El Gobierno francés reprima con dureza las manifestaciones estudiantiles que reclaman más profesores y mejora de los centros
Al menos 215 estudiantes y unos 85 profesores han resultado heridos desde el estallido de las protestas educativas en Francia
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Miles de estudiantes franceses han vuelto a salir a las calles para exigir más recursos para la educación en unas protestas que se extienden por institutos y universidades de todo el país y que comienzan a preocupar al Gobierno por su creciente capacidad de movilización y por la dura respuesta policial.
Más profesores y renovación de los centros
"Todos somos antifascistas", corean los manifestantes a las puertas de un liceo de Lyon. Su eco llega hasta la escuela de ingeniería de Estrasburgo. En París, alumnos de la Universidad de la Sorbona se suman a la marcha encabezada por estudiantes del Instituto Enrique IV en dirección a la Plaza de la República.
Las reivindicaciones se repiten de una ciudad a otra exigiendo más contratación de profesores, renovación de los centros educativos, comedores con menús a un euro, incremento de las becas y mejora de las residencias estudiantiles. Sin embargo, las movilizaciones también han derivado en episodios de tensión. En Lyon se han producido lanzamientos de piedras, en Dijon se han levantado barricadas y en París la Policía ha intervenido para impedir cortes de calles y contener el avance de algunas protestas. En determinados casos, también se han visto padres de alumnos movilizados para proteger a sus hijos.
La escalada de la tensión ha dejado numerosos heridos. Según el balance presentado por el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, al menos 215 estudiantes y 85 profesores han resultado heridos desde el inicio de las protestas el pasado 28 de septiembre. A ellos se suman 715 agentes de Policía y gendarmes heridos. El jefe del Gobierno denunció una "inaceptable trivialización de la violencia" y defendió la actuación de las fuerzas de seguridad, rechazando las acusaciones de una supuesta "represión policial". También anunció la suspensión de las clases a partir de este miércoles para facilitar un periodo de "democracia interna" en los centros educativos.
Las críticas a la gestión policial han llegado, sin embargo, desde la Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos de Francia, que ha expresado su "máxima preocupación" por lo que considera un uso desproporcionado de la fuerza y ha reclamado al Gobierno más diálogo con la juventud y garantías para el ejercicio de sus derechos.
Sobre el terreno, la violencia sigue marcando parte de las movilizaciones. Un joven perdió ayer una mano por el impacto de una granada de dispersión. Este martes, en el Instituto Flora Tristán de París, los servicios sanitarios evacuaron a un estudiante que estaba sufriendo convulsiones.
Las protestas han recibido además el respaldo de profesores, trabajadores y agricultores, en una convergencia de movilizaciones que incrementa la presión sobre el Ejecutivo francés. Desde el comienzo de la crisis, la Policía ha realizado 6.059 arrestos y más de 5.000 personas han sido detenidas, la mayoría menores de edad, según el balance provisional del Ministerio del Interior.