Frying Pan Tower, el hotel más peligroso del mundo al que los más desatados millonarios quieren ir

Torre Frying Pan, el hotel más peligroso del mundo
Frying Pan Tower, el hotel más peligroso del mundo. fryingpantowerofficial
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No hay nada como tener márketing. Aunque sea negativo. Es lo que ocurre con la Frying Pan Tower, también conocida como la “Torre del Sartén”, bautizada por algunos medios como el “hotel más peligroso del mundo”. Solo por ello, muchos millonarios quieren vivir la experiencia de hospedarse allí.

¿Comodidades? Ninguna, solo riesgos, y no pocos. El primero de ellos, el acceso. Millonarios pagan miles de dólares para ser transportados en ferry a las profundidades del Océano Atlántico y quedar varados en una torre de acero oxidada a 24 metros sobre aguas infestadas de tiburones.

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El aislamiento marino, el desgaste estructural, el riesgo climático -las tormentas eléctricas son comunes en esta zona- y la lejanía de apoyo inmediato en caso de emergencia son algunos de los riesgos que los visitantes de este genuino hotel son capaces de asumir a 200 euros la noche, aunque el mínimo de permanencia es de tres días.

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La torre, por si le faltara algo, se encuentra justo en una zona de huracanes, donde las tormentas tropicales azotan habitualmente la estructura con vientos que superan los 160 km/h. En caso de emergencia médica, la ayuda se encuentra a un viaje en helicóptero o a un trayecto en barco de 56 kilómetros.

Ni siquiera llegar hasta la torre está libre de esta aventura adrenalítica que muchos buscan. Los visitantes son izados a la cubierta principal mediante un ascensor de alta velocidad que los eleva 24 metros en menos de un minuto. Debajo, las aguas rebosan de tiburones blancos, tiburones toro y tiburones tigre.

La torre tiene capacidad para alojar hasta 12 huéspedes en ocho habitaciones. Cuenta con una cocina totalmente equipada de acero inoxidable, con lavadora y secadora, duchas de agua caliente e internet de alta velocidad alimentado por energía solar. Pero nada de lujos. Todo tan austero como si de una cárcel se tratara.

Habitación en el hotel más peligroso del mundo

La Frying Pan Tower fue construida en 1964 como un faro marítimo y la zona era conocida como el “Cementerio del Atlántico” debido al alto número de naufragios ocurridos por arrecifes, tormentas y bancos de arena. Los huéspedes pueden disfrutar de la pesca desde plataformas, el buceo, el esnórquel y la observación marina. Y se puede jugar al golf lanzando la bola biodegradable al exterior.

El riesgo, el aislamiento, el turismo extremo o el deseo de romper con las rutinas convencionales explican que algunos deseen pasar unos días jugándose la vida por mera diversión.