Los mecánicos alertan del gesto al aparcar que puede acabar dañando la dirección del coche
Girar el volante con el coche completamente parado provoca una tensión excesiva sobre el sistema de dirección
Los expertos en mecánica alertan de los efectos de apurar siempre el depósito de gasolina
Hay un gesto que casi todos los conductores repiten a diario sin darle importancia: aparcar, girar el volante hasta el límite para ajustar la posición, apagar el motor y salir del coche dejando las ruedas delanteras completamente giradas. Parece una acción inofensiva, pero los mecánicos llevan tiempo advirtiendo que no lo es.
Juan José Ebenezer, mecánico y divulgador con miles de seguidores en TikTok bajo el perfil @talleresebenezer, ha convertido esta advertencia en uno de sus mensajes más repetidos: girar el volante con el coche completamente parado provoca una tensión excesiva sobre el sistema de dirección, ya sea este eléctrico o hidráulico, y esto con el tiempo se traduce en averías y holguras perceptibles al volante. "Cuando el vehículo está en reposo, la fricción es máxima y el esfuerzo que realiza el sistema de dirección es mucho mayor que cuando el coche está en movimiento", explica. Su consejo es iniciar el movimiento antes de girar, o girar solo lo necesario para que la rueda toque el bordillo. Y, una vez aparcado, devolver el volante a una posición neutral antes de apagar el motor.
El problema no es solo el momento, sino el tiempo en que se queda así, ya que el daño no proviene únicamente del acto de girar el volante en parado, sino que se agrava cuando el coche queda estacionado durante horas o días con las ruedas completamente giradas. En esa posición, todo el sistema de dirección y suspensión permanece bajo una tensión constante e innecesaria que no está diseñada para mantenerse de forma indefinida.
En general, la recomendación también es evitar manipular la dirección con el coche parado. Piensa en que, como poco, sobre neumáticos, ruedas y suspensión hay una tonelada de peso... las gomas pueden deformarse y las suspensiones desequilibrarse, con rodamientos dañados. Además, puedes desgastar la cremallera de la dirección, con lo que la conducción sufrirá holguras. No deberías nunca girar el volante hasta el límite. Si lo haces fuerzas el mecanismo —la bomba de la dirección pica en vacío— y se estropeará antes.
En una dirección hidráulica, cuando se gira el volante hasta el tope y se mantiene ahí, la bomba sigue trabajando al máximo pero sin poder liberar esa presión. Ese funcionamiento en vacío sobrecalienta el aceite hidráulico, degrada los sellos internos y acelera el desgaste de toda la cremallera. En la dirección eléctrica, el motor de asistencia queda sometido a una demanda continua para la que no está dimensionado en posición estática.
Qué piezas se resienten y cuánto cuesta repararlas
Los componentes que acaban pasando factura son la bomba de la dirección hidráulica, la cremallera y, en los coches más modernos, el motor eléctrico de asistencia. Las señales de que algo ya no está bien incluyen un chirrido al girar el volante a baja velocidad, un volante que requiere más fuerza de lo habitual, vibraciones al ralentí o una sensación de holgura al maniobrar.
Los costes de reparación no se deben tomar a la ligera. En una dirección hidráulica la sustitución de la bomba oscila entre 300 y 450 euros; la reparación de la caja de dirección puede alcanzar los 900 a 1.200 euros. Si la avería afecta a un sistema de dirección eléctrica la factura puede llegar a los 1.700 euros.
Además, aparcar con las ruedas giradas contra el bordillo introduce una nueva variable ya que apoyar el peso del coche contra el bordillo es un gesto que, repetido, puede dañar el flanco del neumático, desajustar la alineación y afectar a la geometría de la dirección. A largo plazo, el desgaste no siempre es visible, pero sí costoso".
El gesto correcto es más sencillo que el gesto dañino
La corrección que proponen los mecánicos no requiere esfuerzo adicional, sino un cambio de secuencia. Al aparcar: maniobrar con el coche en movimiento, por lento que sea; no girar el volante hasta el tope a menos que sea estrictamente necesario; y, antes de apagar el motor, devolver el volante a una posición aproximadamente recta. Al salir del aparcamiento: arrancar el motor antes de girar las ruedas, no después.
El sistema de dirección está diseñado para asistir al movimiento, no para soportar el esfuerzo de mover una tonelada de peso sobre el asfalto con el coche completamente quieto. Hacerlo no rompe el coche la primera vez. Lo va desgastando cada vez, hasta que la factura del taller hace el gesto inconfundible.