Estados Unidos

La destitución de Greg Bovino al frente del ICE abre la puerta a un cambio en la política antiinmigración de Donald Trump

Nieto de emigrante ilegales italianos, Greg Bovino, se ha ensañado con violencia contra las nuevas generaciones de migrantes llegados al país en los últimos años. Imagen: Reuters / Vídeo: Informativos Telecinco
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La política migratoria del presidente Donald Trump vive su primer gran terremoto interno. La destitución de Greg Bovino, hasta ahora uno de los rostros más visibles y controvertidos de las operaciones migratorias federales, marca un giro forzado por la presión política, las protestas ciudadanas y la creciente indignación tras la muerte de dos personas a manos de agentes de inmigración en Mineápolis. El relevo llega en un momento de máxima tensión y abre la puerta a un cambio de tono —aunque no necesariamente de objetivos— en la estrategia migratoria del Gobierno.

La salida de Bovino se produce después de que dos ciudadanos, Alex Preti y René Gould, un enfermero y una poetisa, murieran en incidentes separados durante operativos migratorios en Minnesota. Ambos casos han generado un profundo rechazo social y han puesto bajo escrutinio las tácticas empleadas por los agentes federales. Las protestas frente al hotel donde se alojaban los equipos de inmigración se han multiplicado en los últimos días, con manifestantes denunciando el uso de fuerza excesiva y exigiendo responsabilidades penales.

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La Casa Blanca elogia la labor de Greg Bovino

Aunque la Casa Blanca evita criticar públicamente a Bovino —Trump lo ha calificado como “un gran profesional”—, su salida se interpreta como un intento de desactivar la crisis política. El presidente ha reaccionado más por el coste político que por un cambio de criterio, según coinciden diversas fuentes citadas en Washington.

El elegido para sustituir a Bovino es Tom Homan, veterano funcionario con décadas de experiencia en inmigración y figura respetada dentro del aparato federal. Homan ya desempeñó un papel clave durante el Gobierno de Barack Obama, cuando se alcanzaron cifras récord de deportaciones. Su perfil técnico y su historial de gestión contrastan con el estilo combativo y mediático de Bovino.

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La llegada de Homan supone, en la práctica, un giro hacia una estrategia menos militarizada y más centrada en la deportación de personas con antecedentes penales. Fuentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) señalan que el nuevo responsable buscará rebajar la tensión en Minnesota y evitar escenas de confrontación directa con la población civil, frecuentes durante la etapa de Bovino.

El relevo no afecta solo a Bovino. La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Cristi Noem, también queda políticamente debilitada. Tras reunirse durante dos horas con Trump, enfrenta ahora una ofensiva en el Congreso: los republicanos han fijado su comparecencia y 150 legisladores demócratas han solicitado ya la apertura de un juicio político para su destitución.

Un historial marcado por la polémica

Hasta hace poco desconocido para el gran público, Bovino saltó a la primera línea mediática tras liderar un operativo en Los Ángeles en junio de 2025 que terminó con más de 1.600 detenciones y desencadenó protestas multitudinarias. Su estilo —agentes enmascarados, tácticas de irrupción en escuelas, domicilios y supermercados, y un despliegue de fuerza inédito en zonas urbanas— generó un intenso debate nacional.

Meses después, replicó el mismo modelo en Chicago, donde se detuvo a más de 3.200 personas en apenas dos meses. Su imagen, reforzada por una estética paramilitar y una actitud desafiante ante los medios, se convirtió en un símbolo de la ofensiva migratoria del Gobierno.

En Mineápolis, donde dirigía operativos desde principios de enero, su presencia se volvió especialmente polémica. Videos virales lo mostraban lanzando gases lacrimógenos contra manifestantes o enfrentándose a ciudadanos que lo increpaban en plena calle. Su defensa cerrada de los agentes implicados en las muertes de Preti y Gould terminó por erosionar aún más su posición.

Pese a la controversia, la Casa Blanca insiste en que su salida es un simple “relevo de caras”. Bovino será trasladado a California, donde se prevé que se jubile próximamente. No habrá reproches públicos ni revisión oficial de sus actuaciones, una decisión que ha indignado a organizaciones civiles y a los manifestantes que exigen justicia para las víctimas.