Turismo

Castillos, yacimientos romanos submarinos y sol todo el año: el pueblo en el que puedes combinar playa e historia

Villajoyosa. Telecinco.es
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Que un mismo enclave costero español permita al viajero sumergirse por la mañana a veinticinco metros de profundidad y contemplar en directo la mayor nave mercante romana en excavación de todo el Mediterráneo, mientras que esa misma tarde pueda pasear entre los baluartes de una muralla renacentista con el sol de la Costa Blanca a la espalda, no es un guion promocional ni una ficción turística. 

Se trata de la realidad y el día a día de los habitantes de La Vila Joiosa (Villajoyosa, en su forma castellana), una antigua ciudad romana de Allon situada en el litoral alicantino, a unos treinta kilómetros al norte de Alicante y a apenas nueve de Benidorm. Su combinación de castillo bajomedieval, murallas renacentistas, monumento funerario romano en tierra, yacimiento subacuático imperial, casco antiguo pintado de colores y trescientos días de sol al año la convierten en uno de los rincones más densos y desatendidos del turismo cultural mediterráneo.

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Allon: el legado latente bajo el asfalto de la Costa Blanca

Antes de convertirse en la localidad chocolatera que hoy exporta la marca Valor, Villajoyosa fue Allon, un municipio romano integrado en la provincia Tarraconensis, con un vigoroso puerto que engarzaba las rutas comerciales del Mediterráneo occidental. La ciudad heredó también huellas fenicias, púnicas y griegas que hoy custodia el Vilamuseu, un museo municipal cuya colección abarca desde joyería fenicio-púnica en oro hasta una cantimplora egipcia del siglo VI a. C., pasando por cerámica ibérica pintada y mosaicos romanos. 

En el término municipal, todavía en proceso de excavación y musealización, aún se rescatan termas romanas e infraestructuras urbanas cuya envergadura sugiere que Allon fue mucho más que una escala portuaria.

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Sin embargo, el emblema arqueológico de Villajoyosa no está en tierra sino sumergido. En 1999, dos buceadores locales apellidados Bou y Ferrer localizaron a veinticinco metros de profundidad y a apenas mil metros de la costa los restos de una nave mercante romana naufragada entre los años 64 y 68 d. C., en pleno reinado del emperador Nerón. Este pecio, bautizado en honor a sus descubridores, tiene una eslora aproximada de treinta metros y unas 230 toneladas de porte. Transportaba una carga de en torno a 2.500 ánforas de salsas de pescado, el codiciado garum romano, producido en los alfares de Villanueva de Puerto Real, en Cádiz, y grandes lingotes de plomo cuyas inscripciones acreditan que eran propiedad personal del emperador.

Se trata del mayor pecio romano en excavación de todo el Mediterráneo y, sobre todo, del único yacimiento subacuático visitable en España. Desde el verano de 2013, el centro de buceo local Ali-Sub organiza inmersiones guiadas para buceadores deportivos. La UNESCO ha renovado en 2025 su reconocimiento del proyecto como modelo internacional de buenas prácticas en la gestión del Patrimonio Cultural Subacuático.

Un castillo bajomedieval y una muralla que rechazó corsarios

En tierra, Villajoyosa exhibe una arquitectura defensiva excepcional. Contó en su día con tres torres renacentistas y un castillo bajomedieval ubicado en el ángulo de poniente de la ciudad amurallada, arsenal que la convertía en una de las fortalezas mejor artilladas del reino de Valencia. La muralla, un ejemplar poco frecuente de muralla urbana renacentista pre-abaluartada, un estilo breve que desapareció con la generalización de la planta Vauban, todavía conserva dos lienzos con dos cubos circulares denominados Baluarte del Pozo y Baluarte del Cura. 

Un tercer baluarte, el del Portalet, ha sido descubierto recientemente en la calle Costereta. Su piedra sobrevivió a la incursión que los corsarios berberiscos perpetraron en 1543, cuando destruyeron el lienzo y desmontaron sillares de otros monumentos para reconstruirlo.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Bien de Interés Cultural y una de las tres únicas iglesias-fortaleza de la provincia de Alicante, se integra en la propia muralla renacentista con su gran ábside actuando como torre principal, un híbrido arquitectónico que exhibe apariencia militar al exterior y sobriedad gótica catalana en el interior.

Tres kilómetros al noreste del casco urbano se levanta la Torre de Sant Josep, también llamada Torre de Hércules (no confundir con la de A Coruña), un monumento funerario romano del siglo II d. C. erigido en tiempos del emperador Adriano. Su altura original alcanzaba los 12,8 metros, equivalente a un edificio de cuatro plantas, y su factura sugiere que albergó el enterramiento de un personaje relevante. Está declarada Bien de Interés Cultural desde 1990 y fue restaurada entre 2008 y 2015 tras la demolición de una casa adosada que la había fagocitado durante décadas.

La otra estampa de Villajoyosa es su casco histórico, con fachadas pintadas en tonos vivos, una tradición práctica que permitía a los marineros reconocer su vivienda desde el mar. Una docena de playas completan la propuesta con arena, roca y calas discretas. El clima permite bañarse desde bien entrada la primavera y añade a la ecuación la variable menos publicitada pero acaso decisiva: la posibilidad de combinar patrimonio, sol y ritmo pausado sin masificación durante buena parte del año.