcelonaLa Sepultura del Bosque es el nombre del servicio de la inhumación de los difuntos directamente en tierra en el Cementerio Comarcal de Roques Blanques, en el Papiol (Barcelona), un espacio protegido de 50 hectáreas que forma parte del Parque Natural de la Sierra de Collserola. Será uno de los primeros de España en dar la posibilidad de este entierro a partir de diciembre. "Como no sabemos la aceptación que tendrá, hemos hecho una prueba piloto con diez sepulturas. Cada una tiene unos diez metros cuadrados", explica Joan Ventura, consejero delegado de Àltima

Una posibilidad que responde a la creciente demanda de realizar entierros más respetuosos con el medio ambiente que los que se llevan a cabo actualmente: "Tenemos peticiones de entierros sostenibles y totalmente verdes. Lo empezamos a analizar para que la caja sea lo más natural posible, los coches sean eléctricos y los cuerpos sean envueltos en materiales naturales. El entierro tradicional tiene unos compartimentos de hormigón. En países como Holanda empiezan a enterrar en el suelo sin compartimentos ni construcción funeraria".

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Los féretros estarán destinados exclusivamente a este servicio, que "cumple el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria de Cataluña en lo referente a la inhumación directa en tierra, garantizando que no se contamine el subsuelo ni los acuíferos subterráneos. En el terreno hemos preparado una base con diferentes tipos de gravas".

Féretros de hongos

Una inhumación que se realizará en "un ataúd, llegado de Holanda, hecho con micelio. Los hongos están 'dormidos' y cuando entran en contacto con la tierra y la humedad se despiertan, se baja a dos metros de profundidad y se cubre. Estamos estudiando, más adelante, que pueda ser de mimbre".

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Para la inhumación directamente en tierra, se tiene que adquirir la parcela de diez metros cuadrados por casi 16.000 euros. "Un servicio funerario que tiene un valor de 19.000 euros", concreta Ventura. Una forma de inhumación que considera que, poco a poco, se irá extendiendo.

Los cinco principios del entierro natural

Un nuevo servicio que no convence a la Asociación para el Enterramiento Natural. "El nombre es para promover un concepto internacional que se llama 'Natural Burial' o 'Green Burial', que nace en 1993 en Reino Unido, donde hay casi 300 cementerios naturales", afirma el presidente Jordi Miralles.

Estos entierros naturales o verdes se definen por cinco principios: "Se honra la tierra y no se compra. Se inhuma en la tierra desnuda en ataúdes biodegradables o sin ataúd. No se acepta que al cadáver si le hayan hecho prácticas de tanatopraxia. El cementerio es un espacio integrado en la naturaleza, sin signos mortuorios. El pago de la inhumación es para conservar la biodiversidad del lugar. De estos principios, que se han de cumplir los cinco a la vez, Àltima solo lleva a cabo el ataúd biodegradable y te hacen comprar una parcela".

Espacio de entierro natural en el Cementerio Natural de Niort (Francia)

Desde la Asociación para el Enterramiento Natural, piden que "sea en un espacio natural, que se pueda declarar como zona de inhumación. Se nos pondrá en un ataúd biodegradable y el cartón sería lo más fácil. No nos dejaremos poner ningún producto tóxico en el cuerpo. La cuota va dedicada a la conservación del espacio y sin signos identificativos de dónde está nuestro cadáver porque se disuelve en la naturaleza, que es la aspiración".

En España el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria es de 1974, que han desarrollado las comunidades autónomas con su propia normativa. "En Cataluña estamos muy lejos de esos principios. Hay una propuesta de decreto que no los facilitan. Hay comunidades como Asturias que, por creencia o religión, te permite el entierro directamente en tierra sin ataúd", asegura Miralles.

Para conseguir "una política funeraria ecológica", proponen que "la ley de 1974 se ha de cambiar para que permita un plazo de funeral superior a siete días, que se facilite o se obligue a la comercialización de ataúdes con materiales biodegradables libres de aditivos químicos y se autoricen otros métodos como el cementerio natural con los cinco principios. Además, en España se tendría que aprobar una moratoria en la construcción de hornos crematorios".