Es importante tener en cuenta que la franquicia y la fianza que dejamos no tiene por qué ser la misma cantidad
El error al buscar hoteles que puede hacer pagar mucho más por la misma habitación
Los cálculos para saber lo que nos va a costar alquilar un coche para vacaciones son aparentemente sencillos. Bastaría con echar un vistazo rápido a un comparador y ver los precios disponibles. Salvo que se esté en un pico de reservas, lo habitual es encontrarse con ofertas a un precio-gancho que suele oscilar entre los quince y los cuarenta euros diarios, solo necesitando tener una tarjeta de crédito para poder reservar.
La realidad, sin embargo, es más complicada, y se plasma en el momento de la recogida del vehículo, cuando el mostrador presenta el contrato definitivo con letra pequeña, un catálogo de siglas anglosajonas y, sobre todo, una variable que puede transformar el coste total de las vacaciones: la franquicia. Este concepto sale caro si se ignora y suele ser el motivo de muchas de las reclamaciones y sobrecostes que sufre los usuarios de estos vehículos.
Conviene arrancar con el diccionario en la mano. La franquicia es la cantidad máxima que el cliente asume de su bolsillo antes de que la aseguradora del vehículo cubra el resto en caso de siniestro, robo o desperfecto. El precio base incluye siempre, por obligación legal, un seguro de responsabilidad civil y una cobertura de daños al vehículo con franquicia, pero esa franquicia estándar puede oscilar entre los 300 y más de 1.000 euros, dependiendo del modelo de coche, la empresa de alquiler y el propio mercado.
En el caso de que el coche sufra desperfectos durante el alquiler, si la franquicia contratada es de 600 euros y los daños suman 2.000, el cliente paga los 600 y la compañía asume los 1.400 restantes; si son 300 y los daños suman 250, el cliente paga los 250 íntegros y no interviene la aseguradora.
Además, suele haber confusiones en esta cantidad. Una cosa es la franquicia, el citado techo económico del riesgo, y otra distinta es la fianza, esto es, el importe que la empresa bloquea temporalmente en la tarjeta de crédito del cliente como garantía y que devuelve al término del alquiler si todo está en orden. No es raro pensar que el seguro contratado cuando se hizo la reserva online era "a todo riesgo" y descubrir en el mostrador que la franquicia no está eliminada, sino que simplemente se ha reducido. La conversación es incómoda y suele terminar con el cliente aceptando el paquete premium ofrecido en ese momento.

Las formas de blindarse
Existen dos caminos para desactivar el riesgo. El primero es contratar en el propio mostrador la cobertura premium de reducción o eliminación de franquicia. Su precio oscila entre 10 y 40 euros diarios, dependiendo de la empresa y del vehículo. Así, para un alquiler de dos semanas, la factura del suplemento puede añadir fácilmente entre 140 y 600 euros al precio original.
El segundo camino consiste en contratar un seguro externo de franquicia con una aseguradora independiente antes de recoger el coche. La póliza actúa como un reembolso, por lo que en primer lugar el cliente debe pagar la franquicia en el mostrador tras un siniestro,pero la aseguradora se la devuelve después contra factura. Compañías como Allianz ofrecen esta cobertura desde 7,64 euros por día, con descuentos de hasta el 10 por ciento en temporada vacacional y coberturas de hasta 3.000 euros. Otras plataformas especializadas cubren hasta 6.000 euros por siniestro. El ahorro de esta alternativa respecto al paquete del mostrador suele ser de lo más jugoso.
Otros detalles que también inflan el precio del alquiler
Junto a la franquicia, la OCU recomienda revisar el contrato hasta el detalle nimio. La política de combustible es importante y las posibilidad son varias: "lleno a lleno" evita comisiones; "pagas depósito lleno y devuelves vacío" implica pagar carburante que no consumes.
El kilometraje incluido también se debe tener en cuenta, ya que si se rebasa el máximo suele facturarse a razón de céntimos por kilómetro extra. También es importante el cargo por conductor adicional, que puede suponer hasta diez euros diarios. De la misma forma, se puede añadir un suplemento por edad, aplicable a menores de 25 y frecuentemente a mayores de 70 en función del país. Otro elemento a tener en cuenta es el cargo por devolución en oficina distinta de la de origen o por entrega o devolución fuera de horario.
Por todo esto, antes de firmar, lo primero que debe hacerse es documentar el estado del vehículo hasta el más mínimo detalle, fotografiando (o haciendo un vídeo) cada arañazo o golpe del vehículo y, además, verificar que figuran en el parte de entrega, así como comprobar que el depósito de combustible corresponde con lo pactado.

