Sociedad

Dormir gratis en Vigo es posible: casi 20.000 personas ofrecen sus casas a turistas

Vigo lidera Galicia en una plataforma que conecta a viajeros con anfitriones que no cobran por alojarles. CEDIDA
  • La ciudad olívica es el municipio gallego con más usuarios registrados en Couchsurfing, una plataforma que conecta a viajeros con particulares dispuestos a alojarlos sin cobrar

  • Las estancias suelen durar entre uno y tres días y permiten a los visitantes conocer la ciudad de la mano de sus propios habitantes

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Encontrar alojamiento en Vigo durante los meses de verano o en fechas señaladas como la Navidad puede convertirse en una tarea complicada. La elevada demanda hace que hoteles y apartamentos turísticos completen sus plazas con antelación y que, en ocasiones, los precios se disparen. Sin embargo, existe una alternativa para quienes buscan un lugar donde dormir sin pagar por la estancia: casi 20.000 personas de Vigo y de los municipios de su entorno ofrecen alojamiento gratuito a viajeros a través de la plataforma Couchsurfing. La ciudad olívica es, además, el municipio gallego con mayor número de usuarios registrados en esta comunidad, por delante de Santiago y A Coruña.

La iniciativa conecta a turistas con particulares que están dispuestos a abrir las puertas de sus casas y compartir durante unos días el espacio del que disponen. A diferencia de lo que ocurre en las plataformas de alquiler vacacional, aquí no se establece un precio por dormir en la vivienda ni existe una transacción económica entre el anfitrión y el huésped. La propuesta se basa en la hospitalidad y, sobre todo, en el intercambio cultural y personal entre personas que, de otra manera, posiblemente no llegarían a conocerse.

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El funcionamiento es relativamente sencillo. Quien necesita alojamiento crea un perfil en la plataforma, busca personas dispuestas a recibir viajeros en el destino al que quiere desplazarse y envía una solicitud personalizada. En ella debe explicar quién es, las fechas en las que tiene previsto viajar y los motivos por los que le gustaría alojarse con ese anfitrión. A partir de ahí, es el residente quien decide si acepta o rechaza la petición.

En caso de recibir al visitante, el anfitrión puede ofrecerle distintas posibilidades: desde un sofá hasta una habitación libre o un espacio compartido en el que pasar la noche. Una vez terminada la estancia, ambas partes pueden publicar una valoración sobre la experiencia. Esas referencias quedan visibles en los perfiles y permiten que otros miembros conozcan cómo se ha desarrollado la convivencia antes de ponerse en contacto con una persona.

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Anfitriones en Vigo y sus alrededores

La comunidad viguesa cuenta con perfiles que acumulan numerosas valoraciones positivas de otros usuarios. Entre ellos figuran Andrés G., con 141 referencias, que se define como una persona sociable interesada en conocer gente y descubrir otras culturas; y Mónica C., que suma 221 referencias y muestra afición por los deportes de aventura y el senderismo. También aparece Noel R., con 77 valoraciones, que explica que está dispuesto a recibir viajeros, aunque prefiere a quienes quieren conocer la ciudad y compartir experiencias frente a quienes únicamente buscan un sitio donde pasar la noche. Y la red no se limita al término municipal de Vigo. En localidades próximas también hay residentes que participan en la iniciativa. En Cangas do Morrazo, Nigrán o Baiona, entre otras.

Aunque conseguir un alojamiento sin coste es uno de los principales atractivos, el objetivo no consiste únicamente en ahorrar dinero. Las estancias suelen ser cortas, normalmente de entre uno y tres días, y están pensadas para que los visitantes puedan compartir tiempo con sus anfitriones. Cocinar juntos, intercambiar historias, conocer costumbres o descubrir rincones de la ciudad desde la perspectiva de alguien que vive allí forman parte de la experiencia.

En Vigo, además, los miembros de Couchsurfing organizan encuentros periódicos para conocerse y hacer comunidad. Entre las actividades que se plantean figuran visitas a museos y excursiones a las islas Cíes. De esta forma, la plataforma también sirve para relacionar a personas que viven en la misma ciudad o que se encuentran de paso, incluso cuando no existe una estancia en una vivienda de por medio.

El acceso a estas funciones, eso sí, no es completamente gratuito. Aunque los anfitriones no cobran a los viajeros por dormir en sus casas, la plataforma requiere una suscripción de pago. Entre las opciones disponibles figuran cuotas de 5,99 euros al mes o 22,99 euros al año, según las modalidades recogidas en la información de partida.

Las referencias, una garantía para evitar malas experiencias

La convivencia entre desconocidos también implica ciertos riesgos. En la comunidad puede haber perfiles inactivos, usuarios con pocas valoraciones o personas que buscan algo diferente al intercambio cultural, como concertar citas. También se pueden producir situaciones incómodas durante la estancia, desde problemas de higiene o espacios de descanso inadecuados hasta comportamientos invasivos por parte de algún anfitrión o huéspedes que no respetan las normas de la vivienda.

Por ese motivo, consultar las referencias de otros miembros resulta fundamental antes de aceptar una solicitud o alojarse en una casa ajena. La propia plataforma recomienda revisar las experiencias anteriores y mantener el contacto con la otra persona antes de cerrar el acuerdo. Los perfiles verificados y las valoraciones públicas permiten hacerse una idea de la fiabilidad de cada usuario, aunque no eliminan por completo la posibilidad de que surjan problemas.

En total, 35.300 personas forman parte de esta red en Galicia, según los datos recogidos en la información de la plataforma. Vigo encabeza el listado de municipios gallegos con más usuarios registrados. Una fórmula que, más allá de ofrecer una alternativa a los alojamientos convencionales, propone conocer un destino desde dentro y a través de quienes viven en él.