Víctor Algra, veterinario: "Dejar a tu perro solo en casa enfermo y tener que ir a trabajar me parece una tortura"

Víctor Algra es creador del podcast 'Un Veterinario - Divulgación Veterinaria', premiado como mejor podcast sobre salud (Las Provincias, 2025) y autor de la novela 'Animales de ciudad'
Ya puedes ver en abierto 'Vida Perra', en Mediaset Infinity: una comedia ambientada en un parque de perros protagonizada por Carlos Areces o Fernando Tejero
Aunque no hay datos específicos, sí que sabemos que cada vez hay más animales de compañía en España. Según un estudio realizado por EL PAÍS en 2024, con la ayuda de los colegios veterinarios de España, se calculó que había unos 1.600.696 gatos y 9.291.324 perros, y 10.892.020 de mascotas censadas. Es verdad también que muchos animales no cuentan con el chip reglamentario y, por lo tanto, se cree que hay muchos más. De ellos, una gran cantidad vive en las ciudades donde se han convertido en compañeros de la vida urbana. Sin embargo, ¿responden estas ciudades a sus necesidades? ¿Están bien diseñadas para que vivan en ellas? Si hablamos de los perros, depende mucho de los espacios verdes y de los parques que disponen. En ciudades, como por ejemplo, Barcelona, son escasos, pero en otras como Vitoria o Bilbao son más abundantes. Sobre esta vida urbana habla en su nueva novela el veterinario Víctor Algra, que justo acaba de publicar para la editorial Plaza& Janés, 'Animales de ciudad'. En ella aborda temas como el duelo por la muerte de una mascota o cómo estos animales nos acompañan y sostienen cuando nadie más lo hace, y desde la más absoluta generosidad.
Víctor Algra ha recibido varios premios por su trabajo. Entre ellos, el Premio Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid en dos ediciones, en la categoría de teatro, y el premio al mejor podcast sobre salud con 'Un Veterinario - Divulgación Veterinaria' (Las Provincias, 2025). Actualmente trabaja como director clínico en su centro veterinario en Madrid, imparte formaciones y talleres en el ámbito veterinario, divulga contenido en redes sociales bajo su marca personal @unveterinario. Reflexionamos con él sobre las necesidades de los animales en la ciudad, sobre si es necesario o no un permiso por ley para cuidarles cuando estén enfermos o cuando mueren -algo en lo que Italia ya se ha estrenado siendo el primer país en reconocer licencias laborales pagadas para el cuidado de mascotas enfermas-, y sobre cómo viven y acompañan la muerte los veterinarios en las clínicas.
Pregunta: Aunque es una novela, en 'Animales de ciudad' sí que podemos encontrar historias que me imagino tienen parte de tu realidad cotidiana en la clínica donde trabajas...
Respuesta: Sí, la mayoría tiene una fuerte inspiración en la realidad cotidiana. Es verdad que la novela sucede como en dos planos. Hay una parte que es más clínica y hay una parte que habla más de la época de estudiante. Pero sí, tiene que ver claramente con el día a día y la relación que yo veo entre mis pacientes y mis clientes, los animales, que forman parte de sus familias.
P: ¿Por qué decides hacerte veterinario? ¿Qué es lo que te llamaba la atención?
R: Es algo que surge de la más tierna infancia. No hubo un momento claro en el que dije que quería ser veterinario, la verdad. Pero, desde bien pequeño siempre quise tener un perro -algo que suele pasar mucho-. Siempre tenía la fijación de que quería compartir mi vida con animales, el que fuera; y a nivel rural, también tuve una fuerte influencia. Me crié en un pueblo segoviano, aunque soy de Madrid.
P: Es una profesión que está en auge, porque cada vez estamos viendo cómo los humanos nos acercamos a los animales también para buscar un equilibrio emocional, sobre todo pasa con gatos y perro. ¿Qué es lo que tú ves en la clínica?
R: Nos sostienen como sociedad. Por las condiciones socioeconómicas, a lo mejor es más difícil formar familias, o los núcleos familiares han cambiado; hay mucha gente que vive sola o que se tiene que mover de sitio, y ellos nos ayudan a estrechar lazos sociales, tanto dentro de la propia familia como hacia afuera, en los barrios. Fíjate cuando vayas paseando y en los parques, verás que hay mucha gente paseando perros, hablando entre ellos, compartiendo momentos. Por eso digo que ellos ayudan a conectar el tejido social. Sobre todo los perros, que son con los que vivimos de puertas hacia afuera, pero es verdad que los gatos, también de forma silenciosa, y esto lo veo mucho en consulta, ofrecen mucho cariño.
P: En muchas grandes capitales ya hay más perros y gatos que niños…
R: Sí, pero prefiero no entrar en la comparación -que para mi gusto es injusta- entre tener perros y gatos y tener niños. Creo que habría que estudiar de forma independiente por qué la gente no tiene niños, o no amplia sus familias, y por qué tiene perros y gatos, pero más que ellos los causantes, que es muchas veces lo que yo puedo sacar cuando leo estos titulares, creo que es la consecuencia. La gente no puede tener niños, y de pronto, gira su cabeza hacia los animales para cubrir esas necesidades a lo mejor más emocionales que tienen, pero no creo que sean para nada responsables de esta situación.
P: En las ciudades es más factible tener una familia con animales que con niños, por economía, espacio, etc.
R: Tenemos ganas de dar cariño, y ellos están ahí para recibirlo, y poco a poco se están haciendo importantes en las familias de mucha gente.
P: Sin embargo las ciudades paradójicamente no están preparadas para ellos...
R: Es cierto que hay mucho que trabajar, también es verdad que cada vez vamos en la buena dirección, pero quizás no tan rápido como deberíamos.
P: ¿Y qué crees que ofrecen estos animales en las ciudades?
R: El acompañamiento emocional ya me parece una tarea bastante importante, y creo que es la principal. También nos recuerda un poquito que nosotros no estamos tan al margen de la naturaleza, y cuando creamos esas conexiones con animales, creo que somos también más conscientes de ello. Hay una parte muy interesante que trata la novela y es la percepción de que la gente en las ciudades no está en contacto con animales, pero no es real. Cada día nos los comemos -los que no son veganos o vegetarianos, claro-, por lo tanto, estamos interconectados con el mundo rural. Lo que pasa es que en las ciudades no somos conscientes porque estamos emancipados de esa naturaleza y de los animales rurales. Pero los urbanitas somos unos grandes beneficiarios de todo eso.
P: ¿Qué necesidades no están cubriendo las ciudades para ellos?
R: Depende mucho del tipo de vida que tú le des a ese perro y a ese gato, si nos centramos en este tipo de animales que vemos más en las ciudades. Uno de los comentarios más escuchados es que cómo puedes tener un perro en un piso. Pero, claro, si tú a ese perro le sacas tres horas a pasear, estás cubriendo esa necesidad principal, además lo más importante para un perro es estar con su familia. Hay mucha gente con jardines que ya no les sacan a pasear porque dicen que ahí están felices. Habría que revisarlo porque no se están cubriendo sus necesidades sociales…
"Todos los perros necesitan salir y ser los protagonistas de sus paseos"
P: ¿Cuáles son las necesidades de un perro? ¿Cuánto hay que sacarlos? Muchas veces cuando tenemos animales vamos a ciegas y no nos informamos lo suficiente…
R: Lo primero de todo que hay que saber es que es una gran responsabilidad, que tenemos que cubrir durante muchos años de nuestra vida, incluso cada vez que haya cambios en nuestra vida: que tengamos niños, que nos separemos, que nos mudemos… Seguirán siendo nuestra responsabilidad. Después, obviamente, dependerá del tipo de perro, no es lo mismo un chihuahua que un mastín. Lo que sí está claro es que todos los perros necesitan salir y ser los protagonistas de sus paseos, eso siempre, porque con las prisas y con nuestro ritmo interno, muchas veces, vamos tirando de la correa, y hay que dejarles su rato, dejarles que estén en contacto con otros perros.
P: ¿Y en el caso de los gatos? ¿Es saludable que siempre estén encerrados en casa?
R: También es un gran depende, hay gatos que disfrutan mucho de esa vida exterior, y hay gatos que prefieren estar dentro de una casa, si es posible, muy enriquecida, con sus juguetes, con sus alturas.... Pero sí que es verdad que hay gatos que disfrutan mucho de los paseos, lo que pasa es que hay que hacerlo bien. Si a un gato no le gusta salir, tampoco lo podemos obligar; pero si desde pequeños los acostumbramos, estando en un entorno controlado, pues lo agradecen mucho.
P: Cuando hablamos de gatos ¿qué necesidades no se suelen cubrir?
R: Los gatos durante mucho tiempo han llevado la mochila de que no dan trabajo y que solo les tienes que cambiar la arena, pero no es así, también necesitan que les dediquemos tiempo de juego en casa. Si hablamos de areneros siempre hay que tener uno más, por ejemplo, si tienes tres gatos, necesitarías tener cuatro areneros. Necesitan, en la medida de lo posible, explorar el mundo en vertical, ponerles alturas, camitas… Y dejarles los bebederos y comederos en diferentes zonas. Y luego, a nivel de cuidados veterinarios, necesitan vacunas, desparasitación, es decir, medicina preventiva, pero lo mismo con los perros.
P: ¿Qué opinas de la humanización de gatos y perros? ¿Se nos está yendo de madre?
R: La humanización a mí no me parece que sea positiva para ellos, porque tenemos que respetar su naturaleza. Y mucha parte de esa humanización, en mi opinión, parte del capitalismo. Cuantas más necesidades consigamos crear en ellos y más gente esté dispuesta a pagar por eso, habrá muchas más líneas de negocio abiertas, porque -como hemos hablado- son una parte muy importante de nuestra familia.
P: Hay vídeos por internet de fiestas de cumpleaños para perros. Está demostrado que eso les genera mucha ansiedad…
R: Es cierto que pueden disfrutar el sabor de una tarta, que sea sana para ellos, pero les da igual cómo sea, si tiene velas o no. Se puede celebrar su cumpleaños en un parque, dejándoles jugar con otros perros. Hay que pensar en sus necesidades no en las nuestras. Hay que hacerse una pregunta: ¿esto que estoy haciendo cubre mis necesidades o las suyas, realmente?
P: La parte más dura de vuestro trabajo quizá sea acompañar a los dueños de esos animales en el duelo, en la muerte de sus mascotas, ¿verdad? En el mundo rural posiblemente los veterinarios estén más acostumbrados, pero en las ciudades no tanto…
R: En el mundo rural quizás pueden estar más acostumbrados a esa muerte que en las ciudades parece fea. Cuando vamos a un supermercado no pensamos en esa muerte cuando compramos carne de pollo o de ternera, pero ahí está. En las ciudades es verdad que nos enfrentamos con las familias a la muerte y es durísimo. A nosotros nos mina la energía, genera mucho agotamiento. No se conoce, pero hay mucha depresión entre el gremio. Por otro lado, ver todo ese amor es también bonito.
P: ¿Qué es lo que crees que valora más la persona en esos momentos?
R: La empatía porque es un momento muy duro. Los veterinarios, pese a lo que pueda pensar la gente, no nos acostumbramos a la muerte. Y yo, personalmente, la mayoría de las veces, al final, pues doy abrazos, lloro con ellos, porque sé que lo están pasando muy mal... Mi recomendación es que se dejen guiar, porque ningún veterinario les va a recomendar algo así si piensan que hay un atisbo de esperanza. Nosotros también lo vivimos con nuestros animales, yo lo pasé hace dos semanas con mi perrita, y es durísimo, es un horror. Pero sabemos que, por desgracia, están poco tiempo con nosotros.
P: ¿Crees que deberían permitir por ley los permisos laborales por fallecimiento de un animal de compañía?
R: Yo creo que hay gente a la que le puede ayudar. Pero depende de cada persona, hay personas a las que ir a trabajar les puede ayudar a pasar el duelo. En el caso de los perros y los gatos impregnan mucho nuestra rutina, y cuando se mueren, cuesta mucho no pensar en ellos porque sus pertenencias están en la casa. Por eso, no sé si estar en tu casa te ayuda más que estar fuera de ella. Pero es algo muy personal… Lo que sí que deberían darse permisos por enfermedad, para cuidarlos porque dejar a tu perro solo en casa enfermo y tener que ir a trabajar me parece una tortura.
