El menor que mató a un joven en Caña Brava admite en el juicio que disparó por iniciativa propia: "Me dio la loquera y punto"
El menor condenado por el asesinato de un joven en la discoteca Caña Brava de Fuenlabrada reconoce en el juicio que disparó a la víctima de la banda Dominicans Don’t Play
Uno de los menores condenados por la muerte de un joven de 21 años en la discoteca Caña Brava de Fuenlabrada ha admitido en el juicio ser el autor material del disparo en la cabeza con el que ejecutó a la víctima, manifestando que aquel día se levantó “rayado”, que le dio “la loquera” y que actuó de forma independiente, sin que nadie de la banda Dominicans Don't Play (DDP) ordenara cometer el asesinato.
Los hechos que se juzgan se produjeron en la madrugada del 3 de octubre de 2022 en las inmediaciones de la discoteca Caña Brava, tras un concierto vinculado al entorno de bandas juveniles. Según la investigación, el ataque se produjo como represalia por un tiroteo anterior atribuido a miembros de los Trinitarios.
En el banquillo se sientan los supuestos autores intelectuales, entre ellos el considerado “Suprema” del Coro de Campamento de la banda, así como dos miembros intermedios de la organización criminal. Por estos hechos ya fueron condenados dos menores de edad como autores materiales de los disparos.
Bajo fuertes medidas de seguridad, el menor autor material ha comparecido en la sala y ha respondido a las preguntas del fiscal y de las acusaciones. Nada más comenzar el interrogatorio ha reconocido que fue quien efectuó los disparos.
“Me levanté rayado. Me dio la loquera. Yo soy el autor. Salió de mí”, ha declarado
A preguntas del fiscal sobre por qué acudió concretamente a esa discoteca, ha respondido que había una actuación de un cantante y que él quería “estropear” la fiesta. Así, ha asegurado que disparó a la víctima sin que nadie le ordenara cometer el crimen.
“En ese momento de adrenalina no piensas bien”, ha afirmado, indicando que pertenece a la banda DDP, pero que actúa de manera independiente y que no conoce a ningún “Suprema” ni jefe. Sí reconoció que uno de los acusados, considerado jefe del coro de Campamento, le vendía droga.
“Yo no tengo jefe. No conozco a ningún soberano ni ‘Suprema’. El jefe era yo mismo. Soy un soldado”, ha insistido. Por último, ha manifestado estar arrepentido por lo ocurrido, motivo por el que ya fue condenado por estos hechos.
Otro de los menores condenados ha declarado que pertenece a la banda desde los 14 años, aunque asegura que nadie le da órdenes. Afirma que desconocía que el otro menor fuera a matar al joven y sostiene que no es habitual que alguien actúe por cuenta propia. Preguntado sobre quién era el líder del coro de Campamento, se ha negado a responder.
Un tercer implicado menor, que resultó absuelto en la jurisdicción de menores, ha afirmado que conoce a los jóvenes condenados del barrio. Admite ser miembro de la banda, pero niega ser amigo de los condenados. Sobre los tres acusados adultos, asegura que solo los conoce de la zona y que no ha tenido relación con ellos.
Los procesados, que declararán cuando concluya la prueba del juicio, niegan su intervención en el asesinato al asegurar que no se encontraban ese día en el lugar del crimen. Sin embargo, la acusación particular sostiene que las cámaras de seguridad de la zona los captaron un día antes en el mismo escenario, presuntamente planificando el ataque.
El juicio tratará de esclarecer la planificación del ataque, la posible autoría intelectual y la relación entre los acusados y el joven fallecido. El jurado popular deberá determinar si existió una organización criminal detrás del crimen y el grado de responsabilidad de cada procesado.
Planificación
La Fiscalía sostiene que varios de los acusados planificaron el asalto y facilitaron la logística, incluyendo una furgoneta con placas falsas para la huida. Dos menores —ya juzgados en la jurisdicción de menores— habrían ejecutado materialmente el ataque.
Según la acusación, los agresores dispararon y atacaron con un machete de forma sorpresiva a varias personas que se encontraban en el exterior del local tras finalizar el evento. Un joven murió en el acto a causa de un disparo en la cabeza y heridas de arma blanca.
Otras tres víctimas resultaron gravemente heridas por disparos y cortes, con lesiones que requirieron hospitalización, intervenciones quirúrgicas y largos periodos de recuperación, además de secuelas permanentes.
La Fiscalía atribuye a dos de los principales acusados un delito de asesinato agravado por su vinculación con organización criminal, tres asesinatos en grado de tentativa y delitos relacionados con la tenencia de armas. Para uno de ellos, el supuesto jefe del coro, solicita prisión permanente revisable y 78 años de cárcel.
Otro acusado se enfrenta a una petición de cinco años de prisión por pertenencia a organización criminal, mientras que un tercero está procesado como cooperador necesario en el asesinato y en los intentos de homicidio, con penas que superan los 20 años de cárcel.