Animales

Capi, el pitbull veterano de la protectora Moura, en A Pobra, encuentra una familia: “Adoptarlo fue una suerte para él, pero sobre todo para nosotros”

Capi con su nueva familia, con la que lleva algo más de dos semanas. CEDIDA
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A Pobra do CaramiñalCapi, el perro más veterano de la protectora Moura de A Pobra, A Coruña, lleva algo más de dos semanas con su nueva familia, después de un "flechazo" con final feliz. Tras la petición de ayuda de la asociación, este “abuelo pitbull”, con más de 10 años, y a quien se le estaba “acabando la ilusión”, ha encontrado un hogar. 

Carolina, su nueva dueña, cuenta que vio la noticia en la prensa, cuando desde Moura buscaban para él una familia que lo quisiera adoptar. Era el veterano de la protectora y llevaba más de tres años esperando una oportunidad que no llegaba.  Por su raza y edad era un caso considerado “complicado”. Pero en Moura no se rindieron hasta encontrar una familia para el “abuelo” del centro. 

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“Era un pitbull, y por eso es más complicado”, recuerdan desde la protectora, ya que se necesita un permiso especial para su adopción. “Es una raza muy estigmatizada, la gente lo asocia con agresivo y con poca sociabilidad con los otros animales, pero “Capi es maravilloso”. Y quien lo repite ahora es Carolina, después de conocerlo. 

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Mucha gente preguntó por él pero se echaron para atrás por el papeleo

Ella recuerda que “fue un flechazo”, nada más leer la noticia. Y después de hablarlo con su pareja y con sus dos hijas gemelas, de 15 años, mandaron un mensaje a la protectora. “Mucha gente preguntó por él”, cuenta, pero se echaron atrás porque había que hacer papeleo al ser un perro potencialmente peligroso”, explica. 

“Primero fuimos a conocerlo un domingo, porque mis hijas nunca habían tenido un perro grande y ese mismo domingo ya se vino para casa y de aquí no se mueve más”, relata Carolina. 

“Teníamos algo de miedo por ver cómo se acostumbraba, por si lo pasaba mal, llevaba mucho tiempo en la protectora, pero está fenomenal”, explica Carolina, que cuenta que tuvieron que hacer alguna adaptación con la comida “porque no tiene todos los dientes”, pero está “impecable”. 

“Estamos todos muy contentos con él, y ojalá sirva para que la gente se anime a adoptar a los perros grandes, que se quedan solos, porque son la cosa más hermosa del planeta”, reflexiona Carolina, tras más de dos semanas con el abuelo perruno siendo ya uno más en la familia. 

"Es el perro más agradecido del planeta", cuenta Carolina

 ”Con la gente es un amor, y simplemente hay que tener cierta precaución cuando se encuentra con otros perros. Hay que adaptarse a sus tiempos y a sus formas, pero es el perro más agradecido del planeta”, explica. 

Carolina añade además que esperan poder ir de visita a la protectora Moura con él, al menos una vez el mes “para que no pierda contacto con ellas”, ya que allí pasó varios años. 

Poco a poco Capi se está adaptando a los paseos, “cuando llegó a la protectora tenía las patas reventadas, no tenía almohadillas, y ahora nos adaptamos a cuando quiere salir, que no haga calor, para que no se queme”, y concluye con una reflexión: “Poder adoptar a un perro como Capi fue una suerte para él, pero sobre todo para nosotros”, apunta. 

“Si la gente se diera cuenta de lo que le cambia la vida a los perros de esta edad, solo con darles una familia para el tiempo que les quede, se animarían a adoptar más, son la cosa más dulce del planeta”, resume Carolina, quien no puede estar “más contenta” con tener al veterano “Capi” en su familia.