Los radares ‘invisibles’ que funcionan esta Semana Santa: hasta 20 multas por minuto y sin señalizar
Con la Semana Santa, la DGT saca a las carreteras su arsenal más sofisticado para controlar la velocidad
Cómo viajar con el perro o el gato en coche: las normas que hay que seguir para evitar multas de hasta 200 euros
Con la Semana Santa, los desplazamientos en carretera se multiplican y la DGT no duda en poner más ojos en los tramos de las principales vías para controlar el tráfico y el cumplimiento de las normativas. Este año, vuelven a ser protagonistas los conocidos radares invisibles, los dispositivos de la DGT que destacan por su capacidad para pasar desapercibidos ante el ojo humano y los detectores convencionales.
Con ellos, la Dirección General de Tráfico pretende controlar el exceso de velocidad, en especial en puntos críticos donde ocurren un gran número de accidentes. El radar invisible hace referencia a los dispositivos veloláser, con una tecnología muy eficaz capaz de medir la velocidad con una precisión milimétrica a distancias que superan el kilómetro de alcance.
Su principal ventaja es su tamaño, que permite a los agentes ocultarlos en los guardaraíles de las carreteras, detrás de señales de tráfico o integrarlos en las biondas laterales. La Guardia Civil puede modificar su ubicación con facilidad frecuentemente.
Pueden sancionar hasta 20 conductores distintos en un minuto
Que sean fácilmente ocultables evita que los conductores reduzcan la velocidad y den frenazos en medio de la carretera para evitar ser multados, un acto que pone en riesgo la integridad del resto de conductores. Su tamaño es de a penas 50 centímetros de altura y pesan poco más de dos kilos, por lo que son ligeros, manejables y discretos.
Además, cuentan con gran autonomía gracias a sus baterías, que les permite funcionar hasta cinco horas. También incluyen las últimas novedades en conexión WiFi, por lo que se pueden controlar a distancia. Son capaces de detectar infracciones y excesos de velocidad independientemente del sentido de la marcha.
Es decir, con un único dispositivo en medio del carril, se podrían controlar las infracciones que se pudiesen cometer en ambos sentidos. Por si fuera poco, son capaces de realizar múltiples registros por segundo y capturar imágenes en alta definición que permiten la tramitación inmediata de las sanciones. De hecho, en un minuto pueden sancionar hasta 20 conductores distintos.
Drones y helicópteros se suman al control terrestre
Durante operaciones especiales como la de Semana Santa, la DGT pone en marcha un amplio dispositivo de vigilancia que combina distintos sistemas: radares fijos, radares móviles, radares de tramo y radares invisibles. Pero, el control terrestre no es suficiente y también se utilizan helicópteros y drones.
Los drones son muy útiles por su velocidad de desplazamiento, al perseguir a conductores que circulen a velocidades muy elevadas. Pueden operar desde 700 metros de altura, haciendo que nadie repare en ellos hasta que sea demasiado tarde.
Para llevar a cabo estas y otras medidas, este año el operativo de Semana Santa cuenta con 7.000 efectivos y más de 8.500 recursos técnicos, que incluyen 5.700 agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil; 657 operadores en los ocho centros de gestión de tráfico; 9 helicópteros y 39 drones; personal encargado del mantenimiento de equipos e instalación de medidas, tales como cámaras de TV, equipos de tiempo de recorrido, estaciones meteorológicas, lectores de matrículas, paneles y señales luminosas, balizamientos mediante señales y conos, vallas de contención, globos luminosos o carros de señalización.