Irán ahorca a Saleh Mohammad, un luchador de 19 años campeón del mundo, tras ser acusado de “declarar la guerra a Alá”

Irán ejecuta a un luchador de 19 años detenido en las protestas, en un caso denunciado como represión política
Aumentan a casi 970 los muertos, entre ellos 116 niños, por los ataques de Israel contra Líbano
Irán ha ejecutado al joven luchador Saleh Mohammadi, de 19 años, detenido durante las protestas contra el régimen, en un caso que ha generado una fuerte condena internacional y que, según ha confirmado 'El Correo', ha sido denunciado por organizaciones de derechos humanos como una ejecución política.
Arrestado en las protestas y condenado a muerte
Mohammadi fue detenido el pasado 15 de enero tras participar en las protestas contra el Gobierno iraní en la ciudad de Qom. Las autoridades lo acusaron de “declarar la guerra a Alá” (moharebeh), un delito que en Irán puede conllevar la pena capital.
Según diversas organizaciones, el joven denunció haber sido torturado para confesar y aseguró que no tuvo acceso a una defensa adecuada durante el proceso judicial.
Un contexto de fuerte represión
La ejecución se enmarca en la oleada de protestas iniciadas a finales de 2025, que han sido duramente reprimidas por el régimen iraní.
Las movilizaciones, motivadas por la situación económica y demandas de cambio político, han dejado cientos o incluso miles de muertos y miles de detenidos, muchos de los cuales se enfrentan a penas severas, incluida la muerte.
En este contexto, Irán ha incrementado el uso de la pena capital, con un notable aumento de ejecuciones en los últimos años, según denuncian organismos internacionales.
Deportistas en el punto de mira
El caso de Mohammadi no es aislado. Activistas denuncian un patrón de persecución contra deportistas que participan en protestas o critican al régimen.
Según declaraciones recogidas, la activista Nima Far calificó la ejecución como un “asesinato político flagrante”, y la enmarcó en una estrategia para “aplastar la disidencia y aterrorizar a la sociedad”.
Este caso recuerda al del luchador Navid Afkari, ejecutado en 2020 tras participar en protestas, también en medio de denuncias por torturas y falta de garantías judiciales.
Condena internacional y críticas al deporte
La ejecución ha provocado reacciones de organizaciones como Amnistía Internacional, que denuncia que los condenados no tuvieron un juicio justo y que sus confesiones fueron obtenidas bajo coacción.
Además, voces del ámbito deportivo han criticado la pasividad de organismos como el Comité Olímpico Internacional (COI) o la Federación Internacional de Lucha (UWW), a los que reclaman medidas contundentes, como la suspensión de Irán de competiciones internacionales.
Un símbolo de la crisis iraní
Mohammadi, que había competido internacionalmente y era considerado una promesa de la lucha, se ha convertido tras su ejecución en un símbolo de la represión en Irán, en un momento de máxima tensión política y social en el país.
Su muerte, junto a la de otros manifestantes ejecutados, ha reavivado las denuncias sobre el uso de la pena de muerte como herramienta para silenciar la disidencia.
