No todas valen: elegir bien la maleta también ayuda a ahorrar dinero en los vuelos cortos
Si se quiere ir prevenido, lo mejor es llevar una maleta que cumpla con los requisitos de la compañía más exigente
Las fechas clave del fin a los plásticos para envolver maletas
La política del equipaje de mano en las aerolíneas de bajo coste europeas atraviesa desde hace más de un año un pulso legal cuya resolución sigue en el aire. En noviembre de 2024 el Gobierno español impuso multas por 179 millones de euros a Ryanair, Vueling, EasyJet, Norwegian y Volotea por lo que consideró una práctica abusiva: cobrar suplemento por llevar una maleta de cabina de dimensiones razonables.
El pasado 8 de octubre, sin embargo, la Comisión Europea respaldó a las aerolíneas y abrió un procedimiento de infracción contra España al considerar que la Ley de Navegación Aérea española vulnera la libertad tarifaria establecida en el reglamento comunitario. Mientras el debate se resuelve, el pasajero español que compra un vuelo corto sigue enfrentándose a la misma paradoja, con lo que aquella maleta que llevaba sin pagar en 2019 puede costarle hoy varias decenas de euros de suplemento si no cumple al centímetro las nuevas medidas.
Las medidas gratis
El primer dato que conviene retener es que la horquilla de las medidas gratuitas se ha estrechado considerablemente. Ryanair y Vueling han unificado su equipaje de cabina gratuito en 40x30x20 centímetros. Wizz Air mantiene medidas idénticas. easyJet ofrece algo más de holgura y permite hasta 45x36x20 centímetros en todas sus tarifas, con asas y ruedas expresamente incluidas en el cómputo.
Iberia, Air Europa e Iberia Express son más generosas y admiten en sus tarifas económicas maletas de cabina de tamaño estándar de 55x40x20 centímetros. Con esto, lo que debemos tener en mente es que volar con Ryanair exige mochila o bolso pequeño. Volar con Iberia admite trolley clásico. Y organizar el equipaje familiar en función de la aerolínea concreta del viaje es el primer gesto de ahorro efectivo.
Lo que cuesta pasarse
Cuando el viajero decide llevar una maleta de cabina de tamaño clásico, que es de 55x40x20 centímetros y hasta 10 kilos de peso, Ryanair o Vueling aplican un suplemento. El desembolso oscila entre los 7 y los 43 euros por trayecto según la ruta, la anticipación de la compra y la ocupación del vuelo. easyJet permite añadir en las mismas condiciones una maleta de 56 x 45 x 25 centímetros y hasta 15 kilos, con tarifas propias. Facturar esa maleta a la bodega en Ryanair cuesta desde 12,99 euros por trayecto.
Pero el escenario que produce el mayor perjuicio económico es distinto y menos comentado: presentarse en la puerta de embarque con una maleta o mochila que supera las medidas del equipaje gratuito contratado. Ryanair aplica en ese caso una tarifa de entre 70 y 75 euros por bulto, cobrada con tarjeta bancaria en el propio mostrador de embarque. Un centímetro de diferencia en la altura de la maleta, un asa que sobresale más de lo tolerado o una expansión abierta cuando el bulto se mide en la propia puerta pueden convertir un vuelo de 25 euros en uno de 100.
En qué fijarse en la maleta antes de comprar
El detalle que resuelve la mayor parte de los problemas: comprobar que la maleta mide exactamente 55 centímetros con las ruedas ya incluidas y sin salientes que añadan volumen. Muchos modelos etiquetados como cabin size miden 55 centímetros de altura solo del chasis y llegan a los 58 o 59 cuando se les añaden las ruedas de la base, lo que las inutiliza para su uso en Ryanair y Vueling.
La segunda comprobación es el material: las maletas blandas de nylon ultraligero pesan alrededor de dos kilos, dejan margen para el contenido dentro del límite de 10 kilos del suplemento, y admiten cierta tolerancia visual en el medidor rígido del aeropuerto. Las maletas rígidas de ABS reciclado o policarbonato pesan entre 2,5 y 3 kilos, pero protegen mejor el contenido en la bodega. Los modelos expansibles, con una cremallera perimetral que añade tres o cuatro centímetros de fondo, son útiles para vuelos de conexión con aerolíneas más generosas, pero no deben abrirse jamás en un vuelo Ryanair, Vueling o Wizz Air.
En definitiva, la maleta correcta para vuelos cortos europeos depende de la aerolínea que se use con más frecuencia, no del gusto estético del comprador. Elegir una que cumpla al centímetro las medidas de Ryanair y Vueling garantiza compatibilidad con todas las demás.
Elegirla del tamaño de easyJet o Iberia produce el efecto contrario: obliga a pagar suplemento en las dos aerolíneas que probablemente operan la mayor parte de los vuelos cortos del viajero medio.