Una diputada italiana dice en el Europarlamento que "Ceuta no es España", sino un "residuo del colonialismo"

La eurodiputada del grupo de izquierdas defiende que Ceuta por su ubicación geográfica es África
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La diputada italiana, Ilaria Salis, del bloque The Left, en el Parlamento Europeo, ha soltado un inesperado discurso a cuenta de Ceuta, de la que dice no es España, ni Europa. Para la política, que se define antifa, la ciudad autónoma española "es un residuo del colonialismo".
El discurso de Salis ha cuestionado de forma directa la pertenencia de Ceuta a España y a la Unión Europea por su cercanía a África, una realidad respaldada por siglos de historia y recogida en el ordenamiento jurídico europeo. La ciudad autónoma es territorio español desde 1580, cuando los ceutíes decidieron mantenerse bajo soberanía española tras la unión de las coronas de España y Portugal, al que habían pertenecido desde 1415.
Las palabras de la diputada italiana han provocado controversia durante un debate celebrado en la Eurocámara sobre Ceuta, al afirmar que "Ceuta no es España" y que "Ceuta no es Europa", en plena crisis migratoria provocada por la entrada masiva de 80.000 personas a finales de julio.
Salis, del grupo de izquierdas en el que se integra Sumar, defendió que Ceuta “geográficamente es África e históricamente es un residuo del colonialismo europeo” y afirmó que cualquier análisis sobre la presión migratoria que vive la ciudad debe partir de esos hechos. Para la eurodiputada la crisis desencadenada tras la entrada masiva de inmigrantes ha sido utilizada por la derecha como “propaganda racista y nacionalista”.
El discurso de la política italiana confronta la posición con un amplio consenso político en Europa de Ceuta como ciudad española y territorio de la Unión Europea ha sido defendida reiteradamente por las instituciones comunitarias y por los distintos gobiernos españoles, independientemente de su signo político.
El currículo político de Ilaria Salis pasa por una detención en febrero de 2023, cuando fue acusada de agredir a varios neonazis durante las manifestaciones del llamado “Día del Honor”, un evento anual que rinde homenaje a soldados alemanes y húngaros caídos durante el intento de ruptura del asedio soviético de Budapest en febrero de 1945.
La activista italiana se libró de ser juzgada por los tribunales húngaros de Víctor Orbán, gracias a su inmunidad como diputada europea, tras una ajustadísima votación que rechazó levantar su inmunidad parlamentaria.
