Bebés

Muere un tercer bebé en Francia tras consumir leche de fórmula afectada por la alerta por posible contaminación de cereulida

Imagen de archivo de un biberón. Burst; StockSnap CC0
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Continúa la preocupación y la vigilancia tras los últimos casos relacionados con la leche de fórmula para bebés y la posible contaminación de algunos lotes por la toxina cereulida, producida por la bacteria 'Bacillus cereus'. Mientras el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) informaba recientemente sobre la notificación en España de la hospitalización y posterior alta de cinco bebés que consumieron productos de nutrición infantil sospechosos de dicha contaminación, en Francia ahora ha sido su Ministerio de Sanidad el que ha notificado un nuevo fallecimiento de un bebé que habría consumido leche de fórmula de un producto retirado del mercado ante la sospecha de cereulida. Con ello, ya son tres los casos registrados en el país que acaban en deceso, si bien las autoridades francesas insisten en que no se ha establecido una conclusión científica que vincule directamente las muertes a la ingesta de estos productos.

"Hasta hoy ningún carácter de imputabilidad ha sido establecido científicamente", han subrayado desde el ministerio galo en un comunicado, añadiendo que, no obstante, "están en curso investigaciones judiciales sobre esos señalamientos", toda vez que ya se han registrado además 14 hospitalizaciones de bebés en el país que pudieron haber ingerido leche de fórmula afectada.

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Con la alarma y la tensión creciendo alrededor de todos estos casos, los organismos competentes tratan de determinar si la presencia de la toxina cereulida en los lotes consumidos por los menores fue la causa directa de su muerte o si existen otros factores concurrentes. En Francia, además de las tres víctimas mortales, las Agencias Regionales de Salud han recogido cerca de 50 notificaciones de posibles intoxicaciones. Hasta el momento, se han registrado las citadas 14 hospitalizaciones de bebés, de los cuales en ocho casos se ha confirmado de forma fehaciente que los lactantes consumieron la leche retirada. De ellos, todos los pequeños que requirieron ingreso hospitalario han sido ya dados de alta.

Mientras la situación se ha reproducido también en otros países como Reino Unido, con 30 hospitalizaciones, en España han sido exactamente ocho casos los que se han notificado, todos ellos con un historial de consumo de un producto potencialmente afectado por esta toxina, que puede causar náuseas, vómitos y diarrea. Aunque tres de los menores afectados no tuvieron que ser llevados al hospital, cinco de ellos sí lo precisaron. Sin embargo, ninguno de los casos ha sido confirmado en laboratorio, por lo que no ha sido posible establecer una relación de causalidad entre la presentación clínica y el consumo de los lotes afectados, y eso es algo en lo que inciden las autoridades sanitarias.

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Sobre ello, el director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad español, Pedro Gullón, epidemiólogo y médico especialista en medicina preventiva, recalcó en declaraciones recientes que existen “dos razones” por las cuales se ha dado la  imposibilidad de demostrar la relación entre los ingresos hospitalarios y la mencionada toxina: la primera, que estos productos "se consumen mucho" pero no se ha detectado “un incremento de casos esperados, es decir, que no ha habido un incremento de diarreas de este tipo relacionadas con ello"; y la segunda, que en general, las dosis de toxina que tendría que haber para esos casos tienen que ser altas”. Además, “no se han encontrado en los niños nada de este tipo".

Por esa razón, en palabras a los medios de comunicación, subrayaba: "No tenemos la claridad de poder establecer una causalidad segura de que esos casos, que son sospechosos de haberse intoxicado con 'Bacillus cereus', son completamente por ello o forman parte de otros casos de diarreas comunes que ocurren en los lactantes".

La cereulida y las sospechas de contaminación en la leche de fórmula

En consecuencia, la sucesión de casos y alertas sobre la posible contaminación de estos productos ha provocado que, aplicando lo que las compañías denominan un "principio de cautela", desde diciembre hayan comenzado a retirar distintos lotes sospechosos; una medida que se habría adoptado en cerca de 60 países, incluido España, según informa El Mundo.

Al respecto, se analiza el origen o fuente de la toxina, ante lo que se presta especial atención a los ingredientes más comunes en estos productos. La cereulida puede provocar importantes cuadros de vómitos y diarrea, lo que a su vez puede llevar a una deshidratación severa, especialmente peligrosa para bebés si no se trata adecuadamente.

Ante la situación, las autoridades europeas han endurecido los umbrales para la lucha contra esta toxina, razón por la cual no ha dejado de crecer la oleada de retirada de productos.

En Francia, familias afectadas ya han iniciado al mismo tiempo una respuesta legal ante los últimos casos, con la ONG Foodwatch representando a varias de ellas y denunciando la demora a la hora de informar a los consumidores de lo que estaba ocurriendo, así como en la retirada de los lotes implicados en las sospechas de contaminación.